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lunes, 1 de octubre de 2012

LISBOA I





Con el paso del verano y el retorno del otoño llega el momento idóneo para hacer turismo sin sufrir los sofocos que provoca el justiciero Lorenzo, especialmente si se trata de visitar Lisboa, ciudad situada sobre siete colinas que hacen de sus calles empinadas una dura prueba de esfuerzo físico.

Pasear por las calles de Lisboa es 
como releer viejas cartas de amor.

Y digo bien, porque al pisar sus suelos enlosados es inevitable que te invada un halo de nostalgia y melancolía. Lo que los propios portugueses llaman saudade, que para el caso, sería lo mismo que la murria para los gallegos. Dicen que es ahí precisamente donde radica la belleza lisboeta, en esas calles del centro de la ciudad, en sus barrios, en sus casas de sabor añejo,... donde parece que el tiempo se ha detenido y que han quedado ancladas en un tiempo muy lejano, sin permitir que el progreso, el diseño y la estética vulneren sus raíces más profundas.

En honor a la verdad tengo que decir que contemplar esos viejos edificios, cuyas fachadas están cubiertas de azulejos cocidos en antiguos hornos de cerámica y, que en numerosas ocasiones, sufren graves deterioros, no es precisamente algo que me haya producido gran admiración. Más bien me indujeron a una observación en la distancia, como con cierto rechazo. En cualquier caso, Lisboa tiene tanto que ofrecer en tantos aspectos distintos (cultura, folclore  gastronomía, ...), que su visita no se puede entender como una simple recomendación sino más bien como una auténtica obligación.

Con estas reseñas (habrá más de una), pretendo tomaros de la mano y mostraros los rincones más bellos de Lisboa. Así, los que ya la hayáis visitado, podréis recordar sus hermosos rincones y  para aquellos que aún no la conozcáis,  será como abriros una ventana a esta urbe. 

Como será un paseo largo y  sosegado he decidido dividir la reseña en fascículos (como los coleccionables tan de moda en otoño). De este modo intento que no se os haga una lectura muy pesada. Así que, sin más dilación, poneos zapatos cómodos y..... ¡andiamo!

Para haceros una composición de lugar, lo primero que necesitamos al emprender viaje es ...

(Pincha para ampliar la imagen)
... Sí, un mapa. No sé si al ampliar la imagen podréis tener una visión clara de la ciudad. En cualquier caso, podéis encontrar miles de mapas similares por la red.

En la esquina superior izquierda tenéis un zoom del casco viejo de la ciudad, que aparece dividido en barrios (Alfama, Baixa Chiado, Barrio Alto, Rossio,...). Se recomienda dedicar al menos medio día, como mínimo, para perderse por cada uno de ellos. 

En esta primera entrega quisiera contaros un poco sobre la historia de la ciudad y a continuación nos perderemos por los barrios de Belém y el Barrio Alto.

HISTORIA

Según la leyenda, Lisboa fue fundada por Ulises. Su nombre proviene de "Olissipo", palabra que, a su vez, tiene su origen en las palabras fenicias "Allis Ubo", que significan "puerto encantador".

Lisboa es una capital histórica, un popurrí con un carácter y un encanto fuera de lo común, donde 800 años de influencias culturales diversas se mezclan con las más modernas tendencias y estilos de vida, creando contrastes verdaderamente espectaculares.

El casco histórico se sitúa en su mayoría en el centro de Lisboa, los barrios históricos son destino obligatorio para quien se desplace a la capital de Portugal. Por la cultura, por la historia, por la arquitectura, por las personas o simplemente para pasear tranquilamente, es obligatorio descubrirlos. 

Vayamos a los barrios que nos ocupan hoy y comencemos por el más alejado pero a la vez más sorprendente.

BARRIO DE BELEM




Se trata del barrio más relacionado con todo lo que implica el descubrimiento de América, por lo que encontramos uno de los más hermosos monumentos (Padrâo dos Descubrimientos) justo a orillas del río Tajo, que, lo mires por donde lo mires, causa admiración por la riqueza arquitectónica y la belleza estética. Junto a las aguas que bañan este río atracaron las naves que condujeron al navegante Vasco de Gama hacia lo que creían ser las Indias. 



Si te hospedas en el centro de la ciudad y deseas llegar a Belém, basta con coger el tranvía 15 que sale desde las céntricas Praça do Comercio o Praça da Figueira. Un momento perfecto para disfrutar de un paseo en uno de los medios de transportes más característicos de la ciudad, y que aún guardan ese sabor añejo del que antes os hablaba. El de la foto es concretamente el tranvía 28. No olvidéis este número porque es el más famoso entre los turistas. Su ruta nos lleva por toda la zona turística de la ciudad.

¿Qué podemos encontrar en Belém? Pues una amalgama de colores e incluso de sabores. 

Tres son los puntos que encandilan nuestros ojos y que nos dejan sin habla:

Monasterio de los Jerónimos. (Mosteiro dos Jerónimos)




Mandado a construir en 1501 por iniciativa del rey D. Manuel I (su construcción no finalizó hasta cien años más tarde), fue un encargo con el que el rey quiso celebrar el descubrimiento de la ruta marítima de Vasco de Gama. En este lugar, quiso el rey que tanto él como sus descendientes fueran enterrados. 

Se considera la joya del estilo manuelino, exclusivamente portugués. Ha sido reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. 



Colocarse ante la puerta del monasterio denominada Portada del Mediodía es contemplar el estilo manuelino en todo su esplendor. La labor realizada en la piedra por los maestros canteros bien merece que el visitante dedique un tiempo considerable a contemplar las filigranas y los relieves.


La iglesia del monasterio, la Iglesia de Santa María de Belém, es un magnífico templo de tres naves sostenidas por elegantes pilares, de bóveda ojival. Al entrar en la oscuridad y en lo que debería ser la quietud del recinto, si no fuera por el bullicio de tanto visitante, lo primero que llama la atención son los rayos de sol que se cuelan por las diversas vidrieras. 


Es delicioso pasear por su naves y pararse en cada rincón. La curiosidad invita al visitante a acercarse a las distintas tumbas que salpican el recinto, entre las que se encuentra la de Vasco de Gama y la del poeta Luis de Camôes. 

Pero si hay algo que no te puedes perder es la visita al claustro. Im-pre-sio-nan-te.  De forma cuadrangular y dispuesta en dos plantas, el claustro está completamente decorado con motivos manuelinos. Desde 1985 se encuentra en el ala norte la tumba del famoso poeta Fernando Pessoa, al que luego veremos junto a la entrada de la famosa cafetería O Brasileira.

Os muestro diferentes fotos tomadas desde distintos ángulos para que podáis apreciar la belleza de este claustro.

































Para más información: www.mosteirojenonimos.pt


Torre de Belém



Simplemente grandiosa. Imprescindible mirarla por cada uno de sus ángulos y mientras más la miras, más embobado te deja. Me costó auténtico trabajo decirle adiós porque es de esos monumentos que de tan bellos no te cansas de mirarlo.

Igualmente es de estilo manuelino y también fue declarada como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Concebida en el siglo XVI por Francisco Arruda, constituye una torre cuadrangular, originariamente ubicada sobre una especie de isla cercana a la playa en el centro del río Tajo como barrera defensiva, pero la urbanización provocó el avance progresivo sobre las aguas del río e hizo que la torre quedara prácticamente "amarrada" a la orilla. Aún así, es necesario el uso de una pasarela para acceder al interior. 

Sus balcones y barandillas evidencian la influencia árabe y veneciana. 

En julio de 2007 fue declarada una de las Siete Maravillas de Portugal.

Como anécdota, comentar que en esta torre se encuentra la primera representación escultórica de un rinoceronte. 

Algunas imágenes más...







Monumento a los Descubrimientos. (Padrâo dos Descubrimentos)



Y junto a la Torre de Belém, se encuentra este precioso monumento, construido bajo las órdenes del dictador Salazar, e inagurado en 1960 para conmemorar el quinto centenario de la muerte del Infante D. Enrique el Navegante, impulsor de los descubrimientos, que también  rinde homenaje a los navegantes portugueses más importantes. 

Al igual que con la Torre de Belém, es un monumento que exige su contemplación desde cada lado, recreándonos en cada uno de sus esquinas y aristas pues está cargado de detalles que representan a las diversas figuras de la era de los descubrimientos y que miran al río tal como lo hicieran en tiempos pasados.







En su interior se puede visitar una exposición relacionada con motivos marinos. 

Justo frente al monumento, y en el suelo, podemos contemplar una gigante rosa de los vientos.




Palacio de Belém (Palacio Cor de Rosa)



Posee ese nombre en portugués con motivo del color de su fachada. Actualmente es la sede de la Presidencia de la República Portuguesa y se ubica frente a la Praça Afonso de Alburquerque, que conmemora al primer virrey portugués de las Indias. 




Pasteis de Belém



Si después de estas visitas,  necesitas descansar, te ofrezco la mejor de las opciones.

¿Quién no ha oído hablar alguna vez de los famosos pasteles de Belém? 



En la Rua de Belém, 84-92 se encuentra una pastelería a cuyas puertas siempre se aglomeran en fila india un numero considerable de personas. Estos  esperan su turno para adquirir y saborear un auténtico manjar. Es cita indiscutible y no puedes abandonar el barrio sin probar estos pastelitos de crema y cubiertos de canela y azúcar glasé. 


Dicen que la receta es un misterio, que solo pasa de pastelero a pastelero y que actualmente sólo conocen los ingredientes y cantidades exactas los cuatro pasteleros que se afanan en el obrador. 

Más información: www.pasteisdebelem.pt

Si has recuperado fuerzas y aún dispones de tiempo suficiente, el Barrio de Belém aún tiene mucho que ofrecer:


  • Jardim-Museu Agrícola Tropical
  • Museu de Arqueología
  • Planetario Gulbenkian
  • Museu de Marinha
  • Centro Cultural de Belem
  • Jardim de Belém
  • Forte do Bom Sucesso

Simbología del mapa.


Os dejo una especie de ruta que podéis seguir y que corresponde a los lugares señalados por números en el mapa anterior.

Comience por el palácio de Belém (1), residencia del presidente de la república, y coma un pastel de Belém en la famosa pastelería de la esquina (2). suba la Calçada do galvão hasta el Jardim-Museo agrícola tropical (3) y vuelva a descender hasta el Monasterio de los Jerónimos (4) y al Museo de arqueologia (5). visite allí también el planetário gulbenkian (6) y el Museo de la Marinha (7). entre en el espectacular Centro Cultural de Belém (8), obra de vittorio gregotti y Manuel salgado, donde puede almorzar con vistas sobre el tajo y sobre el jardín de Belém (9). atraviese el túnel para peatones bajo la calle y visite el Monumento a los descubrimentos (10), subiendo por el ascensor hasta la cima, observando la gran rosa dos vientos diseñada en el suelo. Camine después por la orilla del río, en dirección al oeste, hasta el Museo de arte popular (11). Más adelante, pase por la doca do Bom sucesso (12) y llegará a la famosa torre de Belém (13). después de la visita, pase por el cercano Forte do Bom sucesso (14) y utilice el viaducto sobre la av. Brasilia para subir a la av. torre de Belém, hasta entrar en la rua de pedrouços donde puede tomar el tranvía (15) hasta la plaza afonso  de albuquerque (16) y la estación fluvial de Belém (17). un poco más al este, visite el Museo de electricidad (18) y descanse en una de las terrazas junto al río. autobuses hacia el centro: 714, 28,  y 751.  

BARRIO ALTO





Este barrio lisboeta, sin ser tan antiguo como Alfama, es de los más castizos de Lisboa. Su nombre deriva de la ubicación en alto, sobre una de las colinas. Se puede acceder por medio de los distintos sistemas de elevación que ofrece la ciudad o si eres un valiente, a pie. Pero sea como fuera, es un placer perderse por su calles y mezclarse con sus gentes y ambiente, especialmente a la caída de la tarde.

Hace 30 o 40 años era un barrio con mala reputación, una zona de prostitutas y oscuros bares de fado. Unos años después, sus calles se llenaron de artistas e intelectuales amantes de la Lisboa más auténtica y fue entonces cuando este barrio se impregnó de una atmósfera bohemia.

El Barrio Alto es uno de los barrios más paradigmáticos y atrayentes para vivir la ciudad: ambiente multicultural, comercios de ropa y de diseño, bares y restaurantes diversos. 

Como ya he comentado, para acceder al Barrio Alto puedes usar los distintos funiculares o elevadores que ofrece la ciudad. 




En Lisboa hay tres funiculares, todos ellos diseñados por Raoul Mesnier de Ponsard: Elevador do Lavra, Elevador da Gloria y Elevador da Bica (en otra entrega se hablará del Elevador de Santa Justa de características bien distintas). Pasan con mucha frecuencia porque el recorrido es muy corto (subida y bajada). El precio del billete, si no me equivoco ronda los 3.50 € ida y vuelta, es algo caro porque el trayecto dura apenas unos minutos. Sin embargo, es una "atracción" que no te puedes perder. Al contemplar el interior de estos funiculares da la impresión de haber viajado atrás en el tiempo.

Para llegar al Barrio Alto es recomendable usar el Elevador da Gloria que comunica la Plaza de los Restauradores (barrio A Baixa) con la calle San Pedro de Alcántara, donde se encuentra el mirador de doble altura del mismo nombre y que ofrece una de las mejores vista de la ciudad. La panorámica que se consigue desde este punto es espectacular, destacando el Castillo de San Jorge al frente. 




Un plano dibujado sobre azulejos frente a la balaustrada del mirador va situando los monumentos que tenemos en la vista panorámica.

Al ser un barrio eminentemente comercial y enfocado al turismo, lo más destacable de esta zona son los cafés y los restaurantes de los que, al caer la noche, emergen los cánticos meláncolicos de los fadistas. Advierto que una cena en un restaurante con espectáculo incluido puede salir por un pico pero es una oportunidad única. 

Otras dos visitas recomendadas en este barrio son:



* El Palácio da Assembleia da República, ubicado en el antiguo convento de Sâo Bento del sigblo XVII. 




* Chafariz Monumental da Esperança (Fuente monumental de la Esperanza). Se trata de una des las fuentes públicas más importantes de Lisboa. 



* Iglesia de Santa Catarina, y el Mirador de Adamastor que ofrecen espectaculares vistas al Tajo y al Puente 25 de Abril, donde se ubica este curioso monumento.





Otras posibles visitas son:


  • Jardím do Príncipe Real
  • Jardím Botánicos
  • Praça das Flores



Si quieres hacer un descanso, te ofrezco dos alternativas. Por un lado A Brasileira o lo que bien podría ser el Café Gijón lisboeta. A principios de siglo fue el lugar de encuentro de los escritores de Lisboa y como prueba de ello, junto a su puerta podemos encontrar una escultura realizada en bronce del famoso Fernando Pessoa, sentado a una mesa. Una foto sentado junto a Pessoa es un souvenir que te has de llevar. 


El café portugués es de una calidad suprema y también bastante más fuerte de lo que acostumbramos en España. Hay que tener cuidado con lo que se pide. Atención:


Café com leite - Café con leche de toda la vida.
Pingao - Café cortado
Calón - Café manchado
Bica - Café express

Hay muchas más variedades pero éstas son las más típicas, de hecho lo que más toman los portugueses es la bica. 

Si no te gusta el café o temes que ingerir uno te pueda mantener en vela toda la noche, puedes pedir un cê limâo (creo que se escribe así pero no me hagáis mucho caso), que yo pensé que sería como una especie de horchata o batido, o no sé... Pero cuál fue mi sorpresa cuando el camarero me trajo ¡un taza con agua hirviendo y una cáscara de limón dentro! Suena asqueroso pero se deja beber. 


La otra opción es la Cervejería A Trindade, sita en la Rúa Nova da Trindade. Se trata de la cervecería más antigua,  data de principios de siglo, conocida por todos los lisboetas y ubicada en un antiguo convento. El interior es una preciosidad. Todas las paredes cubiertas de azulejos y un ambiente encantador. No es que tengan una carta para tirar cohetes pero si queréis visitar un sitio tradicional y no dejaros el bolsillo "pelao", sin lugar a dudas ésta es una buena opción. No quise perder la oportunidad de probar el famoso vino verde. Creo que me pedí una botella demasiado pequeña...





Simbología del mapa

Os dejo una especie de ruta que podéis seguir y que corresponde a los lugares señalados por números en el mapa anterior.


En lo alto del elevador da gloria (1) está el jardín y Mirador de s. pedro de alcântara (2) y, subiendo por la rua d. pedro v, con numerosos anticuarios, llega al Jardim do principe real (3), bajo el cual se encuentra el depósito de agua de la patriarcal, de 1864, que se puede visitar de lunes a sábado. Más adelante, están los Museos de Historia natural y de la Ciencia (4) y el Jardín Botánico (5). por las calles Miguel pais y Monte do Carmo llega a la rua Cecílio de sousa y, por una escalera (6), regresa al Jardim do príncipe real, que deberá atravesar para descender la rua do século y girar en ella a la derecha para la rua da academia das Ciências, donde están la academia y el Museo geológico (7). por la rua de s. Marçal suba hasta la romántica praça das Flores (8), con sus excelentes restaurantes. descendiendo por la rua de s. Bento encuentra diversos anticuarios y, a la izquierda, el espaço por timor (9), creado para apoyar el derecho del pueblo maubere a la autodeterminación y a su indoblegable resistencia frente a la ocupación de indonesia. al otro lado, está el palacio de s. Bento que alberga la asamblea de la república (10). prosiga por la av. d. Carlos i y verá la Fuente Monumental de la esperanza (Chafariz Monumental 
da esperança (11), del arquitecto Carlos Mardel, y después, subiendo por la rua do poço dos negros y Calçada do Combro encuentra la iglesia de santa Catarina (12) y el magnífico Mirador (13) con el mismo nombre. descienda por el típico elevador da Bica (14) que lo conduce a la rua y al largo de s. paulo (15), de 1849, y a la Fuente de la plaza e iglesia de s. paulo (16). en la travessa do Carvalho aparece el edificio de los antiguos baños termales, los Banhos de s. paulo, y más al frente, hacia el este, pasando por la praça d. luís i (17), el Mercado Municipal de 24 de Julho (18), construido en 1876. en la plaza de Cais do sodré (19) encuentra una importante conexión de transportes, donde se inicia la línea ferroviaria de Cascais 
y existen accesos al Metro y a los transportes fluviales. en el bello paseo Junto al río (passeio ribeirinho) (20) aproveche para probar pescado fresco asado al carbón y después suba por la rua do alecrim hasta el largo luís de Camoes (21) y la iglesia de s. roque (22). entre entonces en el Bairro alto (23), una zona popular y con animada vida nocturna, donde puede escuchar el fado genuino y pasar una noche divertida y sin problemas para su seguridad personal.

Y hasta aquí hemos llegado hoy. Os dejo con el mapa en la mano para que vagabundeáis por las callejuelas lisboetas y os fundáis con nuestros vecinos.






Próxima entrada: LISBOA II


Fuentes:

www.revistathetourist.com
www.disfrutalisboa.com
www.visitlisboa.com
www.absolutlisboa.com
www.guíadeviaje.net
www.descargarobinhood.blogspot.com

11 comentarios:

  1. Mira por donde ya tengo a quien darle la tabarra cuando me vaya a ir a Lisboa. Lo siento tu te lo has buscado

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    1. Jejeje.. bueno bueno bueno... ya haremos intercambio de información XD!

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  2. Tengo ganas también de ir por allí y tu reseña y fotos animan un montón.
    Bss.

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    1. Pues ánimo Nieves. En cuanto tengas oportunidad regalate una escapada a Lisboa.. En las próximas reseñas os iré contando más sobre el resto de los barrios. Una maravilla.... Besos

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  3. Me ha encantado este viajecito por Lisboa! Aún no he podido visitarla, pero me voy apuntando sitios para cuando pueda hacerlo...
    Besotes!!!

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    1. Hay lugares preciosos Margari.. ya te iré descubriendo un poquito más esta ciudad.

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  4. A mi es una ciudad que me encantó,sólo estuve tres o cuatro días pero me dio tiempo a pasear por muchos de los sitios que mencionas, a degustar alguna cena con fado (por cierto este verano fui a un concierto de una mujer Lula Pena que es excepcional si te gustan), los pastéis de Belém me entusiasmaron y estuve allí!! nada como recién hechos, por cierto. En general me pareció un lugar lleno de encanto pese a ese aire algo decadente de su edificios. Volvería a perderme por sus calles una mil vece smás. A ver la siguiente entrada. Un besito

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    1. Esa es la palabra Marilú... decadente.. pero es una ciudad que tiene su aquel. No conocía a Lula Pena, la investigaré. De vez en cuando me da por escuchar fados pero hay que tener el ánimo muy alto porque te deja tanta nostalgia por dentro... Un besooooooooooooo

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  5. Magnífica la cervecería A Trindade, de visita tan inexcusable como cualquier otro monumento de Lisboa!

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  6. Imprescindible la visita a la cervecería A Trindade, es un monumento más!!

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    Respuestas
    1. Juan.. ¡qué rico estaba el vino verde! XD

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