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miércoles, 25 de mayo de 2016

ARRUGAS (ANIMACIÓN - 2011).


 

Año: 2011.

Nacionalidad: Española.

Director: Ignacio Ferreras.

Reparto: Animación.

Género: Animación. Drama.

Premios: Entre otros, 2 Goyas  (Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado)

Sinopsis: Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico se hacen amigos. Emilio, que padece un principio de Alzheimer, cuenta inmediatamente con la ayuda de Miguel y otros compañeros que tratarán de evitar que vaya a parar a la planta de los desahuciados. Su disparatado plan tiñe de humor y ternura el tedioso día a día de la residencia, pues para ellos acaba de empezar una nueva vida. Largometraje de animación 2D para adultos, basado en el cómic homónimo de Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008).




[Información facilitada por Filmaffinity]


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Ayer os hablaba del encuentro que tuve con Isaac Rosa, autor de una novela gráfica que aborda un tema muy delicado en los tiempos actuales, los desahucios. La redacción del post de ayer me condujo a recordar otras novelas gráficas que me habían gustado muchísimo y que también tocan temas muy complicados. Recordé Arrugas de Paco Roca, un libro que su autor escribió cuando, entre otros motivos, el padre de un amigo enfermó de Alzheimer. La novela data de 2007 mientras que su adaptación al cine es de unos pocos años después, galardonada, en 2012 con un Goya a la Mejor Película de Animación. Fue entonces cuando la conocí. 

Es ley de vida que los padres se hagan mayores. En cierto sentido el ser humano regresa a un incuestionable estado de infancia cuando alcanzamos la vejez. Por regla general, dejamos de valernos por nosotros mismos, necesitamos ayuda incluso para las necesidades más básicas y, en ocasiones y por desgracia, nuestra mente parece que se marcha de vacaciones. No resulta fácil para nuestros padres ver cómo se van deteriorando poco a poco pero igual de difícil es para los hijos asistir a ese proceso natural.

Arrugas narra el deterioro de un padre. Emilio, antiguo director de banco ya jubilado, comienza a perder la cabeza y a confundir las cosas. Aquejado de principio de Alzheimer, su único hijo, casado y padre de un niño pequeño, no puede hacerse cargo de él. La solución pasa por ingresar a Emilio en una residencia de ancianos donde entablará amistad con otros abuelos y abuelas. Los primeros instantes serán difíciles. Habituarse a un nuevo lugar, a nuevos rostros..., mientras te despides de tu familia resulta ser un mal trago. Nuestro Emilio recordará entonces su primer día de colegio cuando, al entrar en el aula, todas las miradas se clavaron en él. Sintió miedo e incertidumbre, las dos mismas emociones que siente al cruzar el umbral de la residencia. 

Emilio comienza así una nueva etapa de su vida, la última tal vez, el último escalón y lo hará rodeado de personas a las que no conoce. Su compañero de habitación, Miguel, hará todo lo posible por velar por su tranquilidad y junto a él otros tantos personajes como Doña Sol que se pasa el día buscando un teléfono para llamar a sus hijos y que pasen a recogerla, Antonia que va rapiñando todo lo que los demás dejan en las comidas, o Modesto y Dolores, un matrimonio unido hasta el final.




Estos abuelos, mientras ven pasar los días, esperan la llegada de un familiar que les alegre la existencia, siempre temerosos de ver sillas vacías en la mesa en la que se sientan a comer con el resto de ancianos, siempre asustados por desconocer qué ocurre en la planta de arriba, por qué no los dejan subir. A Emilio le asusta la incertidumbre, ese temor que se inicia en el primer escalón del tramo que conduce a la planta superior y desde donde, a veces, bajan voces inquietantes. 

Arrugas es un largometraje muy conmovedor. No se excede con la sensiblería ni se aprovechará de la debilidad del espectador para arrancarle lágrimas, pero sin duda te afectará porque será inevitable pensar en tus propios padres o incluso pensar en ti mismo, cuando te llegue el momento de encarar la recta final.

Sé que ver una película de estas características, por muy de animación que sea, no es plato de buen gusto para todos pero el tratamiento que se hace sobre la enfermedad o sobre los abuelos que viven en contra de su voluntad en un geriátrico es digno de tener en cuenta. 

Emilio se ve resignado a una decisión que no ha tomado él mismo. Aún así intentará amoldarse pero lo que ve a su alrededor le desagrada y le desanima a partes iguales. No solamente está en un entorno desconocido sino que también comprobará que la enfermedad ha hecho mella en él y eso le asusta. En algún momento pensaremos que ha tomado el camino de en medio y temeremos por él. 

Miguel es el contrapunto. Un hombre de origen argentino que jamás se ha casado ni tiene hijos, al menos que él sepa, vive en la residencia por decisión propia. Quizá nos resultará inicialmente un personaje irritante y desvergonzado pero Miguel oculta un secreto, una intención que nos robará el corazón y que nos conducirá a un desenlace donde las emociones terminarán por desbordarse.

El resto de personajes es igualmente tierno. Abuelos o abuelas que se pasan el día dormitando frente al televisor o a los que se les intenta distraer y mantener activos sin ningún resultado positivo

martes, 24 de mayo de 2016

ENTREVISTA A ISAAC ROSA (Aquí vivió. Historia de un desahucio).

Autores

Isaac Rosa (1974) es un escritor sevillano residente en Madrid. Es colaborador habitual de El Diario.es y La Marea. Ha publicado las novelas La Malamemoria, El vano ayer (Premio Rómulo Gallegos 2005), Otra maldita novela sobre la Guerra Civil, El país del miedo (Premio Fundación José Manuel Lara 2006), La mano invisible y La habitación oscura. Varias de sus novelas han sido traducidas en otros países y adaptadas al cine. Es además autor de dos libros de relatos, Compro oro y El puto jefe. Esta obra es su primera incursión como guionista de novela gráfica.




Cristina Bueno nació en 1983 en Barcelona. Estudio Diseño gráfico en La Escola Joso. Publicó su primer cómic Sostres (Glenat) gracias a una beca. También ha publicado los cómics Ausencias (Astiberri), con guión de Ramón Rodríguez, y Las abuelas dan el golpe (Planeta) con guión de Raquel Franco.


megustaleer - Aquí vivió - Isaac Rosa / Cristina BuenoSinopsis


Una ruptura familiar, un cambio de casa, la adolescencia. Tres situaciones difíciles, y a Alicia le ha tocado vivir todas a la vez. Pero además hay algo extraño en su nueva vivienda: vecinos hostiles, un diario secreto y una visita inesperada.

Alicia emprende una investigación que nos acercará a la tragedia de miles de familias que han perdido su casa. Pero también a la lucha de quienes llevan años resistiendo contra los desahucios.

Aquí vivió es la primera novela gráfica de Isaac Rosa, ilustrada por Cristina Bueno.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Al ser humano le pueden ocurrir muchas desgracias en la vida. Algunas, como una enfermedad o un accidente, están lejos del control del hombre. No obstante, hay otras situaciones, terribles también, que tienen en un origen sistemático o social creado por nosotros mismos. 

La crisis nos ha cubierto de miserias. Ha generado un efecto en cadena como esos juegos en los que la caída de una ficha de dominó precipita al vacío a la siguiente. Como consecuencia, muchas familias de este país, han perdido sus trabajos y por ende sus casas. De un tema tan delicado y tan espantoso como los desahucios nos habla Isaac Rosa (guión) y Cristina Bueno (dibujos) en esta novela gráfica titulada Aquí vivió. Historia de un desahucio.

El autor Isaac Rosa nos visitó en los últimos días de la Feria del Libro de Sevilla y con él mantuvimos una interesante charla que nos acercó a esta problemática.  Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Isaac has escrito diversos libros pero debutas en la novela gráfica con este género. Me gustaría saber porqué este género para este tema.

Isaac R.- Bueno, aparte de ser aficionado al cómic, y diría que hasta dibujante frustrado porque me hubiera gustado ser dibujante de cómic antes que novelista, pues esa era mi vocación en la adolescencia, he querido hacer algo lo más parecido a un cómic, a lo que realmente siempre me ha gustado. Pero más allá de eso, este libro sale de una propuesta editorial, de Nube de Tinta, que decide abrir una colección nueva de cómics, de novelas gráficas, con una mirada social y me proponen participar en el primer libro. Por entonces, yo andaba detrás de una historia, buscando cómo contar una historia sobre los desahucios, algo de lo que ya había escrito, pero no acababa de verlo como una novela y entonces me surgió la oportunidad de hacerlo con un cómic y aprovechar así los recursos que este género ofrece.

M.G.- Hablas de cómic y otras veces de novela gráfica. Algunos autores distinguen entre una cosa y otra. ¿Tú qué piensas?

I.R.- A mí gusta el término cómic, e incluso hasta tebeo, que es el término que yo usaba. Creo que novela gráfica es una idea editorial que pretende llevar el cómic a un público lector adulto que había dejado de leer el género. Se podría decir que la novela gráfica es el cómic para los adultos pero en realidad a mí me da lo mismo llamarlo de una manera u otra. Si existe una raya que divide una cosa de la otra, no sé dónde está.

M.G.- Te lo pregunto porque el cómic, tal y como lo hemos concebido siempre, está más relacionado con una temática humorística. En Aquí vivió no hay humor de ningún tipo. 

I.R.- Sí, se supone que sí. Por eso te digo que la novela gráfica está más encaminada al público adulto porque además te cuenta otro tipo de historias, que terminan en sí mismas, pero más allá de eso no te sé decir. En cualquier caso, las novelas gráficas no suelen abarcar un tema social. Más bien suelen tener un componente más autobiográfico, la propia historia del autor o del dibujante como protagonista y su propia creación como parte de la historia.

M.G.- ¿Y cómo  nace la idea de este libro? Me refiero a que si la idea surge porque te haces eco de toda esa información que vemos en los medios de comunicación o por el contrario tienes alguna experiencia cercana.



I.R.- Hasta hace poco pensaba que era yo el que se ha ido acercando a los desahucios pero en realidad me doy cuenta de que son los desahucios los que se han ido acercando a mí. Yo siempre he visto los desahucios con mucho interés pero de lejos, hasta que empezaron a suceder en mi barrio, justo enfrente del colegio de mis hijos. Y me refiero a desahucios visibles y ruidosos porque hay otros tantos de los que no tenemos noticias pero en estos que te digo había activistas intentando pararlos. De hecho a una vecina, una amiga de mi barrio, la detuvo la policía por intentar frenar un desahucio. Ha estado pendiente mucho tiempo de juicio y le pedían tres años de cárcel por resistencia a la autoridad. Así que sí, los desahucios vinieron a mí, a mi calle y empecé a interesarme cada vez más por el tema, comencé a hablar con afectados y activistas y entonces me di cuenta de que, frente a la creencia que yo tenía, que además creo que es compartida por todos, los desahucios no es un problema solo de los afectados, de una minoría, sino que es un problema mío, y tuyo, y de toda la sociedad.

M.G.- En esta novela abordas un nuevo inicio de la protagonista, Alicia, que se muda con su madre a una casa que adquiere a un banco porque procede de un desahucio. Aquí aúnas varios temas complicados. Por un lado Alicia es una adolescente, una época muy conflictiva, viene de una familia rota porque sus padres se han separado, y encima abarcas toda la problemática de la crisis. Haces un reflejo muy amplio de una parte de la sociedad.

I.R.- Si, por un lado creo que los desahucios funcionan como un observatorio desde el que ver la crisis y lo que está pasando. Si tú coges cualquier desahucio de los que ha habido y le pones la lupa y lo miras de cerca, ves la crisis, la política de vivienda, el sistema financiero, el activismo social, las desigualdades, el empobrecimiento, el paro... Contar un desahucio no solo te permite contar ese problema sino contar también la onda expansiva del desahucio que va mucho más allá.

Por otro lado también quería contar la historia de Alicia. Quería que fuera alguien ajeno a los desahucios, que apenas tiene información, que ve los desahucios de lejos, como los vemos la mayoría, y que no fuera directamente afectada pero que fuera llegando poco a poco a ellos. Además quería que fuera adolescente porque su mirada aporta un componente de cierta ingenuidad pero también una capacidad de sorprenderse e indignarse, algo que como sociedad hemos perdido. A Alicia no le ocurre eso. Alicia tiene capacidad de sorprenderse, de indignarse, de escandalizarse y de reaccionar como me pasa con otros lectores adolescentes. Mira, he estado visitando institutos y me he encontrado con jóvenes que me han hecho preguntas que nosotros, los adultos, ya no nos hacemos porque nos hemos insensibilizado o hemos perdido esa capacidad de sorpresa y de indignación.

Pero además había otra razón más. Alicia, al ser alguien que no solo es adolescente sino que está viviendo también un momento de su vida complicado, de alguna manera se siente desahuciada de la vida que tenía, que ella quería. El ver como ella también se ha sentido expulsada y está buscando ese lugar en el mundo me servía para que hiciera un poco como de eco de las vivencias de los desahuciados. Si ella está mal porque se ha mudado de casa, ¿cómo estarán todos esos que la han perdido?

M.G.- Me resulta curioso que hayas elegido a una adolescente como protagonista de esta novela. He pensado que quizá tu elección también se deba a una intención de concienciar a los adolescentes y que abran los ojos en unas edades en las que están pensando en otras cosas.

I.R.- Totalmente porque, aparte de todo lo que te he dicho, hay una intención de llegar a los lectores más jóvenes. Queríamos que fuera un libro de público amplio y que lo pudieran leer los adolescentes. Este es el primer libro que he escrito y que lo puede leer mi hija mayor que tiene doce años. Lo ha leído y ha hecho su propia lectura, al igual que mi madre, por ejemplo. Cada lector tendrá su nivel de lectura, jóvenes o adultos. 

Ayer estuvimos en un instituto en Sevilla, hemos hablado con estudiantes, con profesores pero no solo de los desahucios sino también de derechos sociales. La experiencia ha sido muy buena por lo que te decía antes, ellos todavía se sorprenden y se preguntan cómo es posible que ocurran estas cosas. Es más, incluso me han llegado a preguntar que qué pasa con los padres de Alicia, si al final se separan definitivamente o se vuelven a juntar. Los lectores adultos no te preguntan eso jamás. 

M.G.- Es verdad. A mí no se me ha ocurrido pensar en los padres.

I.R.- Es que no se nos ocurre. Y por supuesto, el hecho de que la protagonista sea adolescente seguramente favorece esa conexión.

M.G.- Fíjate que también es curioso que cuando Alicia y su madre se mudan a este piso que adquieren a través del banco el vecindario los mira muy mal. Claro, estamos acostumbrados a que exista mucha especulación y que exista gente que hace negocio de las desgracias de los demás pero, por otro lado, hay familias que si no es a través de este tipo de compra no podrían adquirir jamás una vivienda. Todo depende del punto de vista.

I.R.- Claro, y yo precisamente lo que quería es situar al lector en ese dilema. Si simplemente contara la historia desde el punto de vista de una familia desahuciada sería como ponérselo fácil al lector. Se pondría claramente de parte de la familia, sería solidario con su sufrimiento y punto. Pero si lo miramos desde el punto de vista de una familia que llega a una casa de desahuciados y es una familia que también tiene problemas económicos, enfrentas al lector a esa pregunta. ¿Qué haría yo en su lugar? ¿Esto es aceptable o no? Es un dilema que me he encontrado. Mi madre se tuvo que cambiar de casa y quiso adquirir una vivienda. Extrañamente le ofrecieron un piso muy barato y se enteró de que era un piso de desahucio que el banco había puesto a la venta. Tuvo una discusión consigo misma y al final optó por no comprar la vivienda. El dilema está ahí para que el lector lo valore. Los desahucios tienen responsables políticos pero también una gama muy amplia de responsabilidades intermedias, de formas de colaborar que también hay que tenerlas en cuenta.

M.G.- Me ha llamado mucho la atención que algunas familias que aparecen en tu novela y que son desahuciadas vuelven a sus casas a hurtadillas. ¿Esto ocurre realmente así?

I.R.- He conocido familias a las que han echado de sus casas y luego han vuelto, entre otras razones porque la casa se queda vacía, algo que ocurre en la mayoría de los desahucios. El banco sigue acumulando pisos vacíos con los que luego hace paquetes y los venden a fondos de inversión y hay familias que van desencadenando desahucio tras desahucio. He conocido algún caso en que los desahuciaron por una ejecución hipotecaria y perdieron su casa, luego los fueron desahuciando de casas de alquiler porque tampoco podían pagarlas. Al final ocuparon pisos vacíos de un banco, los echaron, volvieron otra vez y así continuamente. Es que no pueden quedarse en la calle. El lema que utilizan las plataformas de afectados «Gente sin casas y casas sin gentes» es totalmente real. Lo triste es que hay mucha gente sin casas cuando hay un montón de casas sin gente. 

M.G.-  Y otra cuestión totalmente incongruente es que estas personas que han perdido su casa tienen que seguir pagando, no pierden la deuda. El sistema no tiene lógica ninguna.

lunes, 23 de mayo de 2016

LA BORBONA de Javier Pérez de Bazo.







 Editorial: Izana Editores.
Fecha publicación: mayo, 2015.
Nº Páginas: 434.
Precio: 23,00 €
Género: Novela. 
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-942712-9-8

Autor

Javier Pérez Bazo, (Madrid, 1963), Catedrático de Literatura española de la Univesidad de Toulose - Jean Jaurés, ha sido Consejero de Educación de la Embajada de España en Francia (2004 - 2008) y Director del Instituto Cervantes en Budapest (2008 - 2012). Especialista en las letras del Siglo de Oro y de la Literatua española contemporánea, es autor de estudios sobre Góngora, Cernuda, Miguel Hérnandez, Juan Chabás, Alberti, García Lorca, Max Aub, Buñuel..., además de otros importantes trabajos acerca de las vanguardias artísticas y literarias europeas e iberoamericanas. Es igualmente analista político y ha publicado varios libros de poesía. La Borbona es su primera novela.

Sinopsis

 
He aquí la novela que corrige las versiones bastardas de la historia de La Moragas (1896-1936), actriz destacada del teatro español del primer tercio del siglo pasado. Javier Pérez Bazo restituye la verdad de quien, después de un brevísimo matrimonio con el célebre torero mexicano Rodolfo Gaona, mereció los favores de Alfonso XIII al despuntar los años veinte, convirtiéndose en su consejera política y madre de dos bastardos nunca por él reconocidos. Retirada de los escenarios y aún por nacer el segundo, Leandro Ruiz Moragas, la actriz decidió abrir su alcoba al escritor y crítico teatral Juan Chabás, crear con él una compañía, y mudar sus afanes monárquicos por el fervor republicano. Pero no alcanzó ni la guerra ni el exilio. Entre veracidad y fábula, entre personajes reales y otros que se acomodan a la posibilidad de la existencia, el autor recupera la historia cierta mediante un diálogo literario entre un narrador que reconstruye tiempos y espacios de una época de vanguardias, sin duda la más brillante del siglo XX, y la memoria que Carmela Moragas lega al lector a modo de diario íntimo e inédito... La ficción de la verdad.

[Biografía y sinopsis tomadas del ejemplar]


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No pude evitar sentirme tentada cuando recibí información sobre este libro. La editorial Izana lanzaba una novela sobre la vida de la que fue la gran amante de Alfonso XIII y madre de Leandro de Borbón, un hombre cuya vida siempre me ha resultado interesante por aquello de que el ser humano tiende a negar lo que parece más que evidente. Así que dije sí a este libro y hoy vengo a daros a conocer mis impresiones.

Al tener en nuestras manos la primera novela de Javier Pérez Bazo, titulada La Borbona, tenemos ante nosotros un acto de justicia histórica, una restitución de la verdad, una corrección de las diferentes y variopintas – muchas de ellas maledicentes – versiones de la historia de Carmen Ruiz Moragas, porque de esto trata este libro, de la vida de esta mujer que fue una actriz destacada del teatro español del primer tercio del siglo pasado, época sin duda de vanguardias, que también probó con el cine y su incipiente industria. 

 

Javier nos acerca a Carmela Moragas desde su cuna en 1896 hasta el fin de sus días, muy próximo al levantamiento de los insurrectos en el verano de 1936. Corta vida la de La Moragas pero, como podremos comprobar en las páginas de este trabajo, que dio mucho de sí. 

El autor ha dotado a su libro de una estructura teatral, a juego con nuestra protagonista, y las diferentes partes del mismo las ha dividido en actos, pudiendo relacionar cada uno de ellos con los principales hombres que aparecieron en su vida. A su vez, cada uno de estos actos está dividido en escenas, por lo que continuamos encontrando esta terminología del teatro, que tan importante fue en su vida para Carmen. Todo ello le da a la novela un estilo ágil y fresco, y le evita caer en una cadencia monótona. 

Así, en el primer acto conoceremos cómo surgió la relación con el torero mexicano Rodolfo Gaona, y qué breve fue su matrimonio de tan sólo cuatro meses. Es inevitable comparar cómo ya desde entonces y hasta nuestros días, siempre surgieron muchas parejas entre artistas y toreros, pues Carmen ya era una bella actriz conocida, y cómo la prensa rosa de la época se hacía eco de la relación y de su separación. Relación y separación de la que Carmen no quiso recordar mucho, precisamente, cuando se le preguntaba sobre ello. 

La segunda parte, o acto segundo, no es menos jugoso que su predecesor y entraremos de lleno en la relación que mantuvo con el entonces monarca Alfonso XIII, el cual le ofreció sus favores cuando despuntaban los años veinte. El retrato del Rey que se nos ofrece tampoco es que nos sea muy desconocido: obsesivamente mujeriego, un donjuán ante esposas de personajes influyentes, aficionado a todo lo pornográfico, con fama de seductor que aunque feo, se aprovechaba de su condición real…
 
Con Alfonso XIII, la Moragas se convirtió en su consejera política. Tras las confidencias estatales del monarca en la alcoba, ella le ofrecía sus consejos y pareceres, le asesoraba sobre el mejor devenir para la Corona, le transmitía la sana costumbre de que dejara a los políticos gobernar el país, y él como rey se limitara a reinar. Incluso estos sutiles consejos pudieron contribuir a la caída del general dictador Miguel Primo de Rivera, que ejerció como tal entre 1923 y 1930.

Se trata de una época que no tiene muy lejana la contienda de la Primera Guerra Mundial, muy convulsa en lo político y algo frívola en la moralidad, sobre todo en las esferas de la realeza y los aristócratas. Hay una explosión de vanguardias y la vida artística está en ebullición a través del cine, el teatro, las exposiciones… Aparecen por estas páginas importantes figuras de la literatura como Jacinto Benavente, Azorín, Benito Pérez Galdós, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, los autores de la Generación del 27.

Y a todo esto, Carmen tuvo que retirarse de los escenarios y se quedó embarazada por dos veces. Como resultado, dos bastardos - María Teresa y Leandro Alfonso -  que nunca reconoció el padre, Alfonso XIII,  el cual se fue alejando y continuando con su vida disoluta. 


En el tercer y último acto cobrará protagonismo el escritor y crítico teatral Juan Chabás, con el que La Moragas comenzó una relación aún embarazada de su segundo hijo, Leandro Ruiz Moragas. Con esta relación, el autor nos mete de lleno en los ambientes literarios, artísticos, teatrales, en las tertulias de los cafés de la época. Creó con él una compañía de teatro, y sus vínculos afectivos fueron convirtiéndola a la causa republicana. No influyó en ello el trato frío del rey hacia los hijos que le había dado, ni remordimiento, pero sí la forma de ejercer la monarquía con mano absolutista, sí los oprobios legislativos, sí las demasiadas dejaciones de poder. 

 

A medida que van pasando las páginas, vamos conociendo que la salud de Carmen se va deteriorando y que al final, como ella intuía, murió joven. Eso sí, no llegó a conocer ni la incipiente guerra civil ni el exilio al que estaba abocada.

viernes, 20 de mayo de 2016

TRES MIL VIAJES AL SUR de Manuel Machuca.


Editorial: Anantes.
Fecha publicación: marzo, 2016.
Nº Páginas: 256.
Precio: 17,00 €
Género: Novela. 
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-944814-4-4

Autor

Manuel Machuca (Sevilla, 1963) debutó como novelista con Aquel viernes de julio, obra que se desarrolla en su ciudad natal durante los primeros meses de la Guerra Civil española; a ella le siguió El guacamayo rojo, la historia de tres generaciones de emigrantes andaluces en Brasil. Con Tres mil viajes al sur llega a finalista del Premio Ateneo de Sevilla en 2015. Ha publicado relatos en las antologías Relatos de farmacéuticos (2006), Hidra verde (2015) y también en la revista argentina Motor de ideas.

Antes de su irrupción como novelista, ha colaborado con artículos en los diarios del Grupo Joly, en Cambio 16 y en Cuadernos para el diálogo, obteniendo en 1997 el Premio periodístico de la Fundación Avenzoar.

Asimismo, fue cooperante durante la Guerra de Ruanda en 1994, y desde el año 2000 imparte conferencias en diversos países de Europa y América Latina para formar a profesionales que deseen ser agentes transformadores del cambio, actividad que comparte con otras de voluntariado con personas en riesgo de exclusión social en un barrio de Sevilla considerado como marginal por quienes no han tenido la oportunidad de acercarse a las personas que lo habitan. 

Sinopsis

Tres mil viajes al sur, obra finalista del Premio Ateneo de Sevilla de novela 2015, se inspira en la historia de cuatro mujeres que viven en los suburbios de una gran ciudad. Contada con voces narrativas diferentes, encarna la odisea de esas mujeres obligadas a abandonar sus barrios o países de origen, su desarraigo, su soledad, su esperanza y su lucha diaria. Algunas por huir de un entorno de pobreza y exclusión, otras por cambiar el mundo que les rodea.

Manuel Machuca novela la historia real de muchas personas que habitan en nuestras ciudades, para lo cual ha recorrido el extrarradio, ha visitado a sus protagonistas en sus casas y en los cruces de las grandes avenidas donde día a día se ganan la vida.

[Biografía y sinopsis tomadas del ejemplar]


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Hace unas semanas os hablaba de la presentación de la nueva novela de Manuel Machuca, Tres mil viajes al sur, de cuyo acto puedes leer aquí y donde se explica el trasfondo de este libro. Fue una presentación original en el que la fusión resultó ser el hilo conductor. Hoy vengo a hablaros de la novela, vengo a desgranarla y a contaros con detalle todo lo relativo a esta nueva publicación editada por Anantes.

La historia de Josefa, Alberta, Blessing y Esperanza llegó a mis manos hace más de año y medio. Por entonces aquellas vidas empezaban a nacer, no eran más que un esqueleto al que aún le faltaban las vísceras aunque su corazón latía ya con fuerza. Aún así, requerían de huesos, músculos, venas y especialmente sangre para convertirse en un ser vivo que respira. Recuerdo que entonces me conmoví con la vida de estas cuatro mujeres, exponentes de todas esas otras tan luchadoras que existen repartidas por el mundo, distintas y a la vez tan similares. El paso del tiempo y la dedicación de un autor que ha encontrado en la escritura su manera de atrapar recuerdos o abrirnos los ojos, han conseguido que esas cuatro mujeres maduren y se vistan de largo para llegar como finalistas al Premio de Novela Ateneo de Sevilla de 2015. Pensé que volver a leer sobre ellas no sería más que un reencuentro descafeinado. Me equivoqué, pues me he llevado una sorpresa al comprobar que la emoción se ha acentuado hasta conducirme al punto de la lágrima. No, no penséis que Josefa, Alberta, Blessing y Esperanza tiran de sensiblería barata. No hay nada gratuito en sus vidas. Resultó que, aunque conociéndolas, me cogieron con la guardia tan baja que hice mías sus penas, sus cuitas y sus preocupaciones. El resultado ha sido una lectura cargada de una profunda emotividad. 

Tres mil viajes al sur es un recorrido por barrios marginados y a los que preferimos dar la espalda. Un barrio de los muchos que podemos encontrar en España y que sirven de vertedero donde se deposita aquello que no se quiere, que no se necesita, que da asco, está sucio o roto. Pero también entre la basura se puede encontrar algún objeto de valor, personas que tienen sueños y dignidad, que luchan por una calidad de vida y unas mínimas condiciones para sobrevivir. Pero en esos barrios también hay un lado oscuro, y el ser humano, tan ingrato e injusto, tienen a meter a todo el mundo en el mismo saco, a prejuzgar y a levantar barreras. Hay que cercar aquello que estorba, lo que molesta a la vista en vez de adoptar vías de solución. Por suerte aún hay gente que encuentra en las calles de esos barrios un motivo para sentirse útil.





De todo esto Manuel Machuca sabe mucho y por eso ha querido escribir un libro que aglutina cuatro historias, la historia de cuatro mujeres, que te van a emocionar.

Ya lo dije en ocasiones anteriores, me gustan los personajes que construye Manuel Machuca. Gozan de una humanidad que llega a doler y es fácil atisbar en su pensamiento o en su forma de ser alguna cualidad conocida, un reflejo, ya sea leve o intenso, de nosotros mismos o de otras personas que nos rodean. A sus personajes solo les falta saltar a la realidad y convivir entre nosotros.

Las historias de Tres mil viajes al sur, esas que nos hablan de Josefa, Alberta, Blessing o Esperanza, vienen iniciadas, a modo de subtitulo, por una frase de la propia historia, elegida con acierto. A su vez cada una de ellas viene acompañada por un poema de la poetisa Anabel Caride, poemas que  han querido adelantar en cierto modo lo que leeremos en las páginas venideras.

No se puede concebir este libro como un volumen de relatos. Tres mil viajes al sur hay que entenderlo como un todo, como una novela compacta pues realmente, y aunque se trate de historias independientes con personajes distintos, poseen puntos en común. Para empezar todos los hechos ocurren en los pisos y en las calles de ese barrio sin nombre que representa a todos los barrios marginales del país. Es probable que ese sea el nexo de unión más fuerte. Para los sevillanos es muy fácil vislumbrar en este libro al Polígono Sur y a sus habitantes pero en ningún momento se hace una mención explícita pues el autor ha querido extrapolar las vivencias a cualquier rincón de España. Por otro lado, cada una de las historias conectará con las demás de manera muy inteligente a través de sus personajes. Los principales de una serán meros secundarios o referencias en las restantes. Se construye así un gran cuadro de pinceladas grises bajo las que encuentras un mundo de color a poco que rasques, cuatro esquinas de un mismo lienzo unidas con hilos que se entrelazan con fuerza.

Creo que se hace necesario hablar de estas mujeres con algo más de detalle. Ya veréis cuántos contrastes.


JOSEFA

La recordaré mientras viva porque su historia, una de mis preferidas pero no la única, me ha desbaratado por dentro. 

Josefa vive una situación límite. A esta madre de cinco hijos, algunos de ellos con una problemática a cuesta importante, que no tiene trabajo y subsiste prácticamente de la caridad, se la nota cansada y abatida. El desánimo y la fatiga moral han conseguido vencerla pero incluso en su rendición hay lucha. Desde las primeras líneas sabremos o intuiremos cuál es su intención y tal conocimiento, más allá de restar interés, lo incrementa, acelera nuestro corazón y tensa nuestros nervios.

Josefa es una mujer a la que veremos desde distintos ángulos. Será ella misma la que nos cuente sus cuitas y sus preocupaciones, la que justificará la decisión que ha tomado, la que tendrá miedo y valor al mismo tiempo y todo ello narrado a través de un monólogo interior que escuece en las heridas que se nos van abriendo. El avance en la lectura se hará angustioso. Se te colocará un nudo en la garganta y empezarás a mascar cada una de sus frases, de sus reflexiones, de sus sinsabores. En Josefa, por muy distinta que seas a ella, siempre vas a encontrar una línea en la que cada mujer puede verse reflejada a sí misma, o bien encontrar a una madre, a una hermana o a una tía porque ella engloba un poco de cada una de nosotras.

Me ha parecido brutal todo lo que este personaje es capaz de transmitir, una mujer de carne y hueso, pura de corazón y con tantas piedras en el camino. Su manera de expresarse o su manera de mirar al mundo, siempre asomada a esa terraza aunque sienta frío, refleja muy bien el tipo de mujer que es, con lo que nos resulta fácil hacernos una composición. 

Y es verdad que la vamos a ver desde diferentes ángulos porque serán otras mujeres las encargadas de ofrecernos otra visión y no solo de Josefa propiamente sino del mundo en general. Esas voces, distintas de la de Josefa, nos hablarán de todo el trabajo realizado y de todo aquel que aún está pendiente por hacer, de la situación económica, laboral y social en la que viven algunas familias obligadas en algunos casos a residir en esos guetos, de la precariedad de su existencia, de las amarguras de unas madres. Se establecen entre las mujeres de esta historia una especie de relación materno-filial que no entiende de edades. Hay una unión, un deseo por mejorar, una predisposición que nos hace entender que no todo está perdido, que aún hay otras personas con una vida muy distinta a la de Josefa y que quiere ayudar.

Me ha parecido brillante la manera en la que el autor ha querido contarnos esta historia.  Tres vidas en una, casi tres historias con el mismo eje y un desenlace que te agarra el corazón y te lo estruja. 

Con capítulos que van alternando una perspectiva y otra, el lector empieza a incomodarse en su asiento cuando percibe que los capítulos se acortan porque sabe lo que eso significa. Para mí es todo un acierto estructurar la historia de Josefa de este modo casi tan visual, es como si el autor nos fuera empujando, un poquito más cada vez, hacia ese final predestinado y amargo.

Si lees esta historia, no la vas a olvidar fácilmente.

ALBERTA

Alberta es cualquier abuela que se desvive por su nieto y a escondidas de su familia moverá los hilos para proporcionarle un futuro mejor. Ella, que debería tener una vejez tranquila y sosegada, pues se ha pasado muchos años limpiando las miserias de los demás, siente que aún no le ha llegado el momento de descansar. Ni a ella ni a otros muchos abuelos que, conmovidos por la precaria situación que viven sus hijos, se ven obligados a acogerlos y mantenerlos. Esa es la Alberta que reside en un barrio donde las oportunidades son casi inexistentes y ni siquiera la lluvia que caerá en este relato limpiará el aire de tristezas. Abundan las Albertas en este mundo, que se derraman cada mañana por las calles de una ciudad que ofrece tantos contrastes.

Narrada en tercera persona, he querido percibir también en esta historia una cierta crítica a la ciudad, no sé si muy velada o no, en la que se construyen nuevos edificios, algunos casi sin sentidos, se viven sus fiestas, mientras que en otra parte de la ciudad la realidad es bien distinta. Pero Alberta mirará al cielo en busca de lo bueno que está por venir. 

No será la única que lo haga pues Manuel Machuca hilvana esta historia con dos hilos de diferentes colores pero tan parecidos a la vez. Se adentra en dos mundos diametralmente opuestos pero en ambos anidan la decepción y la apatía. No mencionaré mucho de ese otro hilo pues para mí, Alberta es el centro de atención, con la que el lector podrá empatizar fácilmente, dibujada por su autor con una ternura y un cariño palpable. 

jueves, 19 de mayo de 2016

PRESENTACIÓN de OBLICUIDADES de JOSÉ DE MARÍA ROMERO BAREA.

Hoy os traigo otra nueva crónica, otra presentación de una novela que tuvo lugar durante la celebración de la Feria del Libro de Sevilla. En esta ocasión se trata de Oblicuidades, una novela de José de María Romero Barea, editada por Anantes.

De entrada, lo que más me impresionó de este acto es ver a un montón de niños y niñas sentados en las primeras filas de la sala. Me resultó de lo más curioso que estos pequeños casi superaran el número de adultos que asistimos al encuentro, máxime cuando allí no se iba a hablar de literatura infantil. Da gusto verlos sentados tan tranquilos, dentro de la inquietud propia de los niños, casi sin moverse.  


TALISMANLa presentación se inició con las palabras del editor de Anantes Ismael Rojas Pozo, quien quiso agradecer a la Feria del Libro la oportunidad de poder presentar este libro al público. Sobre el autor, al que ya habían publicado un poemario -Talismán-, Rojas Pozo señaló que volvía a ser un placer incluir una obra de José de María Romero Barea en el catálogo de la editorial. En esta ocasión se trata de una novela pero, procediendo de la pluma de un poeta, se podría decir que esta novela es más poética que narrativa. 

Como padrino de la presentación, se sentaba también a la mesa el escritor Salvador Gutiérrez Solís, al que yo ya conocía por Biografía Autorizada y que además es Premio Andaluz de la Crítica 2013. Tras los agradecimientos oportunos, Salvador nos aclaró que había decidido acercarse a esta novela con ojos vírgenes, sin leer críticas, reseñas o entrevistas que pudieran interferir en su lectura. A su criterio, el también escritor cree que esta novela «va a despertar, como ya lo está haciendo, un cierto debate en torno al género que representa», pues no queda claro si es una novela, un diario, un poemario, una relación de cuentos, o incluso una auto falsa biografía. En cualquier modo, él nos aseguró que la había leído y sentido como una novela. 



Cree que Romero Barea ha escrito una obra que se posiciona en contra del mundo que habitamos, «en el que necesitamos que todo esté perfectamente estructurado y delimitado, sin darnos cuenta de que así estamos renunciando a las tonalidades y a los matices». Todo es fusión y a su modo de ver, el autor ha realizado un ejercicio necesario y muy atrevido. 

Mencionó que, desde los tiempos de Cervantes o de Balzac los autores están muy encasillados, cuando la literatura necesita más que nunca evolucionar como también lo deben hacer los propios lectores. «Lo que más me ha interesado en esta novela es ver cómo el autor se ha enfrentado de una manera muy limpia, muy pura, muy sincera a la narrativa, sin complejos ni miedos, sin establecerse ni concentrarse en el patronaje típico de la narrativa». Dijo haber encontrado en la novela mucho de sentimientos y de contar vidas. Y algo muy llamativo, el papel que le concede a la ciudad donde todo ocurre y la relación que se establece entre esta y los personajes. 

Para finalizar quiso agradecer a Anantes la publicación de novelas de este tipo, especialmente en un momento en el que el mundo editorial, como comercio e industria, está muy anquilosado.

José de María Romero tomó la palabra leyendo un fragmento de su libro.


Dio las gracias a Salvador Gutiérrez, a Ismael Rojas y a todo el equipo de la editorial por el apoyo constante e incondicional. Y también quiso dar las gracias a Nora, Amaya, Diana [entiendo que son sus hijas] y a todos sus amigos -ahora se entiende la presencia de estos pequeños en el acto- porque sin ellos esta novela no hubiera existido jamás. «Hay gente a la que la felicidad y los hijos les quita de escribir. A mí en cambio me da fuerzas renovadas», aseguró.

Sobre la novela, Romero Barea nos confesó que escribe de un modo intuitivo, como ya Clarice Lispector pedía a los escritores, que escribieran pensando en otra cosa. Para el autor, su novela también bebe mucho de Julio Cortázar y espera que eso lo pueda apreciar el lector. 

Nos comenta en este vídeo cómo escribió el libro

video


Finalizó su intervención leyendo otro fragmento del libro.

Puso fin al acto Ismael Rojas, animándonos a leer esta novela que puede ser leída en cualquier lugar porque «cuanto te pones a leerla te metes en otra dimensión de una forma mágica».

Y yo concluyo con una frase del autor que me encantó:

«La principal responsabilidad de un escritor no es solo defender la justicia sino la independencia»


Os dejo con la ficha del libro.





Título: OBLICUIDADES.
Autor: José de María Romero Barea.
Editorial: Anantes.
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 108
Precio: 14,00
ISBN: 978-84-944017-8-7








Sinopsis


Oblicuidades no es una novela. No solamente. Es a un tiempo poesía sin el corsé de la rima, monólogo teatral, ensayo ficcionado sobre la creación literaria y partitura musical en la que los silencios tienen tanto o más valor que las frases.

En esta tercera y última entrega de la trilogía Interrupciones, el universo narrativo de José de María Romero Barea vincula los destinos de sus protagonistas a las cartas del poeta, amigo, amante, tío y hermano Pablo Alba, cuya presencia fantasmal dirige desde la sombra los pensamientos y escritos de todos ellos, involucrando en este juego al lector, que debe erigirse en actor principal para atrapar al sesgo la verdad cifrada más allá de las palabras.











[Algunas fotos e imágenes tomadas de Google]


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