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viernes, 24 de febrero de 2017

EL ASESINATO DE SÓCRATES de Marcos Chicot.



Editorial: Planeta.
Fecha publicación:  noviembre, 2016
Precio: 21,90 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 768
Edición: Tapa dura con sobrecubiertas.
ISBN: 978-84-9126-081-3
[Disponible en ePub;
puedes empezar a leer aquí]

 
Autor

Marcos Chicot (Madrid, 1971) es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Está casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel (2012).

Tiene en su haber tres novelas publicadas: El asesinato de Pitágoras, La Hermandad y Diario de Gordon. A lo largo de su carrera literaria ha ganado el Premio de Novela Francisco Umbral, el Premio Rotary Internacional de Novela y, con El asesinato de Pitágoras, obtuvo el Premio per la Cultura Mediterranea 2015 a la mejor novela publicada en Italia. Por este mismo título, la ciudad de Crotona le ha otorgado la distinción Encomio Solenne, y en formato digital ha sido la novela en español más vendida del mundo en el periodo 2013-2016.

Pertenece a la organización Mensa y dona el diez por ciento de lo que obtiene con sus novelas a fundaciones de ayuda a personas con discapacidad.

Sinopsis

Grecia, siglo V a. C.

Un oscuro oráculo vaticina la muerte de Sócrates.

Un recién nacido es condenado a morir por su propio padre.

Una guerra encarnizada entre Atenas y Esparta desangra Grecia.

El asesinato de Sócrates recrea magistralmente la época más extraordinaria de nuestra historia. Madres que luchan por sus hijos, amores imposibles y soldados tratando de sobrevivir se entrelazan de un modo fascinante con los gobernantes, artistas y pensadores que convirtieron Grecia en la cuna de nuestra civilización. A lo largo de las páginas de esta absorbente novela, brilla con luz propia la figura inigualable de Sócrates, el hombre cuya vida y muerte nos inspiran desde hace siglos, el filósofo que marca un antes y un después en la historia de la humanidad.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Así empieza El asesinato de Sócrates:


[Lectura de las páginas 17 y 18;
Música: Ancient Greek Music - The Lyre of Classical Antiquity... - Michael Levy]

Cuando me enteré que Marcos Chicot quedaba finalista del Premio Planeta me alegré enormemente por él. Siempre he creído que en esta vida la lucha y el tesón tienen su recompensa y una prueba fehaciente es la trayectoria de este autor, que tímidamente comenzó a darse a conocer entre los blogueros y casi lo hemos visto ir creciendo. En el fondo, y esto es algo que me consta que él también cree, hemos sido compañeros de su viaje. Y si me alegré cuando quedó finalista del Planeta, más me alegré cuando llegó a mis manos la novela, El asesinato de Sócrates.


No se dan con demasiada frecuencia las circunstancias precisas para desear leer un libro con afán desmedido, sin embargo, con El asesinato de Sócrates se cumplen todas las premisas.La temática de esta novela, su título y su portada nos trasladan a la Grecia clásica, donde un oráculo vaticina la muerte de Sócrates, el inigualable filósofo griego. Ese será el punto de partida de un argumento fascinante que nos trasladará como digo a la Época Clásica (499 a.C. – 323 a.C.) que bien pudiera ser el período más extraordinario de la historia de la humanidad. Todo alcanzó cotas hasta entonces inimaginables: la medicina, el arte, la política, la filosofía… De todo ello, el centro fue Atenas. En este contexto histórico comienza nuestra aventura, con la inquietante visita al oráculo de Delfos por parte de uno de los amigos de Sócrates, Querefonte. Ansioso por conocer, obtendrá respuesta a su pregunta sobre la muerte que le espera al filósofo, y su conocimiento marcará el resto de la obra… 


Resultado de imagen de oráculo de delfos

El comienzo es genial cargado de intriga. Poco a poco iremos conociendo a los protagonistas que pulularán por toda la novela. Aunque sus vidas corren en Estados diversos (Esparta, Atenas…), Marcos permitirá, haciendo uso una vez más de su maestría, que sus caminos se crucen para tejer y dotar de consistencia al argumento novelístico. En un ambiente de eterna rivalidad entre Atenas, Esparta, Tebas y tantas ciudades estado que componían la antigua Grecia, conoceremos sus sociedades, sus vidas familiares y costumbres, sus miserias humanas y también sus virtudes. 

La lectura será muy sugerente y enseguida nos atrapará. A esto ayudará muchísimo el estilo ágil y ameno de Marcos y que los capítulos vayan saltando de un escenario a otro. Y aquí es donde hay que resaltar una de las muchas virtudes que atesora el autor: con su escritura, hace sentirnos casi físicamente entre las columnas del Partenón, pasear por la Acrópolis, por entre sus templos y sus calles, vivir según las costumbres griegas en sus casas (y según dónde, pues las diferencias sociales entre Esparta y Atenas eran notables), sus debates políticos, estar presentes en unos Juegos Olímpicos en Olimpia… A su vez, cuando toca preparar una batalla –espeluznante relato de la batalla de Delio-, bien en tierra bien en el mar, Marcos nos hace sentir el miedo de la lucha, nos hace oler la guerra; si surge una epidemia de peste, sentimos sus secuelas en nuestro propio cuerpo. Por lo que podéis ver, no importa que cambiamos de escenarios, de paisajes, de personajes, o pasemos de la paz a la lucha porque algo que me ha llamado la atención, y aquí hago un inciso, es ver cómo todos los hombres, fueran más o menos pacifistas, eran llamados a guerrear cuando así fuere preciso. Y así, veremos tanto a Sócrates, como a sus amigos Querefonte, Eurípides o Eurímaco, en más de una batalla y sitio a reinos enemigos. El deber para con los tuyos no admitía réplica alguna. Pero retomo la idea previa, en cualquier momento y situación parece que nos hemos trasladamos al lugar en cuestión en forma de holograma para vivir en primera fila todo lo que ocurre en la novela.

jueves, 23 de febrero de 2017

ENTREVISTA a LUIS LANDERO (La vida negociable).

 ©María Antonia LanderoAutor

Luis Landero nació en Alburquerque (Badajoz) en 1948. Licenciado en filología hispánica por la Universidad Complutense, ha enseñado literatura en la Escuela de Arte Dramático de Madrid y fue profesor invitado en la Universidad de Yale (Estados Unidos). Se dio a conocer con Juegos de la edad tardía en 1989 (Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa 1990), novela a la que siguieron Caballeros de fortuna (1994), El mágico aprendiz (1998), El guitarrista (2002), Hoy, Júpiter (2007, XV Premio Arcebispo Juan de San Clemente), Retrato de un hombre inmaduro (2010), Absolución (2012, mejor novela española del año según El País) y El balcón de invierno (2014, Premio Libro del Año de los libreros de Madrid en 2015). Traducido a varias lenguas, Landero es ya uno de los nombres esenciales en la narrativa española.

Sinopsis

Hugo Bayo, peluquero de profesión y genio incomprendido, les cuenta a sus clientes la historia de sus muchas andanzas, desde su adolescencia en un barrio de Madrid hasta el momento actual, ya al filo de los cuarenta, en que sigue buscándole un sentido a la vida. Y así, recordará la relación tormentosa y amoral con su madre, el descubrimiento ambiguo de la amistad y del amor, sus varios oficios y proyectos, sus éxitos y sus fracasos, y su inagotable capacidad para reinventarse y para negociar ventajosamente con su pasado, con su conciencia, con su porvenir, en un intento de encontrar un lugar en el mundo, que lo reconcilie finalmente consigo mismo y con los demás. Tras el éxito de El balcón de invierno, vuelve Luis Landero con un relato hipnótico, una historia inolvidable que recorre todos los géneros y registros de la narración oral.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Resulta ilusionante saber que vas a tener la oportunidad de conversar con un autor de renombre. Con ello no quisiera menospreciar a los que están empezando pero la realidad es que el gusanillo que se siente en el estómago anda más o menos inquieto según el caso. El encuentro con Luis Landero sacó a la palestra una de mis reflexiones favoritas en cuestiones literarias. Ahora que he subido al escenario de las interviews en bastantes ocasiones no deja de sorprenderme el hecho de encontrarme con autores que tienen en su haber una trayectoria dilatada y que siguen mostrándose como personas afables y cercanas. Podría parecer una sandez lo que estoy diciendo pero no lo es. Todos sabemos y conocemos a algún autor cuyo ego ha ido engordando  de manera exponencial al éxito cosechado. Yo siempre mantendré que entre los lectores la humildad y la sencillez de un autor suman. Todo se vuelve mucho más fácil como sencillo y extremadamente agradable fue mi encuentro con Luis Landero. Agradezco su naturalidad y su disposición. 

Fueron tan solo treinta minutos de conversación, ciento ochenta segundos que se pasaron en un suspiro y que resultaron escasos para desgranar su última novela, La vida negociable. Con semejante título, lo primero que siente el lector es curiosidad por la historia que la novela esconderá entre sus páginas, la historia de Hugo Bayo, cuya vida transitará entre el drama, la comedia, la tragedia y el esperpento. Esto es lo que Luis Landero nos contó.


Marisa G.- Luis yo no me resisto a preguntar a los autores galardonados por la opinión que tienen sobre los premios literarios. Con su anterior novela, El balcón de invierno, usted recibió el Premio Libro del Año de los libreros de Madrid. Bajo su punto de vista, ¿hay premios y premios? Es decir, ¿hay algunos premios que realmente tienen un significado literario real?

Luis L.- No te voy a decir nada que no sepas y que no sepa cualquier persona. Mira, los premios tuvieron su importancia en España, como el Planeta y el Nadal, pero te hablo de los tiempos de Carmen Laforet, de Ferlosio,...Entonces sí que tenían su importancia literaria y sociológica de primer orden. Pero entonces la cultura era pobre y ahora la cultura es rica y claro, en la medida en la que el dinero ha aparecido por medio, todo se vulgariza, se corrompe. Por lo menos esa es la tendencia.

Y qué te voy a decir de premios.

Resultado de imagen de EL BALCÓN DE INVIERNOM.G.- Bueno, usted recibió por su anterior novela que otorga los libreros de Madrid. Es un premio que parece distinto.

L.L.- Sí, claro, ese está totalmente a salvo de sospechas, como todos los que he recibido. Conste que me han ofrecido premios importantes, sobre todo uno muy importante pero no voy a decir cuál. Por supuesto, no acepté. Pero que no te voy a decir cuál es, ¿eh? (Risas).

M.G.- (Risas) No hace falta Luis. Me hago una idea.

L.L.- Bien, bien...

M.G.- Bueno, pues aquella novela, El balcón de invierno, tenía tintes autobiográficos y leyendo una entrevista que se publicó hace tiempo en relación a ese libro, me sorprendió mucho leer que usted decía que se había cansado de la ficción, de la novela. ¿Cómo encaja un escritor entrar en una crisis así?

L.L.-¿Pero de qué no se cansa uno en la vida? Si te cansas incluso de la persona a la que amas. En la vida te cansas de todo, hasta de vivir a veces. Claro que te puedes cansar de escribir novelas, y más en mi caso, que soy un escritor de todos los días. Llega un momento en que se te hace muy pesado. Pero de todos modos, no es la primera vez que me pasa. Ya me ocurrió antes. No es la primera vez que empiezo a preguntarme a dónde me lleva esto. Es como Sísifo con la piedra. Escribes una novela y cuando la acabas empiezas otra. Así siempre y llega un momento en el que te planteas que todo esto es muy absurdo. Son momentos de bajón pero al igual que a veces te cansas de leer y prefieres ver una película, o también te cansas de las películas... Pero luego vuelvo, porque la escritura es el anclaje fundamental de mi vida. Para mí escritura es novela sobre todo, de modo que, cuando me ocurre esto, siempre sé que volveré. Fue una crisis, una pequeña crisis. También es verdad que la exageré un poco en la novela porque ya puestos... (Risas)

M.G.- (Risas) Bueno, pues en La vida negociable se narra la vida de Hugo desde la juventud hasta la edad adulta. El libro se puede considerar una novela testimonial, ¿verdad? No lo digo solamente porque narre la vida de este personaje sino por ese inicio en el que el personaje se dirige a una audiencia, que somos los lectores.

«Señores, amigos, cierren sus periódicos y sus revistas ilustradas, apaguen sus móviles, pónganse cómodos y escuchen con atención lo que voy a contarles»[pág. 11]

L.L.- Sí, no puede ser de otra manera. Pero no solo da testimonio de su vida ante los lectores, sino también ante su conciencia. En algún momento tiene que verbalizar, poner orden en su vida y la mejor manera de hacerlo es contándote tu vida. Así que sí, el personaje se cuenta su vida y desde ese punto de vista es un testimonio pero también intenta hacer un examen de conciencia, analizar cómo ha sido su vida, poner las cartas boca arriba. 

M.G.- ¿Cuál es la chispa que da origen a la novela, Luis?

L.L.- Tenía una idea muy antigua, desde hace quince o veinte años. A mí me gusta llevar diarios pero no para luego escribir libros sino simplemente por el gusto de escribir porque si no escribo no entiendo el mundo. En una ocasión apunté una historia que me gustó mucho, la historia de una madre que lleva a su hijo de ocho o diez años a un comercio y lo deja al cuidado de alguien y desaparece. Solamente era eso. Debe ser que esa imagen tocaba algún nervio especial porque se me quedó en la cabeza. Yo veía que, tirando de ese hilo, podía haber novela, además una historia sentida, muy mía. En ese momento me puse con ello y empecé a preguntarme a dónde iría la madre. Así es el trabajo de escritor. Yo soy un narrador, no soy ni un intelectual ni nada de eso... No me muevo con teorías ni con palabras abstractas. Lo mío es lo concreto. Tirando de ese hilo me di cuenta que podía haber algo ahí.

M.G.- Algo oscuro.

L.L.- Eso es, algo oscuro. ¿Y qué puede haber de oscuro en una mujer?

M.G.- Hombre, como haber puede haber muchas cosas pero una puede perfectamente ser la que usted cuenta en el libro (risas).

L.L.- (Risas). Eso una de ellas, en la que piensa todo el mundo. 

M.G.- El personaje protagonista es tan completo y tiene tantos matices que prácticamente se podría. Hugo pasa por muchas facetas. Al principio lo veremos como muy inocente, que ama e idolatra a su madre hasta que le abren los ojos y entonces se convierte en un monstruo. Él se convierte en el portador de unos secretos, aprovecha la situación y se transforma en una persona mezquina, despiadada... Se ha comentado que Hugo es un pícaro del siglo XXI. 

L.L.- Del siglo XXI y de todos los tiempos. Efectivamente a él se le presenta la oportunidad de elegir dos caminos, el bien y el mal. ¿Cuál elige? Pues el mal porque si elige el bien te quedas sin novela.

M.G.- (Risas). Además lo bueno no vende.

L.L.- No, no es que no venda es que no hay historia. Sin conflicto no hay historia. Y sí Hugo es un pícaro pero no es porque yo lo hubiera pensado así, lo que pasa es que luego lo han visto los lectores y algunos críticos y para mi está bien visto así. Además, como tú sabes, la novela es del escritor mientras la escribe. Luego ya pasa a los lectores y si los lectores dicen que Hugo es un pícaro pues lo es porque para eso los lectores son soberanos.

miércoles, 22 de febrero de 2017

QUE DIOS NOS PERDONE (THRILLER - 2016)



Año: 2016

Nacionalidad: Española.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Javier Pereira, Luis Zahera, Raúl Prieto, María de Nati, María Ballesteros, José Luis García Pérez, Mónica López, Rocío Muñoz-Cobo, Teresa Lozano, Francisco Nortes, Andrés Gertrúdix, Jesús Caba, Alfonso Bassave, Raquel Pérez.

Género: Thriller. Policíaco.

Sinopsis: Madrid, verano de 2011. Crisis económica, Movimiento 15-M y millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más  caluroso, violento y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores de policía Alfaro (Roberto Álamo) y Velarde (Antonio de la Torre) deben encontrar al que parece ser un asesino en serie cuanto antes y sin hacer ruido. Esta caza contrarreloj les hará darse cuenta de algo que nunca habían pensado: ninguno de los dos esta tan diferente del asesino.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Que Dios nos perdone es de las últimas películas que me quedaban por ver de las nominadas a Mejor Película en los últimos premios Goya. El hecho de que Roberto Álamo se alzara con la estatuilla a Mejor Actor Protagonista y que, como compañero de reparto tuviera a Antonio de la Torre eran un aliciente para mí. Realmente la sinopsis me resultaba interesante y grosso modo, y excepto algunos detalles, me he encontrado con lo que esperaba, una película policíaca.

Estamos en verano y hace mucha calor en Madrid. Mientras algunos pueden tomarse vacaciones el Cuerpo Nacional de Policía está más atento que nunca. Son muchos los frentes que tiene abierto. Por un lado, todo el movimiento 15-M que aún colea, hay muchos visitantes extranjeros haciendo turismo y por si fuera poco, se espera la visita de Benedicto XVI. Con este panorama Javier Alfaro y Luis Velarde tienen que enfrentarse  a un caso complicado, a una serie de asesinatos en los que diversas mujeres pierden la vida al ser asaltadas con objeto de robarle sus pertenencias. Sin embargo, más allá de considerarse inicialmente asesinatos independientes, los inspectores de policía llegan a la conclusión que el móvil no es el robo sino la violación y que todas ellas, mujeres de avanzada edad, han perdido la vida a manos del mismo hombre. La trama de la película consistirá en la investigación y en la búsqueda de ese asesino con un claro perfil psicológico, a la par que el espectador también asiste a ciertas crisis personales que aquejan a ambos policías. 




A grandes rasgos este es el guion de la película, un guion bien construido salvo hacia el final en el que hay un par de situaciones que han roto con un trabajo aceptable. Por un lado, y teniendo en cuenta que la cinta es más bien plana en lo que a suspense se refiere, se agradece una escena cargada de tensión, favorecida por la intermitencia de una bombilla que no quiere funcionar correctamente. Sin embargo, justo en el momento álgido tendrá lugar un hecho que bajo mi punto de vista no resulta nada creíble.

Tampoco me parece muy acertadas algunas casualidades que se producen y que dan pie a que el caso se enroque aún más o que el asesino se escabulla cuando está a punto de ser detenido de la manera en la que lo hace, siendo tan enclenque y teniendo que enfrentarse al robusto Alfaro.  Pero si el asesino no tiene que dos "guantás", no entiendo cómo se desarrollan así los hechos.

En cuanto al desenlace,  sustentada más en una venganza personal que profesional, pondrá en evidencia el título de la película. Que Dios nos perdone viene a decirnos que ninguno estamos libre de pecado, que los buenos no son tan buenos y que los malos no lo parecen tanto si entramos en comparaciones.

Pero quizá una de las preguntas más contundentes que me surgen tras ver la película es: ¿por qué mostrar así a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía? La cinta explora el ambiente enrarecido que se puede respirar dentro de una comisaría, donde un policía, un mal policía, no deja de tener trifulcas con sus compañeros metiéndose en líos constantemente. No dudo que algo así pueda ocurrir pero no sé si el nivel de violencia que nos deja entrever la película se ajuste a la realidad. 

Javier Alfaro es un policía muy desfasado, un mal ejemplo y eso nos puede hacer pensar que hay tipos por la calle portando un arma y que no están en sus cabales, algo que me creo totalmente. Desde luego el personaje no da muy buena imagen del cuerpo pero para enmendarlo, hacia el ecuador de la cinta, y cuando el caso está en toda su salsa, se hace una especie de discurso ensalzador de esta profesión, señalando que los policías son los únicos salvadores este caótico y loco mundo, lleno de indeseables. El discurso en si chirría un poco por la gravedad con la que se pronuncia aunque no cabe duda de que es una profesión arriesgada y que desarrolla una labor inconmensurable. De todos modos, esto es una película y no sé si un discurso así debería tener cabida.

martes, 21 de febrero de 2017

ENTREVISTA a MARÍA PÉREZ HEREDIA (Starman).

Autora

María Pérez Heredia (Zaragoza, 1994) es estudiante de Filología Hispánica y publicó su primera novela, Esos días raros de lluvia, en el año 2013. También ha publicado cuentos y artículos de crítica literaria. Starman es su segunda novela.

megustaleer - Starman - María Pérez HerediaSinopsis


He aquí la historia del vertiginoso ascenso de Clay Cassady, un camarero que de la noche a la mañana se convierte en la más rutilante estrella de Hollywood. Una novela brillante sobre la fama y el vacío, escrita por una voz joven y espectacular que irrumpe en la escena literaria.


Clay Cassady es un chico joven sin un futuro claro que trabaja en una cafetería de Los Ángeles, su ciudad natal. Un día, lo descubre un poderoso agente, quien se propondrá convertirlo en una estrella.  
 La historia de su ascenso es vertiginosa. Rueda una película romántica que será la sensación del año. La locura se desata, todo el mundo quiere saber quién es en verdad este nuevo James Dean. Le roba el corazón a una famosísima actriz, Jennifer Jones, con la que inicia un idilio mediático.  
Cuando Clay gana el Oscar al mejor actor, apenas un año después de que todo empezara, cuando parece haber vencido a su tumultuoso pasado, su vida estalla. Necesita huir. Su desaparición ocupa a la prensa y redes sociales durante semanas, también preocupa a sus amigos, familiares y novia. ¿Dónde ha ido Clay?

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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No deja de sorprenderme la capacidad de ciertas personas. Pero más me sorprende aún si son jóvenes y con las ideas tan sumamente claras como las tiene María Pérez Heredia, esta chica zaragozana que acaba de publicar su segunda novela, Starman, a través del sello Reservoir Books, un libro que está consiguiendo que su nombre resuene allá donde de literatura se hable y que nos plantea una curiosa historia no falta de razón en esta publicación.

Hace unos días María pasó por Sevilla en su peregrinar promocional que le está impidiendo dedicar las noches a escribir como a ella le gusta. Esto es lo que nos contó.




Marisa G.- María, no hay más remedio que hacer referencia a tu edad. Tienes 22 años y ya llevas dos novelas publicadas. Debutaste con Esos días raros de lluvia, que creo que la empezaste a los 17 y la publicas a los 19. Pero digo yo una cosa, a estas edades, ¿cómo es posible que ya lleves dos novelas publicadas cuando el resto de la juventud hace otras cosas?

María P.- Bueno, yo hago otras cosas también. Me paso el día en el cine y en los centros comerciales aunque luego me da por escribir por las noches. Hay mucha gente joven que escribe lo que pasa es que yo he tenido la suerte de haber podido publicar. Creo que ahí radica la cuestión. 

M.G.- Vale pero el trabajo está ahí. Es que además estudias una carrera universitaria y no debe resultar fácil compaginarlo todo.

M.P.- A ver estos meses están siendo un poco agotadores. Hasta ahora lo he ido llevando bien porque escribir tiene la ventaja de que puedes hacerlo en cualquier sitio y a cualquier hora. No es como, por ejemplo, con la pintura, que necesitas un espacio y luz. Escribir me permite compaginarlo bien con mis estudios porque cuando llego a casa por las noches me pongo a escribir. Sin embargo, ahora está siendo mucho más difícil con la promoción.

M.G.- ¿Y cuándo empezaste a sentir inquietudes literarias? Entiendo que tú has debido de leer muchísimo y desde muy pequeña.



M.P.- No sabría decirte. Siempre he tenido inquietudes artísticas. Quería pintar pero se me daba mal. Bueno, si mi profesora de pintura lee esto dirá que se me daba bien pero no, no.  Yo sabía que no tenía talento para hacer algo decente con la pintura. No obstante seguía con la necesidad de expresarme artísticamente y escribir se convirtió en algo bastante obvio pero  hasta que no cumplí los 17 años no empecé a plantearme escribir de verdad. 

M.G.- La primera novela la publicaste con una editorial local de tu tierra, de Zaragoza. Ahora saltas a un sello mucho más importante. ¿Quién buscó a quién?

M.P.- Fue la editorial. La verdad es que he tenido mucha suerte. Yo tenía un amigo trabajando en Random y él sabía que estaban buscando a jóvenes escritores, así que mandó mi novela inacabada, con unas doscientas páginas más o menos. Fue así como Jaume Bonfill, el editor de Reservoir, decidió que la sacaba. Es algo insólito. No he tenido que ir llamando a las puertas de los editores.

M.G.- Starman es un título, bajo mi punto de vista, bastante acertado, teniendo en cuenta la sinopsis de la novela. Es además una canción de David Bowie y no deja de ser curioso que el protagonista de tu anterior novela también se llamara Bowie. Es todo un círculo vicioso, ¿no?

M.P.- Hay un Bowie-obsesión. Me encanta David Bowie y creo que era más que un cantante. Bowie era un icono, casi ni parecía humano, era como un alien venido de las estrellas. 

M.G.- Con esos ojos, ¿verdad?

M.P.- Sí, con esos ojos, tan delgado, con sus peinados... Era muy particular. Y representa, tanto para mi generación como para las anteriores, una liberación, una rebeldía. Me visto así porque me da la gana y punto. Y es muy curioso cómo ese referente no se ha perdido. David Bowie era así para mi madre y también para mí y somos de generaciones diferentes.

En cuanto a Starman, creo que era el título perfecto. Cuando escuché la canción de David Bowie andaba un poco desesperada porque no encontraba un título y fue oír la canción y sentir que eso era justo lo que yo quería expresar.

M.G.- Y a grandes rasgos tu novela trata sobre un joven normal y corriente, Clay Cassidy, que se se convierte en un actor de renombre, gana un Oscar y enseguida lo encumbran a la fama y al éxito pero la fama y el éxito le abruman y huye. ¿Por qué escribir una novela sobre esta cuestión?

M.P.- Porque quería escribir una novela sobre personajes y personas humanas y, aunque hay una primera lectura muy hollywodiense y muy superficial, en realidad el libro aporta una profunda reflexión sobre el éxito, la presión de la sociedad para alcanzar la fama, para triunfar, gustar a cuanta más gente mejor, para tener dinero... y al final, la conclusión  es que todo eso no nos hace necesariamente felices. Los problemas que uno tiene seguirán estando ahí aunque uno de repente alcance un gran éxito. Esa es la reflexión que se puede extraer de esta novela. En principio pueden parecer cosas muy alejadas de nuestra cotidianeidad y, sin embargo, acaban recalando en nuestro día a día.

M.G.- Pues el hecho de que una persona joven alcance la fama es algo que vemos con frecuencia en el panorama musical, por ejemplo.

M.P.- Efectivamente. Justin Bieber salió de Youtube y recuerdo aquella vez que él vio por Instagram a una joven española muy guapa y se encaprichó con ella. No sé si te suena esa historia.

M.G.- No. De nada.

M.P.- Pues era una chica que estaba haciendo sus pinitos como modelo, Bieber la vio y quiso conocerla. Entonces todo el mundo se dedicó a curiosear y tratar de saber quién era esa chica. Todo aquello la agobió un montón. Justin Bieber quería conocerla y ella se negó. Con las redes sociales es algo que pasa y claro que cuando un cantante cuelga sus vídeos quiere que lo conozcan pero lo mismo a Justin Bieber le ha costado asimilarlo.

M.G.- ¿Pero para el personaje de Clay te has inspirado en alguien en concreto?

M.P.- No, para construir a Clay no, aunque para otros personajes sí. 

M.G.- Pues hablando de personas jóvenes que obtienen un gran éxito en poco tiempo, de ti María se está diciendo que has irrumpido en la literatura con mucha fuerza y estás cosechando mucho éxito, sin embargo, las vivencias por las que pasa Clay no se producen en el panorama literario, ¿verdad? Esas cosas no ocurren en literatura.

M.P.- No, en literatura no. Hay muchos escritores que viven de su trabajo, viven muy bien, son reconocidos, aclamados por la crítica y por el público y, al margen de que alguien en un bar les diga algo, le pidan un autógrafo o le comenten algo sobre algún libro, no van por ahí persiguiéndolos, cotilleando a ver qué es lo que hacen en la playa. Si sales en los medios audiovisuales todo se complica y llega un punto desesperante en el que, por ejemplo, una presentadora de un telediario, que solo hace su trabajo y que no vive de su imagen, es acosada en la playa y de repente sacan sus fotos en topless... Me parece absurdo. A un escritor eso nunca le pasa.

M.G.- Pero un escritor sí puede sentirse presionado también, ya sea por la editorial, por los lectores o por sí mismo.

M.P.- Sí, en ese sentido sí. O por ejemplo, hay escritores a los que las editoriales dan adelantos muy importantes y que están comprometidos desde el principio a vender un número muy elevado de ejemplares y claro, eso sí es una presión desde el inicio de la  novela. Por suerte este no es mi caso. Yo tengo mucha más libertad en ese sentido.

M.G.- Los personajes, tanto de esta novela como de la anterior, son gente joven. ¿Estamos hablando de novela generacional?

M.P.- No hay nada de malo en llamarla novela generacional. De entre los personajes, Clay, Dafne, y alguno más tienen mi edad. Jenn es algo mayor. Stanley es también mayor pero hay muchos personajes jóvenes que mayores. Creo que el hecho de que sea generacional es bueno porque estoy aportando una visión sobre mi generación, sobre lo que nos pasa, o lo que pensamos,... Todo esto es positivo porque ayuda a dar luz y a dinamitar algunos prejuicios.

M.G.- ¿Y cómo ves tú a tu generación? Los que tenemos una edad, es inevitable entrar en comparaciones y generalmente solo vemos lo negativo.

M.P.- Yo creo que mi generación está un tanto frustrada porque no puede hacer lo que le gustaría. Es más difícil que nunca encontrar un trabajo al acabar los estudios y eso necesariamente acaba calando en la conciencia colectiva y provocando un sentimiento común de frustración y apatía. Si somos un poco pasotas es porque es lo que hay. Sabes que no vas a encontrar trabajo fácilmente. Pero, por otro lado, creo que somos una generación muy preparada, quizá la más preparada, la que más idiomas habla, la que más estudia pero a la que no se le está dando muchas oportunidades. Yo espero sinceramente que la situación cambie porque no se puede ir una generación entera del país porque entonces esto se va a quedar muy vacío.

lunes, 20 de febrero de 2017

ABUELO TOMÁS de María Neila Martín.

Resultado de imagen de EL ABUELO TOMÁS de María Neila Martín

Editorial: Círculo Rojo.
Fecha publicación:  diciembre, 2015
Precio: 12,00 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 128
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-9126-081-3


Autora

María Neila Martin (Salamanca, España, 1984). Sus inquietudes literarias se desataron a una temprana edad en la que, además de devorar todo libro que cayese en sus manos, ya comenzó a escribir numeroso poemas, canciones y relatos cortos. Licenciada en Periodismo por la UCM de Madrid, es experta en comunicación, promoción y gestión de eventos, además de cantante y escritora.

Con amplia experiencia en el negocio musical, también ha trabajado en departamentos de comunicación interna / externa y en gestión de eventos en empresas de otros sectores. A partir de 2011 decide dar rienda suelta a su faceta interpretativa, formándose en canto moderno, lírico, técnica vocal y expresión corporal, creando además dos proyectos musicales paralelos: Alien Rockin' Show y Alien Rockin' Explosion.

Abuelo Tomas es su novela debut, la primera de una serie que tendrá como protagonistas a este entrañable y carismático personaje. 

Sinopsis

Os presento al Abuelo Tomás, un hombre ya entrado en años, leal viudo y amante dueño de Epi y Blas, dos revoltosos mininos. Es un personaje excepcional. Algo gruñón, muy cabezota y bastante chapado a la antigua, pero también divertido, alegre y solidario. Tiene sus contradicciones, pues ha vivido tanto que a estas alturas se cuestiona hasta su propia identidad. Os recordará algo al italiano Salvatore, el de La Sonrisa Etrusca, porque su nieto es su debilidad y su razón de ser, y quizá se os parezca un poco también a Allan Karlsson, ese que saltó por la ventana y se largó, por ese mismo empuje y falta de vergüenza que caracteriza a los que poco tienen ya que perder, y gracias a ello su existencia se va llenando de momentos trepidantes e inolvidables.

Abuelo Tomás es una novela actual que, siguiendo el día a día de este entrañable protagonista a través de sus pensamientos y vivencias, aborda temas como la vejez, la muerte, las relaciones familiares y laborales o los vicios de la sociedad moderna, siempre desde un punto de vista desenfadado y optimista.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Así empieza Abuelo Tomás:




No sabría decir muy bien por qué este libro me resultaba tan cercano, este y también su secuela, Abuelo Tomás, el regreso. La cosa es que, desde que comencé a verlos por aquí y por allá, me movía el deseo de leerlos, algo que, gracias a la amabilidad de su autora, he podido hacer estos días atrás.

La palabra que mejor define este libro es ternura, la que sentimos hacia su principal protagonista, un abuelo que vive solo pues perdió a su esposa Gabriela hace tiempo. Su núcleo familiar se reduce únicamente a su hija Elisa, a la que también la vida le ha obsequiado con un importante golpe, y su nieto Tomás, a quien adora por encima de todo. El abuelo Tomás pasa sus días solo, salvo por sus dos gatos, o bien en compañía principalmente de su nieto, pero intenta mantenerse ocupado, seguir siendo útil para la sociedad y por eso, atendiendo a su lado más solidario, todos los miércoles se levanta antes de amanecer y recorre cierta distancia en transporte público para llegar a un comedor social donde no solo colabora como voluntario sino que también dona algún tipo de alimento. 



El libro se compone en su mayor parte de reflexiones, muchas en voz alta, de monólogos interiores pues generalmente está solo y apenas tiene alguien con quien conversar. Tampoco parece un hombre al que le guste especialmente alternar con unos o con otros, a excepción de con Rafael, su compañero en el comedor social, o de su hija o nietoDa la impresión que Tomás prefiere internarse en sus pensamientos, en sus debates consigo mismo en los que hará repaso al estilo de vida actual, a esta sociedad en la que falta educación o a la poca profesionalidad de hoy en día. Por supuesto disertará mucho sobre la vejez y sus consecuencias, el deterioro del ser humano y nuestra incapacidad llegados a una edad. Pero también hablará del amor, del que sentía por su difunta esposa, o que muestra por su nieto Tomás, así como el orgullo que siente por su hija Elisa quien tiene que sacar a su hijo adelante en solitario.

Confieso que cuando terminé de leer este libro, sentí algo de desazón pues esperaba encontrarme una novela al uso, con su introducción, su nudo y su desenlace. Sin embargo, me encontré con que Abuelo Tomás parece más bien un conjunto de relatos, escenas cortas encerradas en capítulos, con escasa continuidad y conexión. Tan solo un viaje al extranjero con su hija y su nieto, lo que perturba la rutina del anciano, servirá levemente como hilo conductor. Reflexionando sobre esto llegué a pensar que el libro hubiera quedado más compacto si estuviera construido al hilo de un planteamiento típico pero luego pensé en otro libro que adoro, el Marcovaldo de Italo Calvino que, salvando las distancias, también se compone de una serie de escenas acaecidas a una misma familia, estructuradas siguiendo las cuatro estaciones y a lo largo de varios años. Claro que de Marcovaldo se dice que es un libro de relatos y Abuelo Tomás no sé si está concebido como tal por su autora. En la sinopsis se habla de novela actual aunque yo la enclavaría en otro género. En cualquier caso son historias sencillas, impregnadas de dulzura y ternura, situaciones cotidianas que, para Tomás, y debido a su avanzada edad, casi constituyen auténticas aventuras.

viernes, 17 de febrero de 2017

EL LIBRO DE JONÁS de Ramón Pernas.

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Editorial: Espasa.
Fecha publicación: enero, 2016
Precio: 19,90 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 288
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-670-4887-2
[Disponible en ebook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor 


Nací en una orilla de la mar del norte que allí llaman Cantábrico. En Viveiro en la costa lucense. De oficio y vocación periodista me dediqué al mundo del libro y a la gestión cultural. Con una docena de títulos editados y varios premios literarios alcanzados (Ateneo de Sevilla, Letras de Bretaña, Internacional de Novela Emilio Alarcos, Azorín de Novela y finalista del Nacional de Literatura por Paso a dos), asimismo fui premiado con los galardones de periodismo Puro de Cora y el premio nacional Julio Camba.

Entre mis novelas destaco Paso a dos, Pabellón Azul, Brumario, Del viento y la memoria, En la luz inmóvil y Hotel Paradiso. Soy autor de una antología poética, Poesía incompleta, y del libro ilustrado Cien años de circo en España, escrito con J.M. Armero. Participé en distintos libros colectivos. 

Mantengo una columna semanal en el diario La Voz de Galicia.

Gusto del viaje y de las ciudades donde habita la nostalgia. Soy fiel a Italia y sufro el síndrome de Estocolmo cuando frecuento las ciudades del norte de Europa. Amo los buenos vinos, soy un cinéfilo melancólico y creo firmemente en el poder sanador de todos los libros, de todos los libros.


Sinopsis 

Nunca es demasiado tarde para decirse carpe diem.

Lector, aquí encontrarás una narración delicadamente literaria y evocadora basada en las voces de sus protagonistas, desde su infancia en un pueblo gallego costero, Vilaponte, hasta el comienzo de su ancianidad, el momento clave para reencontrarse con los niños que fueron y hacerse por fin los favores que se deben.

Conocerás a Justo Pastor y sus tres hermanas, Áurea, Argentea y Cobre, el Amigo íntimo desde la niñez de Justo, Humberto Rey, el marinero que recala en el pueblo ya en su madurez para abrir una librería, el sastre Nicanor Corbelle y sus dos hijas...

Y te sumergirás en un mundo desaparecido a través de unos personajes que, aunque afrontan el tramo final de sus vidas, lo hacen sin olvidar el territorio de la infancia que les unió para siempre y del que parecen no haber salido del todo. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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El pasado martes publicaba la entrevista que le hicimos a Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, a su paso por Sevilla para promocionar su última novela, El libro de Jonás. Creo que aquella entrevista (que puedes leer aquí) desveló importantes detalles y claves de la historia urdida por el autor, una novela con un aire melancólico en el que, sus personajes, o parte de ellos, se apresuran a aprovechar el tiempo que la vida aún les concede.

Tras revisar las notas y los apuntes que fui tomando a lo largo de su lectura, me doy cuenta que El libro de Jonás bien podría requerir un segundo acercamiento, pues tengo la sensación que entre sus páginas se esconden muchas más emociones, reflexiones y ensueños de las que se perciben a priori y que probablemente solo se descubran cuando ya se ha transitado el camino una vez. Es como si sintiera que el libro me puede aportar mucho más de lo que ya lo ha hecho. Estoy segura que alguna vez tuvisteis esa sensación con alguna novela. En cualquier caso, os dejo mis impresiones iniciales y dejaré en manos del destino esa segunda lectura que siento que la novela me pide.

El libro de Jonás nos hará viajar a tierras gallegas. Concretamente a un pueblo de la costa lucense donde se ubica Vilaponte. Allí crecieron unos niños y niñas que el tiempo y la vida se encargó de distanciar. Será muchos años después, cuando la vida ha avanzado lo suficiente como para haber dejado un largo y extenso camino atrás que contemplar con los ojos llenos de arrugas, cuando uno de esos niños, que se convertirá en uno de los narradores de esta novela, vuelva a sus orígenes, al pueblo que lo vio nacer para encontrarse consigo mismo, para tomar las decisiones que un día no tuvo valor de tomar, para reencontrarse con el que fue su mejor amigo de la infancia, Justo Pastor Velero Blanco, el niño que perdió el ojo en un juego infantil cuando tan solo tenían 9 años, escena inicial con la que arranca la novela, y cuya vida sufra un punto de inflexión al conocer la muerte de su abuelo. 


Imagen relacionada

Los inicios de la novela se demoran en recordar el pasado, el accidente de Justo Pastor, y describirlo tanto a él como a su familia. El narrador retratará su entorno, cómo eran sus padres y a qué se dedicaban y nos hablará de sus tres hermanas -Áurea, Argenta y Cobre- cada una totalmente distinta de la otra. Así mismo, este primer narrador nos hablará de sí mismo, de su familia, de la profesión de su padre, de su infancia y adolescencia, como también nos describirá las emociones que lo embargaron en esos primeros descubrimientos vitales o el camino que emprendió profesionalmente. Y los recuerdos del pasado darán paso al presente, a los paseos en el Vilaponte actual donde aún residen viejos convecinos, por lo que será posible retomar viejas amistades o hacer algunas nuevas. No obstante, de Justo Pastor nadie sabe aunque todos hablan de él. Parece el epicentro de esta historia, del que se intuye que maneja los hilos de los restantes personajes.

A simple vista, El libro de Jonás parece solo ser una novela de evocaciones, y en buena parte sí lo es pero su argumento se sustenta en otros elementos llenos de magia que otorgan al libro un aire esotérico. Potenciará esta sensación las dotes adivinatorias que Justo adquiere tras el accidente, así como la aparición de un sastre, un personaje que pasa por la vida del narrador principal y sus amigos dejando una huella mucho más profunda de lo que cabría esperar.

El desenlace nos conducirá a Bretaña, a Belle-Île-en-Mer donde, para bien o para mal, todos los misterios o casi todos, quedarán resueltos. A través de una carta conoceremos todo lo acontecido a Justo Pastor.

A lo largo de la lectura siempre he tenido la sensación de que la novela está viva, algo a lo que contribuye mucho la existencia de más de un narrador en primera persona. Argenta, la hermana de Justo Pastor, también ayuda a construir esta historia y a darnos otra perspectiva con una narración mucho más organizada, más estructurada y en otro hilo temporal, al menos a mí me lo ha parecido así, frente a los hechos contados por ese narrador inicial, del que jamás sabremos su nombre, muchos más desordenados. Pero hay que tener en cuenta que ese personaje no deja de evocar el pasado y los pensamientos nunca suelen seguir una línea recta. Sabéis que en ocasiones una idea nos lleva a otra muy lejana y distinta conformando un baile de recuerdos.

Argenta me ha parecido un personaje fabuloso. Son diversos los que pululan por las páginas de esta novela por lo que realmente estamos ante una novela coral pero, de todos ellos, Argenta es la que más me ha fascinado. Su vida no ha resultado muy placentera hasta el presente. Ha estado sola, añorando un amor que nunca se atrevía a dar el primer paso y ahora que lo ha conseguido, despierta a la vida con intensidad y fogosidad. He disfrutado mucho viendo sus ganas de vivir, sin importarle demasiado romper con las normas morales ni mucho menos sociales, profundizando en sí misma, conociéndose. La he visto sufrir una especie de catarsis a través del sexo transformándola en un ser más vivo que nunca. Aún así, no siempre las tendrá todas consigo y por eso, en algunos momentos, me ha producido mucha compasión.


Pero si hablamos de personajes, hay que recalar de nuevo en Justo Pastor, esa sombra perenne que parece que nos está espiando oculto en cada página. Su presencia, o mejor dicho, su ausencia es la que fomenta el aire de misterio que tiene toda la trama. Él será la meta de una búsqueda que emprenden los personajes, entre cuyas relaciones también anidan las casualidades por extrañas que parezcan.

Y hablando de personajes quisiera mencionar que también me resultó curiosa la elección de determinados nombres. Empezando por el propio Justo Pastor, un nombre compuesto que por separado no deja de ser significativo. Incluso sus apellidos -Velero Blanco- recrean una imagen muy marinera en nuestra mente. Pero Justo Pastor tornará su nombre a Jonás casi en los albores de la novela, el nombre de aquel que se tragó una ballena y que volvió muchos años después. El cambio de nombre tendrá su justificación. Y ocurre también lo mismo con el nombre de sus hermanas, Áurea, Argenta y Cobre, haciendo alusión al color de sus cabellos como si de figuras mitológicas se tratara. 

Entre los temas que se abordan en la novela habría que destacar, en primer lugar, la vejez y asociado a ella, el paso del tiempo y la muerte. La dama de la guadaña se pasea libremente por estas páginas. Quizá pueda resultar inicialmente una presencia incorpórea pero, será llegando al final, en ese desenlace que te deja pensando, cuando notemos su aliento en la nuca.
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