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miércoles, 30 de octubre de 2013

CARNACKI EL CAZAFANTASMAS de W. Hope Hodgson.


Autor

Escritor inglés, William Hope Hodgson es considerado como uno de los precursores de la literatura de terror y fantástica contemporánea. Sus cuentos, relatos cortos y ensayos fueron muy influyentes en autores posteriores como H.P. Lovecraft.

Por desgracia, su prematura muerte durante la I Guerra Mundial truncó una prometedora carrera literaria, siendo sus obras La casa en el confín de la tierra (1908) y Los piratas fantasmas (1909), los títulos más conocidos.

[Biografía tomada de Lecturalia.com]

Sinopsis

William Hope Hodgson (1877-1918) creó en 1910 su propio investigador de fenónemos paranormales. Thomas Carnacki, del que publicó las primeras aventuras en The Idler Magazine. Carnacki vive en Chelsea, fuma en pipa y tiene la incorregible costumbre de invitar a cenar sin previo aviso a sus cuatro amigos Jesson, Arkright, Taylor y Dodgson, el narrador. Relajados tras la cena, Carnacki relata a sus atónitos invitados su última aventura contra las fuerzas del más allá. Sus armas: un pentáculo mágico, grimonios o antiguos rituales de libros ocultistas. El presente volumen reúne las nueve historias de Carnacki escritas por Hodgson. La Cosa Invisible (una daga hechizada cobra vida y ataca sin que nadie la empuñe), La puerta del monstruo (una visita al reino de donde provienen los espíritus), La casa de los laureles (un caso de habitación embrujada), La habitación que silbaba (una de las más tenebrosas historias de la carrera del detective), El investigador de la última casa (la casa familiar de Carnacki es poseída por extraños sonidos y un agobiante aroma), El caballo invisible (quizá la mejor y más terrorífica de la colección), El encantamiento del Jarvee (unas extrañas fuerzas sobrenaturales se apoderan de un barco), El hallazgo (sobre el descubrimiento de la segunda copia de un libro único), y El cerdo (la historia más extensa, espeluznante y perturbadora de la serie)

[Sinopsis parcial tomada de Casa del Libro]



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[Sé que hoy he publicado dos reseñas más pero el tiempo apremia y quiero cumplir con mis objetivos para el mes del terror, así que, allá vamos]

El mes del terror ha traído lecturas de diversa índole, algunas más satisfactorias que otras. Comencé con Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu, encontrándome una novela vampírica corta, distinta a todo lo que había leído anteriormente. No fue un libro que me dejara fuerte impronta pero tampoco me pareció una pérdida de tiempo. Seguí con El juego de los niños de Juan José Plans, historia que ya conocía por la película de Narciso Ibánez Serrador, ¿Quién puede matar a un niño?, aunque cuando empecé a leer el libro yo desconocía tal dato. Hoy me enfrento a Carnacki de William Hope Hodgson, y sin duda alguna puedo decir que es la que más me ha decepcionado.

En ocasiones me adentro en los libros sin mirar nada más que el título y la cubierta. En este caso no sabía que se tratara de un libro de relatos, género en el que me he sumergido este año con bastante frecuencia, pero ya puestos, tal circunstancia no me disgustó en absoluto. 



La novela de Hodgson se abre con una introducción de la mano de su traductor Javier Martín Lalanda. En apenas diez páginas se nos cuenta parte de la vida del autor para desvelar más adelante detalles de la obra de que nos ocupa. 

Seguidamente da paso al relato titulado La puerta de monstruo, un relato inicial que me pareció bastante bueno, cargado de mucho suspense e intriga y que me hizo disfrutar de lo lindo aunque con una resolución que me pareció floja. Eso me hizo temer lo peor, pero decidí otorgar a la novela el beneficio de la duda. Sin embargo, hete aquí que, a medida que avanzaba en la lectura me encontraba con demasiados bucles. Se reiteraban los inicios de los relatos (cuatro amigos que se reúnen en casa de Carnacki para oír sus historias y aventuras), los puntos básicos de los argumentos (prácticamente todos tratan sombre embrujamientos en casas o castillos encantados), los sucesos son todos muy similares (puertas que se abren y se cierran, velas que se apagan, sonidos extraños,...), la forma de proceder de Carnacki tampoco varía mucho de un relato a otro, echando mano de un antiguo libro que lleva por nombre Manuscrito Sigsand, construyendo barreras con sus pentáculos eléctricos, sus estrellas de cinco puntas y sus círculos de agua, la ambientación es también muy reiterativa,... Total que llega un momento en que leído un relato, leído prácticamente todos. 


En la sinopsis tenéis la relación de todos los relatos que componen este libro con algunos apuntes que os pueden orientar sobre el tema que tratan. 

Al margen de esa espiral argumentativa, también me he topado con una narrativa densa y pastosa. En algunos relatos encontré una prosa enrevesada que apenas te impedía avanzar. Se demora mucho en el desarrollo de la acción y al final terminaba por rogar que el relato me condujera a algún sitio. ¿No estaba yo muy lúcida? No es descartable.

El personaje de Carnacki es bastante particular. En un principio se podría pensar que es el típico investigador de fenómenos paranormales que no teme a nada. Pues no. Como a cualquier mortal, a Carnacki le produce pavor algunas de las situaciones que vive y no le preocupa lo más mínimo exponer sus temores. En ese sentido me ha caído simpático, por mostrarse como una persona sencilla, con temores y miedos y no como otros investigadores que no conocen el temor, y si lo conocen, jamás se les ocurre confesarlo. Carnacki es un personaje carismático que pone fin a las reuniones en las que narra sus relatos con la fórmula ¡Fuera todo el mundo! Parece una forma un tanto brusca de despedir a sus invitados pero para ellos no era más que la forma chistosa de dar por concluida la reunión.

En cuanto a sus investigaciones, tampoco es que sea muy resolutivo. En algunos de los relatos nos enfrentamos a fantasmas de carne y hueso y a artimañas que no dejan de ser más que artificios provocados por la mano humana con algún propósito concreto. En estos casos, Carnacki siempre se muestra habilidoso, destapando el pastel. Sin embargo, en aquellos en los que realmente intervienen las fuerzas del más allá, concluye diciendo que no conoce la explicación de los fenómenos que acaecen en esas casas, mansiones y castillos que investiga. Se escuda simplemente diciendo que son sucesos que se escapan de su conocimiento y nos viene a decir, más o menos, que la naturaleza tiene razones que el ser humano no alcanza a comprender. Así que en muchas ocasiones deja a sus invitados y al mismo lector con dos palmos de narices.

Cubierta de The Idler (Enero, 1902)
Carnacki, el cazafantasmas está compuesto por una introducción (como os comenté anteriormente) y por 9 relatos más. Generalmente son de longitud media salvo el último, titulado El cerdo, que cuenta con 7 capítulos. Todos ellos están escritos en primera persona, en la voz de uno de los asistentes a las reuniones en casa de Carnacki, de apellido Dogdson (curiosa similitud con el del autor). Estos relatos fueron publicados de forma paulatina y por separado antes de reagruparse en el volumen que nos ocupa. Los cinco primeros se publicaron en la revista The Idler entre enero y junio de 1910. The Idler fue una revista mensual creada en 1892 por Robert Barr y que permaneció activa hasta 1911. En ella se publicaban historias breves, fantásticas, de misterio,...  


Posteriormente publicó La cosa invisible en The New Magazine en enero de 1912, mientras que los tres últimos fueron publicados de forma independiente en 1947.

Primera hoja relato La cosa invisible
publicado en The New Magazine (1912)

Lamentablemente, no puedo decir que el libro me haya gustado. Para mi gusto hay poca variedad y da la sensación de estar leyendo siempre lo mismo. Tanto es así que confieso que he tenido que abandonar la lectura de dos de los relatos (La habitación que silbaba y El cerdo), algo que he hecho con mucho pesar porque no acostumbro jamás a abandonar lecturas, no al menos desde que tengo el blog, pero ha sido superior a mis fuerzas. Huelga decir que las opiniones aquí expuestas son sumamente personales y subjetivas. Está claro que cada lector tiene sus propias percepciones y como siempre suelo decir, lo que para mí es simplemente pasable, para vosotros puede ser una obra maravillosa. 




Retos:

  

11 comentarios:

  1. Bueno, en este caso y este género me dejo guiar completamente por ti, de modo que no me la llevo.
    Besitos de madri

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  2. Pues ni lo conocía esta vez, pero leyéndote no sé si animarme. Creo que los pendientes pesan más y tampoco te veo demasiado entusiasta, así que a por otra :P

    Un besote!

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  3. La portada ya no me gustaba nada y, por lo que cuentas, nada, queda descartado.
    Un abrazo,

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  4. Lo leí el año pasado y me gustó bastante. Quizás porque el relato es un género por el que tengo debilidad. Sí es cierto que tiene unos momentos con una prosa más densa, más enrevesada y cuesta seguir, pero en mi caso fueron poquitos. Fue una buena lectura. No es un libro imprescindible del género, pero se deja leer.
    Besotes!!!

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  5. Entre el género y que no te ha convencido, no lo tendré en cuenta. 1beso!

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  6. mmmm, pues lo dejo pasar. Un besote!

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  7. Lo apunto. Parece intereasnte. Este tipo de lecturas, aunque no son mis preferidas, me gustan igualmente. Con tu permiso, me lo llevo.
    Besos.

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  8. Pues pintaba bien la cosa :( mejor para mi un libro que me ahorro. Un beso

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  9. Es un autor clásico que tengo pendiente =)

    Besotes

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  10. Ah sí? Influyó en Lovecraft Pues lo tengo que leer, con Lovecraft tengo mis más muy intensos y mis menos indiferentes como escritor, como persona deleznable, a ver si este inglés me gusta :) Besos :)

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  11. Supongo que no es un autor para todos. A mi también me gustó pero tienes razón en que sus formas y su estilo puede ser -para nuestros parámetros- anticuado. Si Lovecraft, adoleciendo tanto como lo hacía en su calidad al escribir, le criticaba es que el hombre realmente adolecía de ello. Pero bueno, Hodgson como Lovecraft son relevantes, en este caso, por la misma circunstancia. Es decir, su prolífica, compleja y vivificante imaginación. Bonitos relatos.

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