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viernes, 23 de junio de 2017

DESAYUNO EN TIFFANY'S de Truman Capote.

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 Editorial: Libros del Zorro Rojo.
Fecha publicación: septiembre, 2016
Precio: 16,90 €
Género: Narrativa
Nª Páginas: 102
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-945709-0-2

Autores

Truman Capote. (Nueva Orleans, 1924 – Los Ángeles, 1984)

«Las palabras siempre me han salvado de la tristeza», diría Capote. En efecto, empezó a escribir para mitigar el aislamiento sufrido durante su infancia. En ese entorno nacería su pasión por la literatura y los chismes, que él mismo denominaría como «un estilo de ver y oír» y que conformarían las herramientas del futuro escritor y periodista.

A los diecisiete años, ya instalado en Nueva York, abandonó los estudios secundarios y comenzó a publicar sus cuentos en revistas literarias. Al poco tiempo empezó a trabajar en The New Yorker. Sus obras más célebres son Desayuno en Tiffany’s (1958), llevada al cine por Blake Edwards e interpretada por Audrey Hepburn; y A sangre fría (1966), novela de no ficción que instauró el nuevo «periodismo literario», para cuya realización Capote entrevistó durante meses a los protagonistas de un tremendo asesinato que conmocionó a los Estados Unidos. Su relación con el cine, otra de sus tempranas pasiones, se extendió a la escritura de guiones y, como broche de oro de ese histrionismo y glamour que lo caracterizaron, llegó a interpretar un papel en Un cadáver a los postres de Robert Moore (1976).

Karen KlassenHigh Level, Canadá, 1977

Reconocida y galardonada pintora e ilustradora, trabaja en su luminoso estudio de la ciudad de Calgary, Canadá, desde donde orienta su actividad creativa hacia los mundos de la moda, la publicidad y el ámbito editorial. La inspiración proviene de los objetos y las texturas vintage —papeles, textiles, patrones, colores que favorecen la percepción del rasgo artesanal—, así como de la fotografía de moda.

Sus ilustraciones poseen una variedad de medios expresivos que van desde la serigrafía y la acuarela hasta el acrílico y el óleo. La mirada de Klassen se centra principalmente en la figura humana, fuente inagotable de inspiración, en la que rostros y cuerpos ocupan un lugar preponderante. Ha recibido premios como el de la Sociedad de Ilustradores (Reino Unido), Communication Arts, AR100 y American Illustration. Sus trabajos se han publicado en LA Weekly, The National Post, Rolling Stone y Sunday Times, entre otros.

Sinopsis

En Desayuno en Tiffany's, Capote amalgama ficción con alusiones a su vida personal. La protagonista, Holly Golightly, es, en más de un sentido, un alter ego del escritor. Muchacha tejana (Capote era del estado contiguo), se introduce precozmente en la vida de la alta sociedad neoyorkina a costa de relaciones frívolas y turbulentas. También Capote fue un precoz conquistador de esos círculos, y entre sus vínculos había escritores, modelos, políticos e incluso mafiosos. 

Holly es esa «farsante auténtica» en cuyos actos y decires se expresa la contradicción entre su ser y el entorno en el que se mueve. Esta dualidad le facilita el tránsito esos mundos de amplias sonrisas siempre dispuestas al súbito cambio por espaldas mudas. Tiffany's representa el summum de esta sociedad lujosa, esa jaula palaciega en la que, empero, se siente a salvo.

A través de sus personaje, Capote se ríe de los protagonistas de esos ámbitos, a quienes caricaturiza. Las ilustraciones de Klassen poseen una estética idónea para el retrato de este mundo: escenas en las que el glamour de las vestimentas y el trabajo con la luz resaltan con fuerza el tributo al propio cuerpo. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Así empieza Desayuno en Tiffany's:



[Lectura de las páginas 7 y 8;
Música: "Moon River" de Henry Mancini]

Hace unos cuantos meses llegaba a mis manos este pequeño gran librito al que le tenía tremendas ganas. Doy las gracias a las chicas de Las inquilinas de Netherfield por hacerme llegar la historia de Holly a la que solo había conocido en la gran pantalla. Y encima da la casualidad de que la edición que nos ofrece Libros del Zorro Rojo viene bellamente ilustrada. 

No sé cuántas veces habré visto Desayuno con diamantes. Tengo escenas grabadas a fuego en mi mente, como ese inicio en el que ella se baja del taxi, después de una noche de fiesta, y ya amaneciendo, envuelta en su traje negro, con su alto moño y sus sempiternas gafas oscuras, se acerca al escaparate de Tiffany's con un café y un bollo o la primera vez que él la ve a ella, en circunstancias muy distintas a como se narra en el libro. Eso por no hablar de la banda sonora, de ese Moon River que resuena una y otra vez en mi mente y que siempre me evoca un lugar de paz y calma. Pero suele ocurrir que cuando uno ve la película y posteriormente se acerca al libro, nuestra percepción viene ya contaminada, demasiado influenciada por las secuencias y los fotogramas del largometraje, y aunque he intentado apartar de mí a Audrey Hepburn, ha sido del todo imposible. Aún así, el libro me ha provocado algunas sensaciones distintas a las que me provocó la película.

Desayuno en Tiffany's es como un cuento, la historia de un pasado que se escribe desde el presente y viene narrado en primera persona por un joven escritor que vivió una época más feliz en un viejo edificio de color rojizo. A raíz de una llamada de teléfono, el narrador regresará al tiempo en el que vivió en tal inmueble, donde conoció al señor Yunioshi, un japonés, fotógrafo de moda, que tendrá que soportar las excentricidades de otra vecina, la joven y alocada Holly Golightly. Es sobre esta chica, casi una niña, la que ha colocado en su buzón una tarjeta con su nombre bajo el cual aparece la leyenda «Viajera», sobre lo que versará todo el libro. Entre el narrador, su vecino del piso superior, y la joven surgirá una amistad que hará nacer las confidencias y los sentimientos. Holly parecerá vivir en una nebulosa que al narrador le cuesta difuminar y será testigo de las supuestas alegrías y las certeras desgracias de la joven, a la vez que lidiará con unos amigos muy caricaturizados, hasta llegar a un final muy distinto al que nos ofrece la adaptación al cine pero que, sin duda, concuerda mucho más con el carácter del personaje.

Para mí, una de las cosas a destacar de esta breve novela no sería ya el propio personaje de Holly, esa mujer que emana una especie de fascinación y resulta casi imposible resistirse a su magnetismo, sino las sensaciones que ella despierta en el narrador. El lector asiste a una evolución emocional que va desde la incredulidad y la sorpresa, pasando por la irritabilidad hasta llegar a un amor más bien platónico porque, aunque fuera correspondido, casi sería imposible que echara raíces. Holly es una mujer libre que ni siquiera se pertenece a sí misma. Él lo sabe y aunque vea como ella malgasta su vida, permanece a su lado porque si ella es feliz o cree haber encontrado la felicidad, para él será suficiente. 

Holly no parece tener profesión. Con solo 19 años, su mérito radica en saber rodearse de personas influyentes que mantienen entretenido su día a día, obviando cuestiones de mayor calado, como su propio pasado del que no desea hablar jamás, hasta el momento en el que este llega a su casa aporreando la puerta de su piso dulcemente o recibe una brutal noticia.

La Holly de Truman Capote es muy olvidadiza, llega a horas tardías pero es elegante, tiene buen gusto aunque su cabello sea multicolor y bizquee un poco. La acompañarán siempre una gafas de sol oscuras tras las que parece parapetarse, resguardada de un mundo que no siempre entiende o que interpreta a su manera. Como lectora, Capote nos presenta a una chica que parece estar sola en el mundo aunque habla con frecuencia de su adorado hermano Fred y se las apaña bastante bien para moverse por la vida con su estilo propio. Enamoradiza, siempre de hombres más mayores en los que intenta depositar sus esperanzas, consigue también mantener a raya a aquellos que pretenden ir más lejos sin su consentimiento. Holly sabe qué lugar ocupa ella, y qué lugar ocupan ellos. Confieso que su verborrea y discurso atropellado puede llegar a incordiar a veces, así parece que le ocurre también al narrador que se pierde en sus divagaciones pero es que Holly sueña mucho despierta y es una sentimental. 

En cualquier caso, la Holly de Capote es más ruda y más descarada, más despiadada y algo cruel, además de un tanto deslenguada y ni tan dulce o ni tan cándida como la que nos mostró Audrey Hepburn. En la versión cinematográfica prefiriendo darle un aura angelical al personaje, más meloso de lo que realmente resulta ser la Holly literaria.

jueves, 22 de junio de 2017

ENTREVISTA a OCTAVIO SÁNCHEZ- MACHUCA (La Basílica de Selemtis).

Resultado de imagen de OCTAVIO SÁNCHEZ- MACHUCAAutor

Octavio Sánchez-Machuca (Sao Paulo, 1963). Doctor en Ciencias Políticas y Sociología, ha compaginado la docencia universitaria con la investigación sobre Gibraltar, la España de Carlos III y el fenómeno del terrorismo islamista desde el punto de vista científico, trasfondo de esta novela. En su obra se recoge parte de este conocimiento, como consta en sus títulos: Gibraltar 1779-1783, Diario de una campaña (2004), El asedio del diablo (2007), El alma en la batalla (2009), Emboscada en Nápoles (2010), El espía oscuro, El aire y la hiedra (2014) y La daga de marfil (2016).



Sinopsis

El profesor Rodrigo Jasper, contratado por el magnate Mahmoud Selemtis, viaja hasta Beirut para realizar un estudio arqueológico de un templo paleocristiano que se haya en el sur del Líbano, en terreno propiedad del magnate. Invitado por éste, Rodrigo se aloja en la mansión del mismo y allí conoce a su mujer y a sus hijas, por las que se siente atraído de inmediato. Mahmoud le exige absoluto secreto sobre el templo y le acorta el plazo de entrega del estudio a una semana, porque tiene un comprador para la Basílica.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Octavio Sánchez-Machuca estuvo de promoción en Sevilla con su última novela La basílica de Selemtis. Fue a finales de mayo, en plena Feria del Libro, cuando pudimos sentarnos a hablar con él sobre una trama que aúna misterio, terrorismo y un escenario exótico. La verdad es que me lo pasé muy bien hablando con él. Me pareció una persona muy divertida, que derrochaba mucha sinceridad y que puso mucho humor en toda la conversación. Esto es lo que nos contó.

Marisa G.- Octavio, La basílica de Selemtis es ya la ¿novena novela?

Octavio S.- Bueno es la novena publicación pero la sexta novela.

Marisa G.- Ah, cierto, la sexta novela con la que aprovecharé para estrenarme con sus libros. Pero estoy viendo su biografía y veo que es usted doctor en Ciencias Políticas y en Sociología, ¿cómo llega a la literatura? 

O.S.- Pues de rebote. He sido un lector voraz desde que era pequeño. Recuerdo que con siete u ocho años tuve la suerte de tener un padre que me regalaba libros en Reyes. Había  una colección de Bruguera con títulos de Julio Verne y de Salgari.

M.G.- ¿Con las cubiertas de colores?

O.S.- Sí, sí, exacto.

M.G.- La conozco, tengo esa colección en casa.

O.S.- Pues el hombre de la librería hasta se reía porque me veía muy pequeño y muy feliz con mis libros. Y es cierto que eso me llevó a la novela de aventura.




Además resulta que yo vivía muy cerca de una ciudad romana donde jugábamos a ser espadachines con una caña como espada y sabía que aquello era un lujo y tenía mucho valor. No tenías que inventarte el entorno. Así que cuando escribí mi tesis pensé que si había sido capaz de escribir aquello, también podía escribir una novela, algo que no fuera los ladrillos universitarios e insoportables y con una de aquellas novelas quedé finalista del Ateneo en el año 2005 o 2006, no recuerdo bien. Y aunque no gané, la editorial decidió publicarla igualmente. Y después de aquella fue la propia editorial la que me pidió escribir otra novela más, sin yo tener más intención.

M.G.- ¿Y cuáles diría que son las características que le definen como escritor en cuanto a estilo y demás?

O.S.- Sería muy atrevido considerarme escritor. Esto te lo digo totalmente en serio. He leído mucho y puedo tener cierta habilidad para contar una historia pero respeto mucho al escritor en sí, el de peso, porque de entrada escribo para entretener y no para pasar a la posteridad. Hoy por hoy escribo lo que me gustaría leer, nada más. Yo no leo para ponerme a pensar porque me llevo todo el día pensando y no escribo ni enfoco la trama para poner a pensar al lector.

M.G.- Por lo que he estado viendo, las tramas de sus novelas suelen tener elementos comunes como conflictos bélicos, políticos, aparece el Servicio de Inteligencia Británico más de una vez,...

O.S.- Probablemente sea así. Es que al final uno tiene la cabeza muy limitada y no puedo escribir de todo lo que quisiera, pero es cierto que me atraen mucho las novelas de espía de toda la vida, simplemente porque me entretienen. Si luego lo condimentas con algo más, pues mejor. 

En cuanto a lo británico, es que soy muy anglófilo. Logré irme a vivir a Londres y me lo pasé como un enano. Yo creo que entiendo muy bien su sociedad, por qué piensan así, aunque también hay otras cosas que no comparto, claro está.

Resultado de imagenM.G.- Octavio ha comentado que en una edición pasada una de tus novelas, concretamente El asedio del diablo, fue finalista del Premio Ateneo pero es que esta también lo ha sido, hace dos años. Está usted rondando el premio.

O.S.- Sí, pero no me toca, no me toca y no sé qué voy a hacer ya. (Risas).

M.G.- Bueno pero dentro de lo que cabe se han publicado.

O.S.- Sí, claro y es una alegría pero me falta  un puntito más de suerte. Es cierto que con lo complicado que está publicar y encima en una editorial buena como esta, es para alegrarse mucho.

M.G.- Es muy curioso que haya ocurrido así. Bueno, el protagonista de esta novela se llama Rodrigo Jasper, es un experto en Historia Medieval y en el Mundo Islámico, que tiene que hacer un estudio arqueológico sobre un templo paleocristiano. Entiendo que habrá tenido usted que indagar en Historia del Arte muchísimo.

O.S.- Sí, claro. En la zona donde se desarrolla la trama hay una riqueza arqueológica brutal, sin estudiar, sin calificar y sin nada. El hecho de la basílica tal cual es invención, lo que no quiere decir que no exista luego algo similar. Y alrededor de la basílica cuento cosas que son ciertas y otras que no. Intento mantenerme en el límite de lo cierto, lo cual le da más consistencia a la historia y a mí me permite documentarme. He buscado referencias para guiarme y desarrollar la trama. Introducir un elemento histórico te obliga a dar unas pinceladas culturales mínimas, tampoco para que tengas que coger el diccionario pero intento que el texto lo pueda leer el lector sin tener que estar preguntando o buscando el significado de una palabra porque eso produce un parón. Si lo puedo hacer fácil, ¿para qué complicarlo?

M.G.- Y el otro hilo argumental gira alrededor de la investigación de una muerte de la que tampoco vamos a desvelar mucho y encontraremos un agente del MI6 por medio y la yihad de fondo, algo muy interesante con todos los atentados que se están produciendo últimamente.

O.S.- Sí, desgraciadamente la realidad supera a la ficción. A día de hoy convivimos con ese hecho. En mi opinión aún queda mucho para que solucionemos este problema y la única forma es contra actuar.

M.G.- Pero ¿qué estamos haciendo mal?

O.S.- Esa sí que es buena pregunta. El problema se inicia hace cien años. Las personas que tienen la posibilidad o la responsabilidad de arreglarlo, y lo mismo me estoy metiendo donde no debo, no tienen tiempo para que un experto les cuente cuál es el proceso que se ha desarrollado desde hace cien años hasta hoy. Vivimos en una sociedad en la que todo tiene que ser muy rápido y muy veloz y solo tenemos cinco minutos para conversar y en cinco minutos no te puedo decir ni como se llama el protagonista. 

Además son sociedades cuya base filosófica es distinta. En algún momento se han tocado pero no tienen nada que ver la una con la otra, por lo que intentar comprender su realidad en función de nuestras referencias culturales es absurdo. Nos empeñamos en que tienen que vivir como nosotros, tienen que pensar como nosotros porque solo nosotros tenemos la razón. Todo esto es sumamente complicado.

miércoles, 21 de junio de 2017

SOSPECHA (INTRIGA - 1941).

Resultado de imagen de PELÍCULA SOSPECHA

Año: 1941

Nacionalidad: EE.UU

Director: Alfred Hitchcock.

Reparto: Cary Grant, Joan Fontaine, Cedric Hardwicke, Nigel Bruce, Dame May Whitty, Isabel Jeans, Heather Angel, Auriol Lee, Reginald Sheffield, Leo G. Carroll.

Género: Intriga.

Sinopsis:Un atractivo vividor coincide en el tren con una joven ingenua que acabará teniendo que pagarle el billete. Más adelante vuelven a encontrarse en una fiesta y, tras un breve romance, ella decide casarse con él, a pesar de la oposición de su padre. Consideraba por todos, incluida su familia, una solterona, está empeñada en demostrarles que alguien la puede amar.



[Información facilitada por Filmaffinity]


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Se unen en este largometraje dos de mis grandes debilidades, cada uno en su categoría. Por un lado, mi querido Cary Grant y por otro, uno de los cineastas que más me gustan, Alfred Hitchcock. Con este título de 1941, el actor Cary Grant se aleja un tanto de los papeles de galanes románticos, divertidos, enamoradizos y cómicos que hemos visto en películas anteriores. Es por ello por lo que me gusta especialmente este largometraje, porque Grant ya no será el buen chico que hemos visto con tanta frecuencia.

Sospecha he podido verla tanto en su versión original, en blanco y negro, con en una versión coloreada que se distribuyó con posterioridad. Sin duda, me quedo con la versión bicolor porque, aunque la otra es muy vistosa, creo que pierde calidad. 

La sinopsis que aporta Filmaffinity es bastante acertada. Efectivamente, John Aysgarth (Cary Grant) es un joven guapo y apuesto que coincide en el tren con Lina (Joan Fontaine), una joven apocada y tímida. Ese primer encuentro en el que no saltará la chispa dará lugar a otro más, en un entorno más sofisticado, y será entonces cuando Johnny se fije con más detenimiento en la joven. Enseguida, Lina será el objeto de sus galanteos, comenzará un cortejo que a la joven le incomodará inicialmente hasta que casualmente oye una conversación entre sus padres y siente que es hora de ser más arriesgada. A estas breves pinceladas solo bastaría añadir que, si esta película se titula Sospecha, es porque las dudas y los recelos atormentarán a Lina que no hará más que preguntarse mentalmente si su Johnny está realmente enamorado de ella o bien tiene otros intereses, o si su Johnny es tan buen hombre como parece o tiene un lado perverso y maligno. Por esa línea irá toda la película, mostrando a una pareja feliz que comienza su vida juntos hasta que sale a relucir la verdad, entonces todo se va enredando más y más, dudando primero y cediendo posteriormente hasta que las evidencias saltan a la vista magnificadas por la presencia de Isobel Sedbuck (Auriol Lee) la Agatha Christie de la localidad. Pero, ¿está Johnny realmente enamorado de Lina o solo busca su dinero? Bueno esto es algo que tendréis que averiguar al ver la película. No os dejéis engañar, ni en un sentido ni en el otro. 


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Contemplar a Cary Grant dentro de la piel de sus personajes es una delicia para los ojos. Y no ya porque sea el típico galán, un hombre muy atractivo, con carisma y con una elegancia exquisita sino porque sabe encarnar sus papeles a las mil maravillas. Ya sea interpretando a un cómico joven, enamoradizo y apuesto como en muchas de sus películas o bien como en este caso, en el que su papel le exige una serie de líneas en los diálogos que solo interpretará con la mirada. Son fantásticas las miradas de soslayo, los mohines, los titubeos cuando no sabe por dónde salir y está a punto de caer en sus propias mentiras porque eso es Johhny, un «viejo truhán» como no se cansa de repetir su amigo Beacky (Nigel Bruce), un tipo fresco, aprovechado, interesado, que no da palo al agua ni intención tiene, jugador empedernido y lleno de deudas. Pero, ¿tiene alguna buena cualidad? 

En cuanto a Joan Fontaine, el papel de mosquita muerta le viene como anillo al dedo. De mirada lánguida y pose delicada, Fontaine dará vida a la joven Lina que pasa por el mundo muy desapercibida mientras el resto de las jóvenes de la comunidad revolotean alrededor de la miel. Lina encuentra en Johnny la solución a un futuro en soltería. Quiere romper con la idea que tienen de ella, no ya solo en su círculo de amistades sino en su propia familia. Aprovechando que parece que Johnny está enamorado de ella (al menos así lo creerá) se lanza en brazos del amor y de la aventura. ¿Se arrepentirá?

Resultado de imagen de PELÍCULA SOSPECHASospecha no deja de explotar un cliché, ese que nos habla del hombre guapo y apuesto que se casa con la joven tonta pero rica, que se enamora perdidamente y no le importa hacer locuras pues su familia jamás aceptaría el enlace. Vale, esta historia ya la hemos visto pero lo que la hace diferente son, por un lado, el reparto y sus interpretaciones y por otro, que Hitchcock está detrás de las cámaras y a él le gusta jugar con los planos, colocar la cámara en los ángulos más inverosímiles para ofrecer una perspectiva que no pase indiferente ante nuestros ojos. Hay unas cuantas secuencias con contraluces potentes que intensifican bien la acción o bien los objetos y Hitchcock captura nuestra atención inmediatamente. 

El suspense, como viene siendo habitual en sus películas, está muy presente. Si Lina tiene sospechas, el espectador las compartirá con ella. Si Lina está asustada, nosotros también lo estaremos. Si Lina no da crédito a lo que ve, nosotros tampoco. ¿Será capaz Johnny de hacer lo que pensamos que está a punto de hacer? 

Y siendo una película de 1941, ¿qué papel juega la mujer? Me encantan estas películas no solo por los argumentos sino también porque casi me divierte la imagen que ofrecen sobre la mujer. Hay frases de diálogos brillantes tales como «¿No querrás vivir a costa de tu mujer, no?» o «No te enfades. Sé una buena chica, tienes que comprenderlo» o «Dudar del marido no es de buena esposa». Auténticas perlas.

En definitiva, es Hitchcock, es Grant, es cine en blanco y negro y es una maravilla. Sospecha te acerca a otra faz del atractivo actor de origen británico. En cierto sentido lo desmitifica un tanto pero sigue siendo igual de adorable. Como suelo decir en estos casos, recomiendo mucho que veáis esta película y si ya la conocéis, recomiendo que la volváis a ver. Son películas que nunca defraudan.




Trailer [en inglés]:




La película está completa en Youtube.



[Imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

martes, 20 de junio de 2017

Presentación PERROS QUE DUERMEN de Juan Madrid.

Sigo con todos los actos y presentaciones que tuvieron lugar en la Feria del Libro de Sevilla. Ya sé que a este paso me dan las uvas pero, como dije en alguna publicación anterior, no hay más días en el calendario.

La presentación de la nueva novela de Juan Madrid, que lleva por título Perros que duermen, editada por Alianza Editorial, se inició con las palabras de Valeria Ciampi, editora del autor, quien quiso agradecer la asistencia de Juan Madrid en la feria y comenzó diciendo que Perros que duermen es la novela más ambiciosa hasta la fecha del autor, «una novela muy personal» que ha tenido un proceso de elaboración largo, de años, más de lo habitual. Estamos ante una novela que Juan «le debía a sus padres», con la intención de que no se pierda la memoria de algunos hechos. Tras esta intervención, cedió la palabra al escritor Félix G. Modroño, encargado de conversar con el autor y establecer con Juan Madrid un diálogo.




Félix G. Modroño quiso agradecer la oportunidad que le brindaban de acompañar a uno de los más grandes de la literatura española. Apuntó Modroño que Juan Madrid es uno de los padres de la novela negra dentro del panorama literario en el que «escritores hay muy pocos pero autores hay muchos»

Sobre Juan Madrid destacó su labor literaria que se inició allá por los años 80 con lo que hoy en día cuenta con un bagaje literario importante. Desconoce el autor de La sangre de los crucificados si conoció antes a Juan Madrid por sus libros o por la serie Brigada Central, de la que, al final del acto, el autor madrileño contó una curiosa anécdota. En cualquier caso, y centrándonos en Perros que duermen, Modroño considera que se trata de un novelón, una de esas novelas que van a perdurar durante mucho tiempo en la memoria de los lectores, en la que podremos encontrar engaños, traiciones, lealtades o importantes valores.

Bajo su punto de vista, Perros que duermen debería figurar entre las mejores novelas del 2017, con una trama negra que retrata la vida en distintas épocas, desde el Burgos de 1938, pasando por los años de posguerra en Málaga hasta llegar al Madrid casi actual. Y precisamente sobre los escenarios quiso comentar Modroño que cuesta trabajo creer que Juan tenga casi 70 años porque parece enteramente que el autor se ha movido por esos antiguos años y esas ciudades. «Como lector me he sentido en el Burgos de 1938, dentro de esos cabarets o bares que visitaban los alemanes y los falangistas».

Tocaba el turno de hablar del personaje, de Juan Delforo. Comentó Félix que había leído en algún sitio que este personaje era como el alter ego de Juan Madrid pero el autor matizó que «solo se trata de un pretexto para sacar al Juan Madrid literario». 



Puntualizó también que el apellido Delforo, viene de la expresión «del foro»es decir, de Madrid. «Un juego de palabras que no todo el mundo ha captado». Con el tiempo fue un personaje que se ganó su espacio y se convirtió en protagonista de sus novelas pero «aclaro que no soy yo, sino solo un personaje de ficción».

Como dice la sinopsis, Juan Delforo es un periodista y escritor, hijo de padres republicanos, con un pasado de militancia en la lucha antifascista al que un antiguo comisario de la policía le cede un manuscrito. La novela tiene un componente policíaco muy interesante y muy original, afirmó Modroño, pues en este caso, «el investigador no tiene que averiguar quién es el asesino sino todo lo contrario, tiene que ocultar el crimen». Y de entre todos los personajes, quiso destacar a Juan Delforo padre y a su esposa Carmen. A la pregunta de si la novela es un homenaje a sus padres, Juan Madrid respondió que efectivamente así lo es pero «también es una reivindicación en favor de todos los hombres y mujeres que lucharon por la república, una lucha que derivó al terreno personal». Dicho lo cual, el autor apuntó que «Perros que duermen no es una novela sobre la república sino sobre una historia de amor que conmueve».

Una de las preguntas que más me interesó fue en relación a la censura. Me resultó curioso que Félix comentara al autor que él siempre había escrito en democracia pero que, a pesar de haberlo hecho en libertad, quería saber si él había sufrido algún tipo de censura. Sin ningún tipo de titubeo Juan Madrid respondió que la censura siempre ha estado ahí, «es algo continuo», afirmó«Ya no estamos en los tiempos de Franco pero existe censura de otro tipo». Recordó que él había sido docente y lo echaron de la docencia. Luego como periodista y escritor también ha sufrido censura y represión«como todo el mundo». Comentó algo que me pareció muy curioso. Nos dijo que durante el rodaje de Brigada Central la policía censuraba los guiones porque no permitían que saliera ningún miembro del cuerpo en la serie. «Pero si es una serie policíaca, ¿cómo no va a salir la policía?» Por lo visto, tuvieron que corregir los diálogos y rodar con personajes de uniforme en segundo plano, tanto en la serie como en la película Tánger de la que fue director. « ¿Donde está la libertad? Habría que hablar de democracia entre comillas. En todas las series que se emiten por televisión y sale la policía, se necesita un permiso». Yo esto jamás lo había escuchado y la verdad es que me sorprendió mucho.

Sobre la documentación, quiso saber Modroño si se había basado en las historias que  había oído en su casa o bien eran el resultado de una amalgama de lecturas. Respondió Juan Madrid que toda la información procede de los libros, de las lecturas descubiertas a partir de finales de los 70 o  principio de los 80. «También he recurrido a artículos periodísticos y me he entrevistado con gente del bando republicano». De todos modos, comentó el autor que no le había costado mucho documentarme porque estudió Historia e Historia Contemporánea en Salamanca. «He leído centenares de libros de la guerra civil pero todavía me falta por saber más». Sin embargo, bromeó diciendo que no por saber mucho se escribe mejor. «A veces, ser demasiado listo, más que ayudar estorba. He tardado algo más de dos años en escribir esta novela pero eso no quiere decir nada, no quiere decir que por eso sea una buena novela. Eso es algo que dirán los lectores».

A continuación se dio paso al turno de preguntas para que los asistentes pudieran formular sus dudas al autor y se concluyó el acto con la consiguiente firma de ejemplares.

Me gusta mucho Juan Madrid. Lo llevo siguiendo desde hace años, mucho antes de que supiera la importancia que tiene su trayectoria literaria en España. Su anterior novela, Los hombres mojados no temen la lluvia, me puso al frente de una novela de género, en el que se combina las tramas negras con el retrato de la sociedad y un elenco de personajes muy variopinto.  

Perros que duermen será una de esas lecturas de verano en la que me reencontraré con Juan Delforo entre chapuzón y chapuzón.

Os dejo con la ficha del libro.


Ficha técnica

Título: PERROS QUE DUERMEN.
Autor: Juan Madrid.
Editorial: Alianza.
Fecha publicación: mayo, 2017.
Nº Págs: 431
Precio: 18,00 €
ISBN: 978-84-9104-625-7

[Disponible en ePub; puedes leer el primer capítulo aquí]

Autor

Juan Madrid, nacido en Málaga e 1947, es uno de los máximos exponentes de la novela negra española y europea. Ha cultivado el periodismo, la novela, el cuento, el ensayo y el guión cinematográfico y de televisión. Es autor de una cuarentena de obras, entres las que destacan las siete novelas protagonizadas por el personaje Toni Romano, de las que se han hecho multitud de ediciones. Ha sido traducido a más de una decena de lenguas, incluido el chino. Algunas de sus obras han sido vertidas al teatro, como Viejos amores -adaptada por Marta Torres-, y al cine, como Días contados -por Imanol Uribe-. Es autor de la serie de televisión Brigada Central, de la que fue guionista único, y ha dirigido dos películas: Tánger (2004), a partir de una de sus obras, y La carretera de la muerte (2007). De entre los numerosos galardones cosechados a lo largo de su carrera, cabe destacar el Premio Quiñones por su novela, Los hombres mojados no temen la lluvia, publicada por Alianza Literaria. En la actualidad, se dedica a la docencia en la Escuela Internacional de Cine y Tv de San Antonio de los Baños, Cuba, y en la Escuela de Escritura Creativa Fuentetaja.

Sinopsis

Madrid, 2011. Juan Delforo, periodista y escritor, hijo de padres republicanos y con un pasado de militancia en la lucha antifascista, acude a un chalet de El Viso para recoger el legado de un hombre que no conoce y que acaba de morir. Se trata de Dimas Prado, un comisario, viejo falangista, que se relacionó en el pasado con los padres de Delforo y ha ejercido de protector en la sombra del joven disidente.

Burgos, 1938. Dimas Prado es encargado de la investigación del espeluznante asesinato de una jovencísima prostituta a manos de un jerarca del bando nacional. La investigación, que tendrá por objeto borrar cualquier rastro del crimen, permitirá relanzar la carrera policial de Dimas Prado, que cuenta con la ayuda del siempre fiel Guillermo Borsa.

Málaga, 1945. El padre del protagonista, Juan Delforo, militar republicano que luchó en la Defensa de Madrid, es detenido y condenado a muerte. Dimas Prado intercede por él a cambio de una información fundamental para su futura carrera política y le permite un encuentro con su mujer, Carmen Muñoz, a la que le unían lazos nunca revelados.

¿Por qué el viejo comisario quiso como última voluntad que Juan Delforo heredara su historia?

¿Qué verdades se esconden tras las lealtades ocultas de estos personajes?

Juan Madrid, en la que es su novela más ambiciosa hasta el momento, nos lleva a través de las páginas de "Perros que duermen" a aquella época sombría de la guerra y la posguerra civil, y a sus ecos en la construcción de nuestro presente. Una novela de intriga, inquietante y estremecedora, con personajes complejos, contradictorios y ricos en matices, que nos hará reflexionar sobre el género humano y sobre la necesidad de contar historias.  



 

[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]


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