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jueves, 19 de septiembre de 2013

ENTREVISTA A LARA MORENO (Por si se va la luz).

Lara MorenoAutor

Lara Moreno nació en Sevilla en 1978 y creció en Huelva. Ha publicado los libros de relatos Casi todas las tijeras (Quórum, 2004) y Cuatro veces fuego (Tropo, 2008) y los poemarios La herida costumbre (Puerta del Mar, 2008) y Después de la apnea (Ediciones del 4 de agosto, 2013). Sus cuentos están recogidos en numerosas antologías, entre las que se encuentran Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (Menoscuarto, 2010) y Antología del microrrelato español. El cuarto género narrativo (Cátedra, 2012). Actualmente vive en Madrid, donde es editoria freelance e imparte talleres de escritura.


Sinopsis

En un pueblo casi sin gente, de repente vuelve la vida para mostrar que nada se acaba de verdad mientras haya un niño haciendo preguntas al mundo.

Entonces, cuando es de noche y Martín posa su mano sobre uno de mis muslos, le pregunto:
¿Hemos venido aquí a ser viejos?

No se llevaron nada, o casi; ni siquiera el gusto por la aventura.  Y cuando llegaron al pueblo, entraron en casa y se echaron encima de un colchón como si la noche no fuera a acabar nunca. Amaneció, y a la luz del sol descubrieron que había más vida allí: unas cuantas casas, unos huertos, hombres y mujeres que hablaban lo justo.

Despacio, Nadia y Martín fueron conociendo a Enrique, el dueño de un bar donde había poco más que libros y vino rancio, a Elena y Damián, dos viejos hechos de pura piedra, y a Ivana, que un buen día apareció acompañada de una niña, hija de todos y de nadie.

¿Qué sentido tenía aquel viaje, y aquella gente, y aquel ir viviendo sin imágenes, sin música, sin mensajes que contestar y solo algo de comida y sexo para aliviar los días? Quizá se tratara de llegar a viejos ahora que ya no quedaba nadie en las ciudades, quizá buscaran una manera de ser y de hacer algo digno en ese tiempo que aun les quedaba antes de que se apagara la luz. Quién sabe.

Como todos los grandes libros, Por si se va la luz no se anda con respuestas, sino con buenas preguntas. Lara Moreno es una mujer que empieza y tiempo le queda para decir lo suyo, pero con esta primera novela nos entrega ya literatura con mayúsculas.


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Lumen acaba de publicar Por si se va la luz, la primera novela de Lara Moreno elegida como Nuevo Talento FNAC 2013, como también lo ha sido Jesús Carrasco por Intemperie y anteriormente Use Lahoz por Los Baldrich o David Monteagudo por Fin

Reunirse con Lara Moreno es como hacerlo con una amiga de toda la vida. La conversación se desarrolla de manera suave, flotando en el ambiente con risas y relajación. Esta fue la entrevista que nos concedió, dándole desde aquí las gracias por compartir con nosotros su tiempo.


Marisa G.- Lara, según la biografía que figura en la solapa del libro naciste en Sevilla, pero te criaste en Huelva y actualmente resides en Madrid. En cierto sentido, con tu estancia aquí se puede decir que vuelves a tus orígenes como lo hacen los personajes de tu libro.

Lara M.- Bueno, yo nací en Sevilla, me marché de pequeña a Huelva pero luego volví para estudiar aquí la carrera. En Huelva es donde están mis raíces pero Sevilla es una ciudad muy importante en mi vida.

M.G.- Licenciada en Periodismo y con un Máster en Edición, actualmente eres editora freelance y también impartes clases de escritura. ¿Cómo trabaja una editora freelance? 

L.M.- Las editoriales pequeñas normalmente te contratan para corregir libros. Los libros llevan mucho proceso de corrección tanto en word como en maquetación, requieren varias lecturas para que todo esté correcto y luego también a veces se hacen sugerencias al autor o al traductor y todo esto generalmente lo hacen externos.

M.G.- Y con respecto al taller de escritura, no sé si pensarás así pero yo tengo la sensación de que últimamente hay como un boom de talleres de escritura. No sé si a raíz de la crisis, a todo el mundo le ha dado por escribir y quiere ganarse la vida con la literatura con lo que ha habido como una germinación masiva de estos talleres.

L.M.- Pues los alumnos que yo he tenido diría que casi ninguno va por ahí, es más bien como un intento de desarrollar algo que les gusta mucho. El que pretenda salir de la crisis escribiendo un libro,... Seguro que habrá algún ingenuo por ahí pero vamos que te lo digo yo que he escrito esta novela pero me dedico a otra cosa.

M.G.- Te lo comento porque últimamente no paran de llegarme correos o mensajes por facebook con información sobre estos talleres y me llama poderosamente la atención.

L.M.-  Pero quizás es que la gente intenta pluriemplearse y no solamente con talleres de escritura sino también existen talleres de muchos otros temas.

M.G.- Sí como por ejemplo de manualidades...

L.M-. Exacto, o de punto,... Quizás va por ahí la cosa. 

M.G.- En cuanto a tus obras, anteriormente has publicado relatos, poemarios, cuentos,... En lo que se refiere a novela, esta es tu primera incursión en el género, ¿qué tal la experiencia? ¿en qué género te sientes más cómoda?

L.M.- Ha sido una experiencia muy gratificante sobre todo cuando conseguí terminarla (risas), porque al principio fue muy duro. Yo siempre he leído novela, lo que más he leído en realidad, y sigo leyendo mucho más novela que relato o poesía. De hecho mi incursión en la poesía es más bien anecdótica porque he empezado a hacerlo muy tarde y le tengo mucho respeto. No me siento como pez en el agua con la poesía.



Al principio empecé a escribir una novela pero no llegaba con ella a ninguna parte. Por suerte la dejé a tiempo y de pronto un día me vino la iluminación y conseguí para esta novela estructurar el trasfondo, el núcleo, cómo lo iba a contar. Porque en un relato con un recorrido tan corto no necesitas hacer mucho planteamiento pero en novela tienes que pensar mucho más, sopesarlo todo más y ser más coherente al final. Los personajes tienes que cuidarlos mucho y al principio me costó bastante meterme en los personajes.

M.G.- Después hablaremos de los personajes porque hay algunos que me han dejado muy tocada. 

Gracias a Por si se va la luz has sido elegida Nuevo Talento FNAC 2013, ¿cómo se lleva eso, ser toda una revelación en narrativa?

L.M.- Bueno, estas cosas hay que llevarlas con mesura. Por supuesto es un placer, una alegría y una oportunidad sobre todo porque la FNAC es una plataforma que se ve mucho, por donde pasa mucha gente a lo largo del día, pero tampoco me paro a pensarlo. Todo esto tiene un trabajo de fondo que es el haber escrito el libro y esperar que todo vaya relativamente bien y que sigamos en la brecha, que es lo importante.

M.G.- Al hilo de tus palabras me viene a la mente una entrevista a Margaret Atwood que vi en televisión. Le preguntaron qué pensaba sobre el hecho de haber sido nominada al Nobel en más de una ocasión y no haberlo conseguido todavía. Y ella respondió que el trabajo de un escritor era escribir, que los premios, si venían bien y si no pues no pasaba nada porque la misión principal de un escritor es solamente escribir.  

L.M.- Mirándolo desde ese punto de vista, la verdad es que tiene razón. Es algo casi colateral, secundario y sí que las menciones o los premios dan mucha alegría pero la primera alegría es terminar la novela. Decir «he llegado hasta aquí, me lo he pasado muy bien; ha sido un reto para mí que creo que he superado». Estoy contenta con el resultado aunque también veremos a ver qué pasa. Esa es la alegría fundamental. 

M.G.- He leído muchas opiniones sobre tu novela, y he notado que muchas personas comentan que existen ciertos paralelismos entre tu obra y la novela de Jesús Carrasco, Intemperie, en el sentido de que ambos centráis la narración en un entorno rural. No sé si la has leído pero, ¿qué piensas sobre que los lectores establezcan esa comparación?

L.M.- No la he leído aún por falta de tiempo. Cuando se publicó esa novela yo andaba cerrando la publicación de la mía y vi la cubierta con esa oveja. Claro, en mi novela no hay ovejas pero sí hay cerdos y gallinas. Vi lo rural ahí y me eché a temblar. De todos modos, según me han comentado otras personas de mi entorno son muy distintas, y en cuanto al entorno rural, bueno no es tan extraño encontrar el campo como marco de una literatura actual. A veces hablamos del mundo rural como si estuviera en otro planeta pero todo el mundo tiene un pueblo al que va en vacaciones y a la mínima de cambio, sales un poco de la ciudad y lo que te encuentras es campo, por lo tanto no es un sitio tan lejano al que mirar. Igual que hace treinta años o más la gente dejaba los pueblos para irse a las ciudades, ahora es al contrario. 

M.G.- En Por si se va la luz encontramos a una pareja joven, Nadia (la artista melancólica) y a Martín (un investigador frustrado por la sociedad) que deciden abandonarlo todo y marcharse casi con lo puesto a un pueblo prácticamente abandonado en el que viven 3 personas  y luego se incorporan dos más. ¿Cómo surge la idea de esta novela? Los personajes que desarrollas parecen que huyen de algo, pero ¿de qué? Incluso llegas a hablar de una organización que está tras esa huida de la que tampoco sabemos nada. 

L.M.- Sobre la organización o el motivo por el que ellos huyen es algo que yo intencionadamente no he contado. Se puede decir que hay partes que ni yo misma sé. Yo sé lo que tengo que saber para que esos personajes tengan esas inquietudes, ese desasosiego.

Mi idea con la novela era enmarcar la historia en un tiempo futuro no necesariamente muy alejado de este pero sí con un tinte un tanto apocalíptico porque el sistema se ha seguido degradando cada vez más hasta que incluso los recursos empiezan a fallar. Obviamente lo he literaturizado todo, he exagerado la posible caída del sistema, lo he llevado todo al límite pero también ahora mismo estamos viviendo hechos que hace quince o veinte años eran impensable, por ejemplo los millones de parados.

M.G.- Por si se va la luz es una novela de personajes porque ocurrir realmente no ocurre nada, sino que todo el peso de la novela recae en los personajes. A mí tanto la narración como los personajes me han producido una desazón tremenda, una angustia desde incluso la cubierta que tan austera y sobria me parece. ¿Estos son los sentimientos que tú querías provocar con tu novela?

L.M.- Un poco de todo. Uno no está escribiendo de tal modo para que la gente se agobie porque cuando uno escribe, no se tiene tan presente las sensaciones que se van a provocar en el lector. Estás tan metido en la pura creación que no piensas que la gente se va a agobiar cuando lea el libro. Sí que es verdad que un amigo me dijo que no había tenido compasión con los personajes, que había sido demasiado implacable con ellos. Sin embargo, yo no lo veo así. Sí que he tirado de ellos de una forma un poco tensa porque no quería escribir algo, a priori, amable. Los he puesto al límite pero siento que sí he tenido mucha compasión con ellos. He creado relaciones bonitas que me han salido de forma natural, por ejemplo Nadia se sienta con Damián, y le lee libros y lo cuida,... A lo mejor todo eso pasa de forma desapercibida pero aunque pueda existir un ambiente de tensión entre ellos también hay cosas bonitas.

M.G.- A mí Nadia es un personaje que me ha gustado mucho. 

L.M.- Pues Nadia cae muy mal...

M.G.- ¿Sí? Pues yo he sentido lo contrario. Me ha parecido una mujer que estando en la ciudad las cosas ya no le iban tan bien con Martín, luego lo deja todo y lo sigue a él. En el pueblo siente que necesita el arropo de Martín, pero él va más a su bola y ocurren otras muchas cosas... Me ha dado pena Nadia.

Ahora el personaje que me ha producido auténtico pavor es el de Elena. Cada vez que salía a escena, por decirlo de alguna manera, me echaba a temblar. Esa señora mayor con sus tisanas, sus hierbas,..., ese cerdo que duerme en su cama... Para los que no hayan leído tu novela, ¿cómo describirías tus personajes?

L.M.- Creo que hay un poco de todo. Es verdad que hay mucha gente que me ha dicho que Nadia es un poco antipática pero en el fondo a mí me parece muy humana. Es un personaje que va con sus dudas a todas partes pero no por ello deja de vivir.

Martín, sin embargo, es muchísimo más básico. En el pueblo sufre una transformación muy grande y muy positiva, se convierte en un roca.

En cuanto a Elena es la más histriónica, es la más simbólica, representa el límite total del hombre con la tierra. Elena es la pura fibra animal acostumbrada al trabajo. Ella vive en silencio con su tierra y esa es su vida.

M.G.- Tu novela comienza con la frase «Hemos traído cincuenta libros, todo por leer». Para los que nos gusta tanto la lectura esta frase actúa de imán. Luego, a lo largo de la obra, haces mención a otros libros como la obra poética de Rimbaud, las Confesiones de Marina Tsvietáieva, El imperio de Ryszard Kapuscinski o los Poemas de amor de Anne Sexton. ¿Son tus lecturas habituales? 

L.M.- Estos son los libros que yo estaba leyendo conforme escribía la novela. Rimbaud no, pero el resto sí. Yo tardé mucho tiempo en escribirla. Estuve en el Cabo de Gata unos tres meses o así, donde escribí muchas páginas y todos esos libros son los que yo me llevé. 

M.G.- Como los cincuenta libros que se llevan Nadia y Martín...

L.M.- Claro,... Bueno no eran cincuenta... (risas). Por ejemplo, las Confesiones me las empecé entonces pero me las acabo de terminar ahora.  Pero todos estos libros los metí de forma natural y si me hubiera llevado otros, lo mismo hubiera mencionado otros. No me los llevé porque yo quisiera meterlos en la novela.

M.G.- Me llama la atención que desarrollas la novela en dos estaciones del año, en invierno y en verano, y luego también mezclas muchos las voces narrativas entre la primera persona y el narrador omnisciente. ¿Esto a qué se debe?

L.M.- Las dos estaciones tiene que ver con mi idea inicial sobre lo que quería hacer. Cuando empecé a escribir la novela se hablaba mucho del cambio climático y a mi me provocaba mucha angustia. Todo eso sigue estando ahí solo que vamos cambiando y preocupándonos  de otros tema. A raíz de todo eso, puse invierno y verano dentro de la novela porque quise que desapareciera la primavera y el verano. Radicalicé el clima. 

Lo de las voces fue algo pretendido. Yo quería hacer una novela coral. Justo antes de empezar a escribir me había leído una novela maravillosa de William Faulkner que se llama Mientras agonizo, una novela coral, y me llamó muchísimo la atención esa estructura. Me pareció que una novela coral me daría facilidad para poder adentrarme en los personajes y cerraba cada capítulo como una cápsula literaria. Sentía más seguridad así. A la hora de trabajar, aunque la historia fuera lineal, me parecía mejor enfrentarme cada vez a un narrador distinto. No quería prescindir del narrador omnisciente porque hay personajes que no hablan, como por ejemplo Elena y luego también porque cuando ellos están juntos, interesa más ver la escena desde fuera.

M.G.- Lara ¿y tú crees que tu novela encaja con todo tipo de lector o requiere un lector con ciertas inquietudes concretas?

L.M.- Mira, mi prosa es muy poética, juega mucho con la palabra, hay un interés fuerte por lo formal, y soy consciente de que eso llega a un determinado público concreto porque tienes que entrar al trapo con ese lenguaje. En esta novela he limado mucho ese torrente poético y el trabajo ha sido intentar comunicar. Creo que esta novela puede llegar a muchísima más gente que lo que he escrito antes, pero supongo que no es para todos los públicos. 

M.G.- Sinceramente creo que esta novela va encaminada a unos lectores con unas miras literarias poco comunes, por decirlo así,... 

L.M.- Es algo muy emocional, muy orgánico,...  





M.G.- A mí me ha impactado mucho tu novela. Como no te quiero entretener más, te doy las gracias por este rato que hemos compartido y te deseo muchísima suerte.

L.M.- Gracias a vosotros.


Y hasta aquí la entrevista. Espero que esta novela y lo que su autora nos ha contado os haya parecido interesante. La próxima semana os traigo la reseña.






19 comentarios:

  1. Muy trabajada e interesante la entrevista, me ha gustado mucho y este libro no lo conocía hasta hace unos días por lo que le seguiré la pista, parece interesante
    besos

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  2. Una entrevista completísima, enhorabuena! Me ha servido para conocer a esta autora y a su obra, de las que no sabía nada. 1beso!

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  3. ¡Gran Lara! Una novela que te remueve y te enamora a partes iguales.

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  4. El libro lo he conocido hace poco. Y la entrevista genial, muy completa.
    Un beso!

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  5. Muy interesante, yo tampoco creo que todos los que estén en un taller de escritura sea pensando en la publicación. Un besote!

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  6. No conocía este libro ni a su autora, gracias por la entrevista y por darlo a conocer. Enhorabuena!!!

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  7. Hola guapa!!!

    No conocía a esta autora, pero me ha parecido una gran entrevista, ¡muy completa! :D

    Un besote!!!

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  8. Una gran entrevista! Graciar por presentarme a esta autora y su novela, que me ha llamado mucho la atención.
    Besotes!!!

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  9. Ya sabes que me gustan mucho tus entrevistas pero te lo vuelvo a decir. Me ha parecido muy cercana y muy humilde, el libro también parece muy interesante, para tenerlo en cuenta.
    Besos

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    1. Gracias Norah... tus palabras me dan un subidón. Besos.

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  10. Muy buena entrevista, me ha encantado, tanto por parte de la entrevistada como por parte de la entrevistadora ;) El libro está generando expectativas, yo ya le he echado el ojo y anotado en la lista, espero poder hacerle hueco pronto. Además lo rural desde que tengo huerta me va mucho :)

    Gracias Marisa (y Lara), un beso!

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  11. Muy sugerente; estaré atenta a la reseña del libro, ya que me gustan las lecturas diferentes.
    Un beso.

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  12. Hasta hace apenas unos días no conocía a esta autora. Me ha ido llamando la atención la trama a base de verla y posiblemente caiga en ella.
    La entrevista es fantástica
    Besos

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  13. Te lo he dicho ya y te lo digo otra vez, queremos más entrevistas Marisa G. Esta es genial, y leer Kapuscinski, Tvietayeva y Anne Sexton ¡qué gustazo! Un beso.

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    1. Jejejeje... Yossi esta lectura creo que es de las tuyas... Besos.

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  14. Hace poco he leído una reseña del libro de la autora y ya lo tengo apuntada. Tiene muy buena pinta:)
    La entrevista, estupenda!
    1beso

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  15. Gracias a tod@s por vuestros comentarios. Mil besos

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  16. Qué gran entrevista Marisa, genial, de verdad, verdadera. Confirmado, yo creo que la leeré. Promete!
    Besos

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  17. Me ha encantado la entrevista. Me ha llamado poderosamente la atención tanto la autora como el libro.
    Me voy a leer tu reseña sobre Por si se va la luz, aunque ya la he apuntado en mi lista de pendientes.
    Un beso, y gracias por la entrevista!

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