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lunes, 27 de abril de 2015

MISTERIOSO ASESINATO EN CASA DE CERVANTES de Juan Eslava Galán.


Editorial: Espasa.
Premio Primavera de Novela 2015.
Fecha publicación: marzo, 2015.
Nº Páginas: 288.
Precio: 19,90 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-670-4396-9 
 [Disponible en ebook;
puedes leer el primer capítulo aquí]

Autor

Juan Eslava Galán es doctor en Letras. Entre sus ensayos descatan Historia de España contada para escépticos (2010), Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie (2005), Los años del miedo (2008), El catolicismo explicado a las ovejas (2009), De la alpargata al seiscientos (2010), Homo erectus (2011), La década que nos dejó sin aliento (2011), Historia del mundo contada para escépticos (2012), La primera guerra mundial contada para escépticos (2014) y La segunda guerra mundial contada para escépticos (2015). Es autor de las novelas En busca del unicornio (Premio Planeta 1987), El comedido hidalgo (Premio Ateneo de Sevilla 1991), Señorita (Premio de Novela Fernando Lara 1998), La mula (2003), Rey lobo (2009) y Últimas pasiones del caballero Almafiera (2011). Más información en su página web: www.juaneslavagalan.com

Sinopsis

A las puertas de la casa de Miguel de Cervantes ha aparecido el cadáver del hidalgo Gaspar de Ezpeleta, al que han apuñalado. Una vecina beata acusa al escritor y a sus alegres hermanas, las Cervantas, de estar implicados en el asunto y acaban encarcelados. La duquesa de Arjona, gran admiradora de Cervantes, requiere los servicios de la joven Dorotea de Osuna para que acuda a Valladolid e investigue el caso, conocedora de sus habilidades en este campo.

A través de la investigación detectivesca de Dorotea para defender la inocencia del autor de El Quijote asistimos a un retablo de la España del Siglo de Oro: un país agotado por las guerras, anegado de clases ociosas e improductivas, nobles y clérigos, lleno de prejuicios, con una legión de mendigos, veteranos de las guerras tullidos, pícaros, busconas y criadillos. Una auténtica corte de los milagros e la que la mujer se rebela y lucha denodadamente por escapar del papel secundario al que la sociedad la relega.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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De Miguel de Cervantes Saavedra sabemos muchas cosas, la principal, que fue el autor de una de las obras cumbre de la literatura española y universal, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Pero su vida está llena de anécdotas que le reportaron mayor o menor ventura. Fue apodado el Manco de Lepanto, por sufrir percance en una de sus manos durante la batalla de tal nombre, estuvo cautivo en Argel, vivió en Sevilla, fue recaudador y acabó con sus huesos en la Cárcel Real de esta ciudad. Cuatro pinceladas de uno de los autores más reconocidos hoy en día porque en su tiempo, la cosa fue bien distinta.


La novela que os presento hoy desvela otros hechos de su existencia. Sin saber muy bien si Eslava Galán ficcionaba algún episodio de su vida o bien se ceñía a la realidad, me acerqué a esta novela para descubrir que efectivamente, Miguel de Cervantes fue acusado y encarcelado por asesinato en la ciudad de Valladolid.

Curiosamente en Misterioso asesinato en casa de Cervantes, el autor del Quijote no es propiamente el protagonista, aunque sí el personaje que da pie al argumento, y su presencia se reduce a unos cuantos pasajes y breves diálogos. En torno al año 1605, la acción se sitúa en Valladolid, lugar en el que se ubicaba la Corte del Rey Felipe III. Miguel de Cervantes ha cruzado ya el umbral de los cincuenta, su estado es un tanto deplorable y no goza de prestigio en la Corte. Comparte techo con sus hermanas, a las que apodan las Cervantas y que muchos tildan de putas, únicamente porque son mujeres curtidas en letras que saben leer y escribir, su hija y su sobrina. 

Casa de Cervantes en Valladolid, hoy un museo.
Una noche aparece a las puertas de su casa el cadáver de Gaspar de Ezpeleta. Inmediatamente el alcalde de la Corte, Cristóbal de Villarroel, inicia sus pesquisas y determina que Ezpeleta a muerto a manos de algún miembro de la casa y posiblemente por asuntos de celos. Acto seguido, Cervantes y el resto de los inquilinos del inmueble, vecinos incluidos, son apresados y conducidos a prisión. Será entonces cuando algunos defensores del escritor, entre los que figura la duquesa de Arjona, tome cartas en el asunto y mande llamar a don Teodoro de Anuso para que indague en el asunto y esclarezca los hechos, personaje que guarda un secreto entre los pliegues de sus ropajes y que no os pienso desvelar. Don Teodoro, tirando de tal o cual hilo y conversando con tal o cual personaje implicado en la trama, destapará un argumento lleno de intrigas palaciegas, de intereses enfrentados, de hechos concatenados que giran alrededor de una carta ensangrentada. Estamos pues ante una novela de enredo en la que salen y entran diversos personajes de toda índole y condición y en la que el humor, a pesar de narrar unos hechos terribles para el insigne escritor, será el basamento sobre el que se sustente esta historia.

Más allá del argumento, y de cierta alusiones a las consabidas rencillas entre Cervantes y Lope, hay muchas reflexiones llamativas que salen a la luz. Me parece particularmente interesante la visión que se tiene de la mujer educada en letras. La inteligencia, el tener criterio propio o la independencia eran signos de actividades relacionadas con el lenocinio. Por otro lado, hay toda una disertación sobre las relaciones sexuales y el goce de la mujer, así como la verdadera función de la institución del matrimonio. Son cuestiones que desvelan un pensamiento adelantado a la época y que para aquellos tiempos, no dejaban de resultar escandalosas. A todo esto se suma afirmaciones como las que os anoto a continuación y que siguen estando vigente en nuestros días:

«-¡Ay, hija, tú sabes bien que en este mundo no hay más justicia que la que compras!» [Pág. 21]

En cuanto a los personajes, ya he comentado anteriormente que Cervantes queda más en segundo plano pues la escena la ocupa principalmente don Teodosio de Anuso y la duquesa de Arjona. En cualquier caso, esta novela arroja una imagen de Cervantes que a mí me ha producido tremenda lástima. Su vida no fue un vergel de rosas, pasó penurias y calamidades, tuvo muchos detractores de su obra, pasó por más de un cautiverio,... y no resulta difícil imaginárselo en pose lastimosa, aceptando con resignación la acusación de asesinato que se suma a todos los descalabros anteriores. Pero en cuestión de personajes habría que hacer una pausa en dos muy secundarios pero maravillosos. Me refiero a la beata Isabel de Ayala, cuya descripción está cargada de comicidad y queda retratada como una mujer supuestamente pía y religiosa pero de lengua viperina y venenosa. A su vez, surge momentáneamente otra beata, la de San Francisco, que a cambio de desvelar cierta información requiere llenar el buche copiosamente y se vale de simpáticas artes para conseguir su objetivo. Conste que ambas mujeres son muy devotas y que si saben tantos chismes de los demás es porque resulta del todo inevitable en una ciudad con tanto trasiego (léase con ironía en su estado más álgido). Resultan así unos personajes tremendamente reales y muy creíbles, de los que hoy también abundan.

sábado, 18 de abril de 2015

CUESTIONES DE DIVERSA ÍNDOLE.

¡¡Buenos días a tod@s!! Los que me seguís por Facebook sabréis que ando un poco perdida últimamente por diversas cuestiones de salud familiar. Mi padre fue intervenido quirúrgicamente la semana pasada y el post-operatorio está siendo un poco complicado, con lo que mi tiempo para la lectura y el blog se ha reducido drásticamente. En estos momentos no tengo más remedio que romper mi ritmo habitual y por eso, ayer viernes, no hubo reseña literaria en este blog. Entenderéis que tampoco pueda pasar por vuestros rincones con la frecuencia normal. Os leo cuando tengo un poco de tiempo pero no puedo pararme demasiado.

Por otra parte, el lunes por la noche comienza la Feria de Abril. En circunstancias normales, esta festividad también implicaría que apareciera menos por la blogosfera, así que este año, si el restablecimiento de mi padre me lo permite, disfrutaré de la Feria y si no, disfrutaré de cuidar a mi padre. En un caso u otro, os comunico que voy a estar desaparecida en combate.

Tengo bastante material del que hablaros. Me quedan algunas reseñas por publicar, tengo que enseñaros todos los libros que llegaron a casa el mes pasado, muchos y variados, tengo que mostraros que novedades editoriales se han lanzado al mercado, informaros de la Feria del Libro de Sevilla que se celebrará en el mes de mayo,...  Todo eso tendrá que esperar hasta que las aguas vuelvan a su cauce, por lo que pido disculpas a editoriales y autores por no poder atender ciertos compromisos adquiridos.

Hasta entonces os mando un beso. No os olvido. Gracias.




jueves, 16 de abril de 2015

ENTREVISTA a FERNANDO GARCÍA CALDERÓN (Yo también fui Jack el Destripador).

Autor

Fernando García Calderón (Sevilla, 1959) es un autor de decenas de relatos reconocidos en los más prestigiosos certámenes, habiendo publicado hasta la fecha dos volúmenes de cuentos -El mal de tu ausencia y Sedimentos en un pantano-. Su primera novela, El vuelo de los halcones en la noche (1997), fue galardonada con el premio Félix Urabayen. A ella siguió El hombre más perseguido (1999), premio Ateneo-Ciudad de Valladolid. Lo que sé de ti (2002), La noticia (2006), La judía más hermosa (2006) y La resonancia de un disparo (2008) completan una trayectoria que se cimienta en sus sólidas estructuras ficcionales, su originalidad en el tratamiento de los temas abordados y su repudio de los géneros y etiquetas.

Sinopsis

¿Qué haría usted si recibiera un anónimo que contiene la confesión de Lewis Carroll reconociéndose Jack el Destripador? John Riordan, octogenario forense de Scotland Yard, se enfrenta a un sujeto que posee, así lo asegura, delicados secretos del club al que perteneció en 1888. Por él pasaron escritores y artistas, teóricos de la economía, inventores, arquitectos y pioneros del deporte. Desde Bram Stoker o H.G. Wells hasta Bernard Shaw. Desde Alfred Waterhouse hasta John Goodall, máximo goleador de la estrenada liga de fútbol. Aquella élite de la confidencialidad viviría, con interés inusitado, las andanzas del asesino más arrogante que se recuerda.

John Riordan, en su condición de ayudante del inspector Abberline, se ve obligado a perseguir sombras que escapan de una época victoriana en decadencia, cuando llega a Londres como un prometedor discípulo del deductivo Joseph Bell y se enfrenta a una investigación de altos vueltos. Habrá de espera a la finalización de la II Guerra Mundial para descubrir el mayor enigma de la historia del crimen.

Yo también fui Jack el Destripador es la viva expresión de un tiempo fronterizo entre los estertores de un siglo XIX velado por la hipocresía moral y la eclosión de un mil novecientos que pondrá a prueba la capacidad de regeneración del hombre y su instinto de supervivencia.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Jack el Destripador. ¿Cuánto se ha escrito sobre el famoso asesino de Whitechapel? Hace unos días os hablaba de una nueva novela publicada por Ediciones del Viento, en el que su autor, Fernando García Calderón, lanzaba su propia teoría (puedes leer la reseña aquí). La lectura de Yo también fui Jack el Destripador me produjo muchos interrogantes que pude formularle al autor en un encuentro que se produjo algunas semanas atrás. Si quieres saber más sobre las circunstancias que rodearon aquellas muertes, no te pierdas esta entrevista. Esto es lo que nos contó. 

Marisa G.- Fernando, por lo que tengo entendido, este es tu noveno libro.

Fernando G.- Sí, tengo siete novelas y dos libros de relatos.

M.G.- Publicados con diferentes editoriales.

F.G.- Sí, empecé mandando novelas a premios. Tuve suerte porque con la primera gané un premio en Toledo, el Félix Urabayen, con la segunda el Premio Ateneo Ciudad de Valladolid y ahí conocí a la editorial Algaida y a Miguel Ángel Matellanes. La siguiente la hice en Destino, cuando Destino era distinto a lo que es hoy y luego volví a  publicar con Algaida. Esta me apetecía hacerla con Ediciones del Viento porque es una editorial muy especializada en estas lides decimonónicas y en temas de viajes.

M.G.- No conocía esta editorial. 

F.G.- Eduardo Riestra, el editor, es un tío muy competente.

M.G.- En esta novela, tú abarcas uno de los grandes misterios de la época victoriana que llega hasta nuestros días, la identidad del asesino de Whitechapel. Planteas tu propia teoría en este libro pero imagino que hay muchas hipótesis al respecto ¿no?

F.G.- Sí, hay de todo. Mi primer contacto con este hombre fue cuando tenía diecisiete años. Por entonces leí un libro de un periodista norteamericano, Tom Cullen, y me interesó el personaje, aunque quizás me interesó más aún el entorno, las circunstancias en las que se desenvuelven esos asesinatos y algunas peculiaridades que hacen diferente al quinto asesinato canónico respecto a los otros cuatro. Desde luego se trata de una época especial, de crisis y es curioso que, comparándolo con otras épocas de crisis, se descubre que los fenómenos extraordinarios precisamente acontecen en estas circunstancias y sin lugar a dudas, aquellos asesinatos fueron un fenómeno extraordinario. 

Hoy en día, salvando las distancias y pensando en política, se puede decir que Podemos es un fenómeno extraño que surge en una época de crisis. La tesis que yo defiendo es que, en aquel momento, una serie de personas en Inglaterra querían conseguir un cambio social y de alguna forma, Jack el Destripador, ayuda a generar ese cambio.

M.G.- Hace relativamente poco estaba viendo un programa de televisión y salió otro señor que ha escrito otro libro sobre Jack el Destripador en el que se apunta a un famoso escritor de la época. Por lo que yo he estado mirando, las sospechas recayeron sobre varias personas muy distintas unas de otras, ¿no? Entre ellos un pintor cuyos cuadros son espeluznantes.

F.G.- Sí, Walter Sickert. Tiene un cuadro en concreto que se llama La habitación de Jack, muy oscuro en el que se ve una figura de espaldas y es muy inspirador. Si imagino a Jack el Destripador, me imagino enseguida ese cuadro. Sickert tiene unos cuadros que son muy rotundos dentro de un estilo que está casi rozando el expresionismo pero sus muertas y sus asesinadas son tremendas. 

Por eso en la novela también uso el personaje de Walter Sickert porque me parecía interesante. Reunía cualidades como para poder ser un posible Jack el Destripador.

M.G.- Incluso se habló de que podía ser un miembro de la policía,  ¿verdad?

F.G.- Mira, yo me aproximo al personaje pensando más en las circunstancias que rodean los asesinatos que en el propio personaje en sí. Hay circunstancias que son muy ilustrativas y que hacen pensar en algo más complejo que un simple maníaco sexual. Aparentemente, este asesino en serie tiene un móvil. Él sabe por qué está haciendo eso y lo rodea de una escenografía muy determinada, muy llamativa que tiene que causar el impacto adecuado dentro de la opinión pública. Además se produce esa correspondencia con la policía y otros entes, a donde él manda cartas o manda un trozo de riñón, con lo que demuestra que no es un simple asesino. Si pensamos en la consecuencia de esos asesinatos, ¿quién puede ser beneficiado por ellos? Pues hay un personaje que es James Monro, un alto cargo de la policía de la época, que como se verá en el libro podría beneficiarse de esos asesinatos.

M.G.- Fuera quien fuera, tendría que ser una persona culta y con buenos conocimientos en medicina y cirugía porque las víctimas aparecieron con un cortes muy precisos.

F.G.- Sí, desde luego lo más llamativo es eso. En las declaraciones primeras, una vez iniciada la investigación, eso queda muy claro. Se le llegó a preguntar a un forense cuánto tiempo tardaría en realizar el «trabajo» del segundo de los asesinatos y confiesa que necesitaría el doble o el triple de tiempo que el que se invierte en ese proceso. Eso hace pensar que, sin duda alguna, hay que tener como mínimo un cuchillo adecuado y un conocimiento determinado. Pero yo voy más lejos, si no tienes esa idea de impunidad, de que vas a salir libre de todo eso, es probable que el trabajo hubiera sido más chapucero. Mi impresión es que hay condiciones que permiten al asesino sentirse cómodo en ese momento, sabe que puede entretenerse sin que se produzca una injerencia o una perturbación. De hecho, cuando se produce una perturbación, entiendo que no planificada, como ocurre en el asesinato tercero, el trabajo queda interrumpido porque no le da tiempo a ejecutar toda la maniobra.

M.G.- En tu novela, en la que se alterna pasado y presente, el narrador recibe una visita sesenta años después de que se produzcan los asesinatos de Whitechapel y ese visitante asegura tener documentos muy comprometedores para ciertas personalidades de la época victoriana. A partir de ahí, ese narrador tendrá que ir desgranando una serie de pistas que tienen mucho ver que Lewis Carroll y su obra Alicia en el País de las Maravillas.  ¿Crees que es fundamental haber leído el libro de Alicia para entender todo lo que tú planteas en tu novela?

F.G.- Mi idea era que no fuera necesario estrictamente. Yo he pretendido que la historia esté suficientemente explicada. Quizás tenga más relevancia el carácter de Lewis Carroll que su obra. Él era un personaje relativamente contradictorio como suele ocurrir con la moral victoriana porque, por un lado, era muy reservado como matemático, era un profesor que todos aseguran que era malo pero por aburrido y sin embargo, como fotógrafo era justo lo contrario y aplicaba el divertimento, y como escritor va más lejos todavía. Algunas de las escenas que se recogen en Alicia podrían parecer que están escritas bajo los efectos del láudano, algo que probablemente sea cierto. Él padecía unos dolores de cabeza muy fuerte y en aquellos tiempos el láudano servía para atenuar esas dolencias. 

M.G.- Hay algunos aspectos en la novela que me han dejado totalmente alucinada. El argumento, especialmente hacia el final, está muy relacionado con la numerología. El segundo asesinato, el de Annie Chapman está muy vinculado con el número 29 pero si hay una regla numérica con mucho peso en tu novela es la regla del 42. Explícanos un poco todo esto.

F.G.- La regla 42 es una regla que se empleaba en algunas sociedades esotéricas. En muchas ocasiones se ha buscado simbología en los números. Por ejemplo, en nuestra cultura el  número 7 tiene un significado muy especial y en otras culturas hay otros números que adquieren mucha relevancia. La simbología del 29 es causal, digamos que es preparar el terrero para luego hablar del 42. Y el 42 tiene mucha significación porque aparece en el Apocalipsis y a partir de ahí se construye toda una parafernalia con ese número. Se asocia a eventos singulares y se juega mucho con la combinación de números.

M.G.- Pero todo eso es fruto de tu investigación, ¿se relacionó en su época los asesinatos con esa regla?

F.G.- Sí, en su tiempo existía la regla 42 y es evidente que en Lewis Carroll no todo es casualidad. Hay juegos clarísimos en los que él trabaja tanto con las palabras como con los números, pero sí es verdad que yo no había visto hasta ahora en ninguno de los textos que he analizado sobre Jack el Destripador o Lewis Carroll, que hubiera una motivación singular hacia esa cifra, por eso, en la novela, al principio hay un poco de escepticismo por parte del personaje protagonista cuando se habla de ella, aunque la conocía. Luego poco a poco se va dando cuenta de que hay cosas que van cuadrando. Pero, en definitiva, lo que yo pretendo en la novela es generar la idea en el lector de que si hubiese un complot por parte de una sociedad secreta sería lógico aplicar una regla, esta o una similar a la regla 42.

miércoles, 15 de abril de 2015

LA LOBA (DRAMA - 1941)


Año: 1941.

Nacionalidad: EE.UU.

Director: William Wyler.

Reparto: Bette Davis, Teresa Wright, Herbert Marshall, Patricia Collinge, Carl Benton Reid, Dan Duryea, Charles Dingle.

Sinopsis: A finales del siglo XIX, en una población sureña, la calculadora y despiadada Regina Giddens entabla una lucha sin cuartel contra sus hermanos para quedarse con la herencia familiar. En sus planes no tienen cabida los sentimientos, ni siquiera hacia su marido, un hombre honrado que regresa a casa después de sufrir una grave enfermedad. En medio de la asfixiante atmósfera creada por la desmedida ambición de su esposa, sólo encontrará calor humano en el amor de su hija.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Tercera película de William Wyler que pasa por el blog pero es que sus trabajos merecen mucho la pena y es un gustazo sentarse a ver un largometraje dirigido por él.

Mala, perversa, canalla, infame, dañina, cruel, diabólica,... pero siempre maravillosa Bette Davis. ¡Qué frialdad en su mirada! ¡Qué porte! Adoro a esta mujer con esa actitud altiva, arrogante, despiadada, capaz de helar la sangre al más pintado. Su belleza radica en otro lugar muy diferente al plano físico.  


Regina (Bette Davis), Ben (Charles Dingle) y Oscar (Carl Benton Reid) son tres hermanos pertenecientes a la familia Hubbard. Oscar está casado con Birdie (Patricia Collinge), padres de Leo (Dan Duryea). Por su parte, Regina está casada con Horace Giddens (Herbert Marshall), padres de Alexandra (Teresa Wright), a quien por intereses familiares quieren casar con su primo Leo aunque sus ojos se han posado en otro joven, David Hewitt. Dos familias bien acomodadas, que viven en el sur con plantaciones de algodón y esclavos que trabajan la tierra. 

Mientras Horace se encuentra fuera de la ciudad, hospitalizado por una dolencia cardíaca, Regina, Ben y Oscar estudian la manera de asociarse con un acaudalado empresario para construir una fábrica de algodón pero para eso les hace falta una importante cantidad de dinero. Ben y Oscar tienen su parte pero Regina necesita que su marido vuelva y aporte el capital necesario para la inversión. Los tres hermanos, que aparentemente mantienen una relación sana, entablan una lucha encarnizada por el poder. Lo que en un principio puede resultar un negocio que beneficiará a todas las partes se convierte en una batalla en la que los hermanos se colocan la zancadilla una y otra vez. Regina es una mujer pero, a diferencia de su cuñada Birdie, sabe defender sus intereses con uñas y dientes. Su ambición no conoce límite, ni siquiera el consanguíneo, y así, como una loba, o más bien, como una zorra, si nos atenemos al título original de la obra, no dejará títere sin cabeza. Regina quiere más, más que sus hermanos, más que nadie en el mundo, anhela convertirse en una persona rica y poderosa, y si para ello tiene que humillar y pisotear lo hará. Nada la detendrá, ni siquiera la muerte. 

En este singular elenco de personajes se percibe dos grupos claramente diferenciados que encarnan el mal y el bien. Por un lado los que operan en el lado oscuro -Leo, Regina, Oscar y Ben- que con tal de obtener sus objetivos no sentirán remilgos ante comportamientos poco éticos. Por otro, aquellos a los que les mueve la compasión y la bondad - Birdie, David, Alexandra y Horace-. ¿Quién ganará? ¿El mal frente al bien?

martes, 14 de abril de 2015

ENTREVISTA a CÉSAR PÉREZ GELLIDA (KHÏMERA).

Autor


César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que, 2011, decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.

César Pérez Gellida irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori, que cosechó grandes éxitos tanto de ventas como de crítica y obtuvo el premio Racimo de literatura 2012. Constituía la primera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est y por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses 2014 como reconocimiento a su ardua labor de documentación. En noviembre de 204 le otorgaron el Premio Piñón de Oro como vallisoletano ilustre. Actualmente sigue escribiendo novelas y colabora como columnista en El Norte de Castilla.

Sinopsis


2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiliadas uñas de la Asambles: Khimera.

En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para lograr que el mundo cambie para siempre.

César Pérez Gellida, autor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, éxito absoluto de crítica y ventas en el último año, vuelve a la narrativa sobrepasando todas nuestras expectativas y rompiendo sus propios cánones con un relato que estilísticamente recuerda a la habilidad creativa de J.R.R. Tolkien y a la maestría visionaria de George Orwell o William Blake. Una reinvención del thriller literario al más puro estilo Gellida que algunos ya han calificado de obra maestra.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Cuando supe que César Pérez Gellida volvía a visitar Sevilla sentí mucha alegría. Era una semana complicada, con varios autores de promoción en esta ciudad pero no podía perder la oportunidad de sentarme con este autor de Valladolid que nos tiene a todos revolucionados.  

La cita volvió a tener lugar en el café cultural La Mercería, un lugar de encuentro en el que las conversaciones inundan el ambiente y quizás el murmullo que flota en el aire impide ligeramente apreciar lo que las palabras transmiten. Pero hoy, oyendo la grabación de aquel día en la tranquilidad de esta habitación donde preparo todo el material del blog, he encontrado a un César humilde y sencillo, un hombre que eligió este camino sin más ánimo que el de dar salida a una pasión, seguramente sin pensar que las cosas le saldrían tan bien como le están saliendo, algo que asume sin aires de grandeza. Desde el punto de vista lector, se agradece muchísimo la cercanía y la naturalidad.

Khïmera es su nueva novela con un argumento muy distinto a la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne. César nos desvela en esta conversación algunas claves sobre esta nueva publicación y nos adelanta lo que será su próxima novela, Sarna con gusto, aún sin fecha de publicación. Esto es lo que nos contó.

Marisa G.- Hola de nuevo César. La última vez que nos vimos fue en diciembre de 2013 cuando viniste a promocionar Dies Irae.

César P.- Sí, porque con Consummatum est no vine.

M.G.- Exacto y por aquel entonces te pregunté si definitivamente te ibas a dedicar a esto y respondiste que una vez que se publicara la tercera parte de la trilogía tenías que sentarte a hacer números y ver si te compensaba. Ahora estamos con Khïmera. Los hechos hablan por sí solos, ¿no?

C.P.-  Sí pero bueno en este oficio no te haces rico en la vida. La cuestión es saber si te puedes dedicar profesionalmente a ello o no y si cuentas con un colchón porque ganar, se gana poco, así que no es una profesión para aconsejar a mucha gente.

M.G.- Te tiene que gustar mucho. 

C.P.- Sí, claro pero hay que tener en cuenta que la relación entre esfuerzo o dedicación y remuneración es muy desproporcionada.

M.G.- Entiendo. Bueno, Khïmera, ¿cómo surge esta historia? Si no me equivoco ya andabas  con este argumento en la cabeza cuando estabas con la trilogía.

C.P.- Sí, al final de la trilogía estaba buscando unos motivos heráldicos de origen eslavo y me encontré con la leyenda de Koschëi y el bogatyr, que al final no es más que la sempiterna lucha entre el bien y el mal personificado en dos personajes, Koschéi que es la encarnación del mal en la tierra, un ser inmortal que para matarlo tienes que conseguir todo lo que se cuenta en la novela, y luego el bogatyr que es nuestro caballero medieval que aúna todas las virtudes más nobles: la bondad, el coraje, la honestidad,... Al margen de todo el proceso por el que tiene que pasar el bogatyr para matar el alma de Koschéi, me gustó mucho una frase que decía «Encuentra aliados entre tus enemigos». Esto me dio una idea que, tras tejerla y destejerla una y otra vez, se ha transformado en Khïmera.

M.G.- Yo tengo que serte sincera César. Cuando leí la sinopsis de la novela, en principio no me sentí nada atraída.

C.P.- Lo sé. 

M.G.- Se hablaba de que era una distopía aunque luego te he oído decir que no lo es propiamente. Me daba miedo enfrentarme a tu nueva novela porque me dejaste tan buen sabor de boca con la trilogía que no me quería llevar una decepción, por decirlo de algún modo. ¿Crees que a muchos lectores les pasará como a mí?

C.P.- Al lector que conoce a Pérez Gellida le va a gustar Khïmera porque el estilo es el mismo que en la trilogía. Lo que pasa es que ciertamente hay un cambio de registro porque no tiene nada ver hacer una trilogía donde el elemento principal es la investigación, y en torno a eso vas creando tu trama, con Khïmera, una novela que me pedía más. 

Cuando termino la trilogía necesito un cambio de aires. Estuve treinta meses inmerso en un mundo que requería un proceso de investigación complicado y unos personajes difíciles y necesitaba cambiar. Me llamaba mucho la atención la idea de ser yo quien dibujara absolutamente todo, de tener un lienzo en blanco y que cada trazo fuera mío. Pero todo esto lo haces a priori porque lo que yo no había previsto es la dificultad de replicar ese mismo escenario con coherencia en el capítulo cinco y en el capítulo treinta y cinco. Es como hacer un dibujo a mano alzada. Tú puedes tener claro el escenario y verlo con los ojos cerrados, luego dibujas y te hace sale bien pero si lo guardas y lo vuelves a realizar dos días después resulta que entre un dibujo y otro hay diferencias notables. Son esas diferencias las que me ha costado limar para crear una atmósfera real para el lector, para que no tuviera que hacer un ejercicio de fe, un esfuerzo para creerse la atmósfera que yo le estoy contando. Sé que el primer movimiento del libro es muy denso.

M.G.- Yo voy leyendo por el tercer movimiento y sí que es muy complejo pero después todo es más llevadero. Ese primer movimiento es duro porque estás plasmando un mundo nuevo que el lector se tiene que imaginar.

C.P.- Exacto pero para mí era necesario. Había que hacer ese esfuerzo y sé que son muchos datos, muchos nombres, muchas fechas y conceptos distintos que al lector le cuesta procesar pero es necesario porque de otro modo no puedes trasladar de forma coherente lo que ha sucedido en esos años, entre los días que vivimos hoy y el 2037. Tienes que contar lo que ha ocurrido en ese margen de tiempo. Yo no quería dilatar eso durante toda la novela. Prefería hacerlo de forma concentrada, crear la atmósfera para luego desarrollar la trama porque la trama comienza a desarrollarse realmente a partir del segundo movimiento. Aún así, con las escenas de acción intercaladas creo que es digestivo pero entiendo que el primer movimiento es denso y sobre todo si lo comparas con la trilogía. 

M.G.- Sí. Yo te reconozco que tenía mis reticencias y que con ese primer movimiento he tenido que ir tomando apuntes de todo lo que ocurría y tengo páginas y páginas llenas de anotaciones para entender perfectamente lo que ha ocurrido en esos años. 

C.P.- Como mi suegra...

M.G.- Para mí ha sido necesario para no perder el hilo. Una vez que pasa ese primer movimiento es todo mucho más llevadero.

C.P.- Luego verás que las cosas empiezan a encajar. En el primer movimiento no lo cuento todo y no todo encaja, o encaja la parte de la historia que yo estoy contando pero luego verás que, a medida que avances, vas a ir entendiendo muchas cosas que suceden en ese primer movimiento. Realmente no es necesario procesar todo ese aluvión de datos que doy al principio pero hay lectores como tú, o como mi suegra, que necesitan hilar cada punto y tenerlo todo muy atado.

M.G.- Es que tengo páginas y páginas (risas).

C.P.- (Risas). Te creo, te creo,... Pero es que todo esto me lo pedía la estructura de la novela.

M.G.- Y sí que es cierto que se nota en la estructura que Khïmera sale de tus manos porque sigues unos patrones muy concretos. La música siempre la tienes de fondo y hay un dramatis personae que me ha producido mucha curiosidad. No sé si cuando avance más con la lectura se explicará pero, ¿por qué cada personaje está relacionado a un instrumento musical como si fuera una orquesta? ¿Hay una explicación para esto?

C.P.- Sí la hay sí, lo que ocurre es que el ochenta por ciento de los lectores no se están dando cuenta. 

M.G.- Pero, ¿me tenía que haber dado cuenta ya?

C.P.- No, no. Realmente no me interesa que se den cuenta demasiado. Si yo te digo busca la clave y te vas al listado de personajes y encuentras la clave, vas a estar con un extra de atención sobre ese personaje que es la clave. De otra forma pasaría un tanto desapercibido pero que es un personaje clave y por eso es la clave dentro del listado de personajes. 

M.G.- Y César, para los que no hayan leído el libro todavía, ¿cuál es el mundo que los lectores encontrarán en Khïmera?

C.P.- Desgraciadamente va a encontrar la proyección de nuestro presente, cómo estamos desorganizando nuestros valores básicos, sin darnos cuenta además. Para mí era un premisa fundamental dibujar un mundo que fuera tangible para el lector. Quería separarme mucho de la ciencia ficción. Yo no quería un mundo fantástico sino un mundo que fuera una prolongación de la realidad. Supongo que no te habrá costado, después de ese primer movimiento, meterte en la cotidianidad de los personajes porque ya sabes los que es el grafeno, ya sabes lo que es el UAT,... Yo eso no me lo he inventado. Todo eso es una parte importante de documentación que he hecho en muchos, muchos, muchos, muchos, pero muchos aspectos, desde lo más tecnológico hasta lo más básico. He recogido todo lo que los expertos dicen que vamos a tener dentro de treinta y de cincuenta años. 



El punto de partida de Khïmera es una hoja Excel enorme, dividida en once campos y desde el año 2000 hasta el año 2065 porque yo no sabía hasta donde iba a llegar en la trama. Todos los campos hasta el 2014, momento en el que escribo la novela, están cumplimentados con hechos reales y a partir de ahí los he ido rellenado yo en base a la documentación de expertos, de la información que he encontrado en bibliotecas, internet... Lo que yo he ido procesando en mi cabeza. De toda esa documentación, al final he utilizado dosis muy pequeñas, porque no se trata de que esto sea un tratado, sino una novela, pero el secreto está en saber qué dosis tienes que utilizar y en qué campos,...

M.G.- Pero en relación a esa documentación a mí me han surgido muchas preguntas. ¿Cómo se documenta uno sobre hechos y cosas que aún no existen?

C.P.- Principalmente con expertos y científicos de mucha reputación que van marcando las tendencias en cada uno de los campos que dominan. También he contado con la ayuda del doctor Tola, una eminencia en neurología a nivel mundial y con dos personas que me han echado un cable en temas de guerra cibernética porque trabajan para una empresa española que se dedica a fabricar software para el Estado y otros países. Al final, te vas manejando en los campos que requieren más profundidad de información. Pero luego, como te digo, utilizas una parte muy pequeña de toda esa información que recopilas. Podrá ser como un veinte o un treinta por ciento pero si quieres una comparación, el proceso de documentación de Khïmera habrá sido como el doble de toda la trilogía.

M.G.- No me extraña. 

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