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viernes, 22 de agosto de 2014

JUAN BELMONTE, MATADOR DE TOROS; SU VIDA Y SUS HAZAÑAS de Manuel Chaves Nogales.


Editorial: Renacimiento.
Fecha publicación: 2009.
Nº Páginas: 528.
Precio: 25,00 €
Género: Novela.
Edición: Tapa dura.
ISBN: 978-84-8472-455-1

Autor

Manuel Chaves Nogales nació en Sevilla en 1897. Se inició muy joven en el oficio de periodista, primero en su ciudad natal y más tarde en Madrid. Entre 1927 y 1937, alcanzó su cénit profesional escribiendo reportajes para los principales periódicos de la época, y ejerciendo, desde 1931, como director de Ahora, diario afín a Manuel Azaña de quien Chaves era reconocido partidario.

Al estallar la guerra civil se pone al servicio de la República y sigue trabajando como periodista hasta que el gobierno abandona definitivamente Madrid, momento en el que decide exiliarse en Francia. La llegada de los nazis, que describiría magistralmente en el ensayo La agonía de Francia, le obligó a huir a Londres, donde falleció a los 47 años. 

Es autor de una espléndida obra literaria, Juan Belmonte, matador de toros; su vida y sus hazañas, su obra más famosa, es considerada una de las mejores biografías jamás
escritas en castellano.

Sinopsis

Manuel Chaves Nogales, al elaborar este reportaje publicado en 1935, dejó modestamente que Juan Belmonte, con su primera persona, envolviera la totalidad de la obra. Pero el exilio de este periodista debido a sus ideas liberales y republicanas, y su temprana muerte en 1944, provocaron que se olvidasen sus obras. Por fortuna, la reedición de este título en 1969 permitió la recuperación de su figura, porque la fascinación producida de nuevo por su lectura amplió el abanico de interesados. Ya no fueron solo los aficionados a los toros los propagandistas de la belleza y encanto de sus páginas. 




[Información facilitada por la editorial]


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Hace muchísimo tiempo que no reseño algunos de los libros que he leído en mi club de lectura durante este año académico. Son varias las opiniones que se me han ido quedando atrás y no me gustaría que me ocurriera como el año pasado, que dejé cinco o seis libros pendientes de reseña. No sé si algún día, recuperando mis notas, me pondré a ello porque el tiempo habrá hecho de las suyas y muchas de mis sensaciones se habrán diluido.

Así que, antes de que eso ocurra, hoy traigo mi opinión sobre un libro escrito por un periodista insigne. Había oído hablar de Manuel Chaves Nogales infinidad de veces, de su buena labor como articulista, de su buena pluma pero, si no llega a ser por el club de lectura, aún no me habría acercado a su trabajo.

Entiendo que el título del libro y la temática puede echar para atrás a muchos lectores pero sirvan estas palabras para advertir que Juan Belmonte, matador de toros... no es un libro sobre tauromaquia propiamente. Al principio yo también pensé que no iba a disfrutarlo porque seguramente me iba a topar con un libro sobre el mundo taurino, una fiesta que ni venero ni desprecio. He asistido a la plaza en alguna que otra ocasión sin que haya vivido una experiencia inolvidable. En este sentido me declaro, por decirlo de alguna manera, «ataurina». Sin embargo, comencé a leerlo y cuál fue mi sorpresa cuando me sentí atraída por ese Juan Belmonte niño que se hace hombre, lleno de humildad y sencillez.

Se abre las puertas de esta plaza literaria a los sones de los clarines con una introducción interesante pero quizás demasiado larga y especialmente demasiado explícita que puede llegar a influenciar nuestra lectura por lo que aconsejo dejarla para los postres.

Manuel Chaves Nogales, un hombre que no sentía ningún tipo de atracción por el mundo de los toros, se entrevistó con Juan Belmonte para realizar un reportaje a esta figura del toreo de quien era amigo. De sus charlas nació este libro publicado inicialmente en 1935, en el que veremos a un Belmonte niño, asustadizo  y tímido que reculaba ante la grandeza del mundo a la par que sentía un gran poder de atracción del que después dejaría constancia en su pasión por la aventura. Su infancia transcurrió primero en la calle Ancha de la Feria, que para aquel chiquillo no era más que el reflejo del mundo, como «una síntesis perfecta del Universo». Cualquier cosa que existiera en la vida, tenía su reflejo en aquella calle del centro de Sevilla. 

A veces, Belmonte miraba la vida pasar desde un rincón, observaba a los niños de su entorno jugar y correr calle arriba y abajo mientras que él anhelaba formar parte de aquellas cuadrillas que desafiaban la vida. Pero su madre no quería que su hijo tuviera contacto con aquellos granujas de la calle. Mientras fue pequeño, estuvo a la sombra de su madre, pero  aquel niño crece, madura, asiste al colegio, se muda al barrio de Triana, tan importante para él y la vida comienza a darle cornadas. Las primeras con la muerte de su madre primero y de su padre después.

Siendo muy joven dejará el colegio para hacerse cargo de la quincallería que regentaba su padre en el mercado de Triana. El tiempo libre lo dedica a juntarse con los pícaros del barrio en la plaza del Altozano, foco de la tauromaquia trianera, pero Juan Belmonte era distinto. En su interior bullía algo más y gracias a tres amigos tipógrafos, se adentró en el mundo de la literatura.

«Devoraba kilos y kilos de folletines por entregas, cuadernos policíacos y novelas de aventuras. Los héroes del Capitán Salgari, Sherlock Holmes, Arsenio Lupin y Montbars el Pirata eran nuestra obsesión». [pág. 68]

Esos folletines los alternaba con el capote, colándose en las fincas a la otra orilla del Guadalquivir, para burlar a los guardias y echar el capote a los toros por la noche, con la única luz de la luna y desnudos porque, para no mojar la ropa, la dejaban en la orilla antes de adentrarse en las aguas del río o bien cruzaban con ella metida en un hatillo sobre la cabeza. 

Chaves Nogales nos permite conocer lo que era torear para Juan Belmonte, aquel que distinguía entre los toreros y los torerillos. Había un abismo entre unos y otros. Los torerillos como él se curtían en la calle, toreando a oscuras, a la espera de alguna oportunidad. Los toreros disfrutaban de la venia de los señoritos de Sevilla, a los que distraían en los tentaderos. Él se autodenominaba un anarquista de la torería. 


«A medida que me entusiasmaba con el toreo, sentía mayor antipatía por el tipo clásico del mocito torero. Yo no sabía entonces si aquella repugnancia mía por la torería castiza era sencillamente una reacción elemental de orgullo determinada por el desairado papel que hacía entre aquellos aficionados presuntuosos, que ni siquiera se dignaban mirarme, o si realmente respondía a una convicción revolucionaria que me llevaba a combatir desde el primer momento los convencionalismos del arte de torear. [...] En la liturgia de los toros yo sería siempre el último monaguillo. En cambio, me veía en condiciones de ser el depositario de una verdad relevada». [pág. 99-100]

Los años pasan, Belmonte crece y se afianza cada vez más en el arte del toreo. En 1910 mata su primer toro, comienzan a contratarlo para algunas corridas, con sus éxitos y sus fracasos, pero siguió en la brecha y vinieron las heridas por asta de toro y el éxito, y el dinero, y las mujeres, y los viajes al extranjero, y las multitudes que lo alababan y que llegaron a fatigarlo. De la lectura de este libro el lector desprende que Belmonte se vio sobrepasado por la fama y que él jamás olvidó Sevilla, ni la plaza del Altozano, ni a aquellos torerillos que seguramente, mientras él estaba en París, en Nueva York, en La Habana o en México, se seguían reuniendo donde hoy nos mira impasible desde un busto de bronce situado en dicha plaza, para hablar de sus faenas, de sus pases, de sus triunfos. 



[Juan Belmonte habla de su infancia y sus inicios en el toreo]

Creo que ahí radica la belleza de Juan Belmonte como persona, en que él era un hombre sencillo que su profesión, en la que volcaba su personalidad, lo hizo subir a la cima y conquistar el mundo. Pero me da la sensación de que todo ese pasmo (fue conocido como el Pasmo de Triana por el riesgo que asumía en la lidia), que él levantó, todo el revuelo que él provocó, estaba de más para él. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

UNA PISTOLA EN CADA MANO (COMEDIA - 2012).


Año: 2012.

Nacionalidad: Española.

Director: Cesc Gay.

Reparto: Ricardo Darín, Luis Tosar, Javier Cámara, Leonor Watling, Eduardo Noriega, Leonardo Sbaraglia, Candela Peña, Eduard Fernández, Alberto San Juan, Cayetana Guillién Cuervo, Jordi Mollá, Clara Segura.

Género: Comedia

Premios: Goya (2012) a Candela Peña por Mejor Actriz de Reparto.

Sinopsis: A pesar de tenerlo todo, J. (Sbaraglia) está bajo los efectos de una gran depresión. En cambio, E. (Fernández), que no posee más que un gato, vive apaciblemente aunque ha tenido que volver a casa de su madre. S (Cámara) intenta volver con su mujer (Segura), dos años después de su ruptura. G (Darín) recurre a los ansiolíticos para intentar comprender por qué su mujer tiene una aventura. P (Noriega) pretende seducir a una compañera de trabajo. María y Sara intercambian a sus maridos con el fin de descubrir sus intimidades. L es un hombre que llama a su amante con el nombre de su perro. Una radiografía de la vida amorosa de ocho hombres de hoy. 

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Fijaos en el cartel de esta película. El listado de los actores remarcados en negro y colocados en primer lugar, seguido por el nombre de las actrices y al final, la frase: ¿De qué hablan los hombres?  Visto así podríamos pensar que se trata de una de esas comedias en las que un director intenta bucear en la mente de hombres o mujeres para concretar en qué se diferencian unos de otros como ya hizo Nancy Meyers en ¿En qué piensan las mujeres? Yo no lo veo así porque si bien es cierto que los hombres ostentan el protagonismo, las mujeres de esta película también tienen mucho que decir. 

Una pistola en cada mano es una historia coral. Diferentes episodios en los que conoceremos las vidas de hombres y mujeres, aunque el director desea centrarse en esos machos que han cruzado ya el umbral de la treintena y miran hacia atrás para plantearse cómo es su vida y en qué punto están. Así nos topamos con cinco historias:

* A J. (Leonardo Sbaraglia) y a E. (Eduard Fernández), dos amigos de la infancia que se encuentran de manera fortuita en el portal de un edificio después de muchos años y se ponen al día. A uno parece irle bien la cosa aunque tenga que recurrir a terapia y a la homeopatía. Al otro la vida le ha dado una patada para sacarlo del juego y aún así mantiene la cordura. Son distintos y entre los silencios que se producen en esas conversaciones incómodas en las que no sabemos muy bien qué decir, hacen repaso del transcurrir de los años, del deterioro sufrido, de las amistades que se pierden por el camino y jamás se recuperan y de lo patético que se pueden llegar a ser. Porque sí, porque son patéticos y como a estas alturas ya lo saben no les importa despojarse de unas vestimentas que esconden secretos y confesiones.



* S. (Javier Cámara)  es un hombre divorciado enjaulado en su propia trampa. Tomó una decisión que a día de hoy se vislumbra como un terrible fracaso. Arrepentido intenta dar marcha atrás pero la vida no le va a ofrecer una segunda oportunidad. Ya es demasiado tarde para él y S. lucha, busca la compasión, una caricia, una mirada de ternura pero no queda ninguna puerta abierta para él. Bueno sí, una, la del ridículo más grande que un hombre pueda hacer ante una mujer pero con un trasfondo que en mi caso me ha parecido de lo más tierno.



* G. (Ricardo Darín) y L. (Luis Tosar) se encuentran casualmente en un parque. G. está sentado en un banco y muestra un aspecto de abatimiento. Ha descubierto que su mujer le engaña. ¿Qué hacer? Lo primero es desahogarse con ese amigo que se encontró quien intentará consolarlo y aconsejarle lo mejor que puede. Uno es pura sensiblería. El otro auténtico pragmatismo. 



Esta es, sin lugar a dudas, la mejor de todas las historias que se recogen en este largometraje con un giro maravilloso que lo mismo los espectadores avezados intuyen pero no le resta diversión a la escena. Para mi gusto es la que más comicidad desprende a pesar de tratar un tema tan delicado como la infidelidad. Pero es que Darín y Tosar pueden desdramatizar cualquier tragedia que se les presente, especialmente con un diálogo tan brillante como el que hilvanan los guionistas.

* P. (Eduardo Noriega) trabaja en la misma oficina que Mamen (Candela Peña). Él es un hombre que hasta el momento se ha mantenido esquivo y frío, que solo comparte ratos de ocio y chascarrillos con sus amigos del departamento pero algunos rumores sobre Mamen hacen que despierte su lado más libidinoso. Pero ella es mucha mujer y enseguida lo cala porque es una maestra capeando situaciones candentes. P. aprenderá una lección que no olvidará nunca. 



Esta historia es la que da título a la película en la que se demuestra que al hombre, a pesar de llevar una pistola en cada mano, puede errar el tiro.

* A. (Alberto San Juán) y M. (Jordi Mollá) son dos amigos que van de camino a casa de Julián donde se celebra una fiesta. Cada uno va por su lado y cada uno se encuentra a la mujer del otro, a María (Leonor Watling) la esposa de M. y a Sara (Cayetana Guillén), la esposa de A. Ellas cuentan a sus respectivos amigos las heridas abiertas en sus matrimonios. Si A. no sabe de los problemas de M., este último tampoco sabrá del sistema que A. utiliza para enmendar una relación que se iba a pique. Y es que confundimos lo que es amistad realmente. Dos personas que salen de cañas no son más que dos desconocidos. La verdadera amistad es otra cosa, aquella en la que uno es capaz de hablar a las claras incluso de su lado más oscuro. Lo demás es una tapadera.



Por otra parte, este episodio es quizás el que mejor refleja esa intención del director de mostrar las diferencias sociológicas entre hombres y mujeres, en su forma de pensar, de actuar, de comportarse y aquí bien se podría aplicar la  pregunta que luce en  el cartel: ¿De qué hablan los hombres? Y parece ser que no hablan de nada importante o que les cuesta abrirse, expresarse, hacer participes a sus iguales de sus traumas y preocupaciones.

lunes, 18 de agosto de 2014

TODO LO QUE CABE EN LOS BOLSILLOS de Eva Weaver.


Editorial: Espasa.
Fecha publicación: marzo, 2013.
Nº Páginas: 352.
Precio: 19,90 €
Género: Novela.
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-670-0771-8

Autora


Eva Weaver es escritora, artista de perfomance, entrenadora creativa y terapeuta. Reside en Brighton, Inglaterra. Todo lo que cabe en los bolsillos es su primera novela. 

Sinopsis

Esta novela es la historia de Mika, un joven tiritero que entretiene a niños y mayores del gueto de Varsovia logrando que olviden sus miserias. Cuando se descubre su talento, se ve obligado a actuar ante las tropas alemanas de ocupación.

Y esta novela es también la historia de Max, un soldado alemán destinado en Varsovia cuyas experiencias en Polonia y más tarde en el gulag de Siberia muestran una perspectiva diferente de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando uno de las marionetas de Mika llega a manos de Max, ésta acabará siendo un legado que pasará de generación en generación.

Desgarradora, impactante y emotiva, Todo lo que cabe en los bolsillos es na historia de superación y redención que emocionará y cautivará a los lectores.


[Información facilitada por la editorial]


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Todo lo que cabe en los bolsillos fue uno de esos libros a los que le eché el ojo en cuanto empezó a pulular por estos lares. No sé si este rincón deja suficiente constancia sobre lo mucho que me gusta leer acerca de la Segunda Guerra Mundial y todo lo que aquel conflicto bélico supuso. No me canso de leer libros que reflejen desde una perspectiva u otra lo que aconteció durante aquellos años. Todo lo que cabe en los bolsillos es una de esas lecturas que nos transportan al pasado para dejarnos ver, en primera persona, la experiencia personal de sus protagonistas, uno de esos libros en los que pasado y presente se dan la mano.

En enero de 2009, Mika Hernsteyn es un anciano que reside en Nueva York. De camino al Museo de Historia Natural en compañía de su nieto Daniel de 9 años, Mika ve sobre el tablón de anuncios de un teatro, un cartel con letras impresas en negro: "El tiritero de Varsovia". Aquel anuncio provoca un colapso en el viejo Mika. El anciano se descompone, siente vértigo, naúseas y entra en una espiece de ensoñación en la que hombres y mujeres judías huyen de soldados alemanes. Del pasado le llegan recuerdos terribles que él creía haber dejado atrás. Entiende que es momento de contar su historia y a quién mejor que a su nieto. Daniel oirá de boca de su abuelo la terrible experiencia que le tocó vivir siendo casi un niño, sus años en la bella Varsovia, la invasión nazi, el gueto, las deportaciones. Asistimos a la aventura de un judío que consiguió sobrevivir al horror y escapar de la más terrible tiranía, pero para ello tenemos que retroceder en el tiempo. 

En 1938, Mika, de 12 años de edad, residía en Varsovia junto a su abuelo Jacob, profesor de matemáticas en la universidad, y su madre. La vida en aquel momento era apacible hasta que en septiembre de 1939, comienzan los bombardeos sobre la ciudad. Con la llegada de los alemanes el pueblo judío pierde su condición humana y por ende todo tipo de privilegios.  Inicialmente las directrices alemanas con toda una serie de prohibiciones dan paso al traslado del pueblo judío a una zona acotada de la ciudad, el gueto. De allí, o conseguías escapar o terminabas hacinado en trenes de ganado con dirección a los campos de exterminio. 

Mika fue uno de aquellas  personas que consiguen salvarse del horror. A lo largo de los distintos capítulos, sabremos cómo era su vida antes de aquel infierno, cómo fueron trasladados al gueto, cómo murió su abuelo del que heredó una importante prenda de vestir, un abrigo que adquiere un protagonismo especial.


«Sin el abrigo, nada habría sucedido como sucedió. Al principio fue tan sólo un testigo, un abrigo negro, de lana, con una fila de seis botones, pero al convertirse en un abrigo con bolsillos pasó a ser un cómplice». [Pág. 9]

El abrigo se convierte en un talismán lleno de infinidad de tesoros que acompañará a Mika a lo largo de toda su vida, pues contaba con numerosos bolsillos ocultos entre los que se encontraban pequeñas marionetas que su abuelo había comenzado a fabricar. Ese descubrimiento supondrá como una pequeña isla en la vida de Mika. Decidirá seguir construyendo marionetas que luego utilizará en pequeñas representaciones familiares o en otras casas del gueto para aliviar un poco el sufrimiento de niños y mayores.



Todo lo que cabe en los bolsillos nos hablará de las subsistencia del pueblo judío en el gueto de Varsovia, de cómo vivían familias enteras en pequeñas habitaciones, de los trueques y triquiñuelas para obtener algo de comida, de la precariedad de hospitales y orfanatos, de los riesgos y peligros que Mika tiene que correr para salvar a los niños más desvalidos y de la relación que el pequeño consigue entablar con un soldado alemán, Max, que intentará ayudarlo en la medida de lo posible.  El horror, la barbarie, la crueldad fueron compañeros de convivencia, y aun así, eran capaces de seguir sonriendo alentados por pequeños detalles como un simple teatro de títeres. Ese mundo infantil y fantasioso de las marionetas en coexistencia con la sordidez de la realidad provoca la ternura en el lector. 

Toda la historia de Mika que obviamente consigue huir de Polonia porque de otro modo la historia no se iniciaría en Nueva York en 2009, se desarrolla en una primera parte, escrita en primera persona y con dieciocho capítulos. Pero ahí no queda la cosa. En una segunda parte, conoceremos la historia de Max, aquel soldado que intentó ayudar a Mika. Junto a él visitaremos los campos de trabajo rusos, y cómo se desarrolla su vida a partir de aquel momento. Las tornas se vuelven, la vida es una noria y los que estaban arriba ahora están abajo. La guerra y los años que pasó rodeado de nieve en Siberia han marcado tanto a Max que el mundo que él conoció dejó de existir. Su pasado le perseguirá para siempre. 

Por último, y en una tercera parte, volveremos a la actualidad, a 2009 en Nueva York, donde Mika le dará la mano a parte de su pasado.

De todo el argumento, hay un detalle que me ha parecido bastante interesante. Cuando pensamos en la Segunda Guerra Mundial, en el holocausto, en el exterminio de millones de judíos, siempre se nos viene a la cabeza los campos de concentración alemanes pero no hay que olvidar que en Rusia también existieron y de esos se habla poco. A través de la historia de Max sabremos más sobre las condiciones de vida de los alemanes prisioneros por los soviéticos tras la guerra. Independientemente de las invasiones nazis, de las ideas antisemitas del pueblo alemán, y de todo lo que rodea a la imagen de Hitler, los campos de concentración de un bando y de otro no distan mucho. El hambre, la miseria, las condiciones infrahumanas,... se daban tanto en un lado como en otro y asomarme a la estepa rusa para conocer más esa otra parte de la historia que desconocía es un factor a destacar de esta novela. 


Gulag (o campos de exterminio) en Rusia

Pero también tengo que decir que hay ciertos aspectos del libro que no me han gustado. La manera en la que Mika salva algunos niños judíos de las manos de los alemanes me ha sonado un poco rara y ligeramente impracticable. Tengo la sensación que la autora introduce ese elemento redentor sin importar el cómo sino el fin. Por otra parte, ciertos acontecimientos se repiten en bucle de tal manera que da la impresión de estar leyendo siempre lo mismo y cuando nos vamos acercando al desenlace, el ritmo se ralentiza mucho, dando muchos rodeos, de tal manera que llegó un momento en que me costó llegar al final. 

viernes, 15 de agosto de 2014

MALDITO KARMA de David Safier.


Editorial: Seix Barral.
Fecha publicación: octubre, 2009.
Nº Páginas: 320.
Precio: 14,00 €
Género: Novela.
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-322-2858-2

Autor

Nació en Bremen en 1966. Se dio a conocer como guionista de series de televisión de éxito como Mein Leben un Ich («Mi vida y yo»), Nikola y Berlin, Berlin. Ha sido galardonado con el Premio Grimme y el Premio TV en Alemania, y con un Emmy en Estados Unidos. Vive y trabaja en Bremen. Maldito Karma (Seix Barral, 2009), su primera novela, ha sido un éxito internacional en todo el mundo y lleva más de treinta ediciones en español. Jesús me quiere (Seix Barral, 2010) y Yo, mi, me... contigo (Seix Barral, 2011) lo han confirmado como uno de los autores más divertidos y alentadores del panorama literario actual: «Ni Platón ni Prozac: David Safier propone carcajadas para los malos tiempos», La Vanguardia. Sus novelas han vendido tres millones de ejemplares en Alemania y están en vías de publicación en veintinueve países. En reconocimiento a su éxito en España, los libreros de Bilbao le han otorgado la Pluma de Plata. Una familia feliz (Seix Barral, 2012) será convertida próximamente en una película de animación. 

Sinopsis

La presentadora de televisión Kim Lange está en el mejor momento de su carrera cuando sufre un accidente y muere aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa. En el más allá, Kim se entera de que ha acumulado mal karma a lo largo de su vida: ha engañado a su marido, ha descuidado a su hija y ha amargado a cuantos la rodean. Pronto descubre cuál es su castigo: está en un agujero, tiene dos antenas y seis patas... ¡es una hormiga! Kim no tiene ganas de ir arrastrando migas de pastel tras haber eludido los hidratos de carbono toda su vida. Además, no puede permitir que su marido se consuele con otra. Sólo le queda una salida: acumular  buen karma para ascender por la escala de la reencarnación y volver a ser humana. Pero el camino estará plagado de contratiempos. Un millón de lectores en Alemania ya han disfrutado de esta hilarante novela, que ha colocado a David Safier en lo más alto de la escena literaria europea. Maldito karma es una historia de desbordante fantasía, una entrañable fábula que, entre carcajadas, nos ayuda a reflexionar sobre las prioridades de nuestra vida. Léela y descubre el secreto de la felicidad.


[Información facilitada por la editorial]


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Uno de los retos personales que me propuse este año fue leer todas las obras de un autor al que le tuviera muchas ganas. La elección fue complicada porque son muchos con los que me gustaría estrenarme sin que encuentre un momento para ello. Por otra parte, también necesitaba que fuera un autor ameno, cuyos libros no dieran con mi propósito al traste. Al final me decanté por David Safier cuyas novelas han ido circulando por casa sin que yo me parara a prestarle atención. Así que, hace unos días, me zambullí en Maldito Karma. 

Sabía que me enfrentaba a un libro cargado de humor y así ha sido desde la primera línea. La frase «El día de mi muerte no tuvo ninguna gracia» nos indica que la comedia es uno de los puntales de la que fue primera novela de David Safier y, por lo que tengo entendido, es una dinámica que se mantendrá en las siguientes.

Kim Lange es una afamada presentadora de televisión, de unos treinta años de edad que goza de una muy buena posición social. Conduce el programa de debates más importante de Alemania y eso le ha reportado mucha fama y prestigio. Es madre de una niña de cinco años, Lilly, y esposa de un atractivo hombre, Alex. La relación conyugal no fluye en buena sintonía. A él le pesa el éxito de su mujer mientras que se dedica a gestionar el hogar dulce hogar y a cuidar de su hija. Kim está demasiado pendiente de su trabajo y frecuentemente desatiende a su familia, reproche que le lanza un Alex irritado. De hecho, el libro comienza el mismo día del cumpleaños de Lilly. Para ello, Alex ha organizado una fiesta que Kim va a perderse pues en Colonia se celebra la entrega de los Premios TV a los que ella está nominada como mejor presentadora, una cita ineludible a la que no piensa faltar, aunque eso suponga quedarse más al margen aún de su familia y que se afiance todavía más la relación que Alex mantiene con su hija. Kim considera que su profesión está por encima de todo. Al fin y al cabo, ¿no es ella el sostén de su familia?


Una vez que ella llega a Colonia comienzan los preparativos del evento. Allí sabremos algo más de su entorno laboral: Daniel Kohn es el presentador de la competencia que bien le puede arrebatar el galardón, un hombre sumamente atractivo con el que Kim fantasea, poniendo en peligro un matrimonio que ya hace aguas; Sandra Kölling es su enemiga, a la que consiguió quitarse de encima de un solo plumazo; su jefe y mentor, Benedikt Carstens, a quien ella le debe su posición.

Durante el compás de espera hasta el inicio de la gala, también le dará tiempo a reflexionar sobre su familia. Kim no mantuvo nunca una buena relación con sus padres. Abandonada por su padre siendo ella pequeña, su madre se hundió en las profundidades del alcohol y por eso la repudia pero ¿será siempre así? En cualquier caso, todos esos sinsabores del pasado desaparecen de su mente cuando pisa la alfombra roja y los focos la iluminan. Colonia será su cara y su cruz. Como se intuía, será la flamante ganadora del premio. Pero en el reverso, su vestido le jugará una mala pasada y su vida llegará a su fin de la manera más hilarante posible cuando, como bien dice la sinopsis, «muere aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa».  A partir de ese momento, Kim inicia un proceso de reencarnaciones, un ascenso por una particular escalera que tendrá que ir subiendo transformada en seres de diferentes especies (hormiga, cobaya, escarabajo de la patata, perro,...) y luchando para conseguir buen karma y ganar de ese modo el nirvana. El camino será muy duro. Si antes era mujer exitosa y admirada, ahora será otro ser distinto, en ocasiones diminuto, que tendrá que acatar órdenes, y valerse por sí misma para superar diversas adversidades. La perspectiva cambia. Lo que antes Kim, como humana, tenía delante de sus ojos y no sabía valorar ahora surge en todo su magnitud y se da cuenta de sus terribles errores y lo equivocaba que estaba con sus prioridades. 

Aunque de lo descrito hasta ahora se deduce que para leer este libro hay que tener una mente muy abierta y que puede, a bote pronto, resultar una historia absurda, lo cierto es que Maldito karma es una gran aventura que nos ayuda a entender a través de su protagonista, lo verdaderamente importante de la vida y lo fácil que resulta darnos cuenta de lo que teníamos una vez que lo hemos perdido todo. Su mensaje - saber valorar lo que tenemos, amar a los demás, ayudarlos, no pensar solo en nosotros mismos, el físico no es lo más importante,... - nos acompaña a lo largo de toda la narración. El sufrimiento de Kim, tratado con mucho humor, nos permite empatizar con ella fácilmente y sus reflexiones nos conducen a las nuestras propias.

Me ha encantando leer este libro, aunque reconozco que al principio me desorienté un poco, no por el argumento tan rocambolesco sino por unas notas a pie de páginas que corresponden a las memorias de un tal Casanova. No entendía quién era ese tal Casanova (¿sería quién me imaginaba?) y qué relación tenía con Kim y con la narración pero Safier no tarda mucho en aclarárnoslo. 

Escrito en tercera persona en la voz de Kim Lange (no sé por qué yo pensé que el protagonista iba a ser un hombre), con capítulos cortos o muy cortos, Maldito karma vuela en tus manos. Cuenta con mucho diálogo y la narración es tan divertida que en una sentada te ventilas cien o más páginas (tiene un total de trescientas veinte páginas). Además el estilo del autor es muy jovial amenizado por el humor y el sarcasmo que anidan en cada página. No obstante, los momentos más duros de Kim están llenos de una ternura entrañable. 

No puedo decir más que he disfrutado mucho leyendo Maldito karma y eso me anima a seguir con los libros de David Safier. De hecho, ya me está esperando Jesús me quiere. Confío en que sea tan divertido como este. 





Reto:

  

Podéis adquirirlo aquí:


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