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viernes, 20 de marzo de 2015

OCHO CENTÍMETROS de Nuria Barrios.


Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación: 2015.
Nº Páginas: 184.
Precio: 15 €
Género: Relatos.
Edición: Tapa blanda con solapas .
ISBN: 978-84-8393-182-0
[Lee primeras páginas aquí]

Autora

Nuria Barrios (Madrid, 1962) es escritora y doctora en Filosofía. Es autora de las novelas Amores patológicos (1998) y El alfabeto de los pájaros (2011); de los libros de poemas El hilo de agua (2004), que fue ganador del Premio Ateneo de Sevilla, y Nostalgia de Odiseo (2012); del libro de relatos El zoo sentimental (2000); y de un libro de viajes, Balearia (2000). Sus relatos están presentes en numerosas antologías, entre ellas: Páginas amarillas, Vidas de mujer, Cuentos de mujeres solas, Pequeñas resistencias, Tu nombre flotando en el adiós, Comedias de Shakespeare y Cuentos breves para ir y venir. Su obra ha sido traducida al holandés, al italiano, al portugués, al croata y al esperanto. Colabora habitualmente como crítica con el suplemento literario de El País y con la revista Mercurio. Más información en www.mbagencialiteraria.es

Sinopsis

¿Qué distancia separa el dolor de la felicidad? Un pastor evangélico gitano proclama ante sus enardecidos fieles que la distancia entre uno y otra es de ocho centímetros. En ese intervalo mínimo se sitúan las historias de Nuria Barrios, intensas y vibrantes: allí donde no todo está perdido, donde la escritura hace visibles umbrales que raramente se nos muestran. Estos once relatos tienen aristas y brillan con dureza. Son once diamantes. Cortan. ¿No es acaso lo que esperamos de la literatura? Que indague, que ilumine, que nos duela.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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A estas alturas, seguro que ya sabéis de mi gusto por los relatos. En este género he encontrado en más de una ocasión un dulce hogar que me ha acogido y reconfortado, y por eso vuelvo una y otra vez, cuando lecturas más densas me congestionan y necesito un respiro. Así que hoy recalo de nuevo en ellos para encontrarme con la otra cara de la moneda, con el lado oscuro de la luna, porque los relatos de Nuria Barrios, como bien dice la sinopsis, cortan y duelen. 

La vida no es ningún vergel por mucho que nos lo propongamos. Es cierto que tendemos a huir de aquello que nos escuece, como la sal en una herida, que no queremos oír desgracias, ni penas, que nos apartamos disimulada o abruptamente de aquellos que arrastran su mal por las calles pero no podemos negar lo obvio, que los reveses de la vida existen, a diario, de diversa magnitud y grosor, y hay que tener arrestos para enfrentarse a ellos con entereza porque el dolor está ahí, latiendo a un palmo de distancia de nuestra piel. Y eso es lo que precisamente hace Nuria Barrios en este libro, dar voz al dolor, plantarlo delante de nuestras narices para que, de una vez, nos atrevamos a mirarlo a la cara.




Con esta cita inicial, en Ocho centímetros Nuria Barrios se enfrenta a historias cargadas de dolor y no lo hace sola. La autora invita al lector a pasear su cuerpo incólume por los ambientes más sórdidos, un paseo que nos dejará marcas y arañazos.

En total son once relatos en los que veremos a Marcos y Julia, un matrimonio que busca desesperadamente a la oveja perdida, esa sobrina enganchada al crack, con un novio yonqui al que la familia define como «ese hijoputa, cabrón, ingrato, traidor y manipulador»,  al que ella intentó ayudar para salir de las drogas y terminó sucumbiendo a su lado. Ella y su príncipe, al que no dejaría por nada del mundo -porque ellos también aman- se han convertido en una sombra más de ese poblado en el que los drogadictos han creado su propio paraíso. El matrimonio buscará la ayuda de un pastor evangélico gitano, de cuya mano conoceremos ese otro mundo.

De las drogas pasaremos a la enfermedad cruel y traicionera, la que sufre Celia ingresada y aislada de todos y de todo, en la Unidad de Trasplantes de Médula Ósea del hospital Gregorio Marañón, que ve transcurrir sus días entre cuatro paredes esterilizadas, separada de la felicidad por un simple cristal al que se asoma su familia como si ella fuera un espectáculo difícil de mirar. 

Y así iremos transitando por esos caminos empinados, perdiendo el aliento en cada paso, mirando con los ojos entrecerrados porque sí, porque esos cuerpos que son solo pellejo y huesos duelen, porque no nos gusta el olor a hospital, porque sentimos una sombra que gravita sobre nuestras cabezas. ¿Acaso todo eso no forma parte de la vida? Y llegará el sexto relato, y la cosa parece que cambiará de rumbo, se suavizará ligeramente pero no cantéis victoria. Aquí no hay tregua para el lector y si bien pasamos a otro tipo de temas, no dejarán de ser duros como ese amor que se autoimpone cuando no hay manera de que salga adelante, o el maltrato en la piel de la infancia, o la muerte natural provocada por la vejez,...

Quizás uno de los relatos que más me han marcado ha sido Un puente de cristal por originar en mí un conflicto moral tremendo y por recordarme una historia que viví indirectamente muchos años atrás. Os lanzo una pregunta: ¿Qué harías si convivieras con una pareja que sufre una enfermedad crónica terminal? La pregunta no es tan simple como parece. Quizás, a bote pronto ni siquiera te plantearías otra cosa más que cuidar a tu pareja, atenderla, amarla, y estar a su lado hasta el fin de sus días. ¿Pero qué pasa cuando esa situación se eterniza? Un día tras otro se va produciendo un desgaste, un deterioro, que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. ¿Aguantarías? En esa situación está Claudia, conviviendo con la enfermedad de Juan, día tras día. Ella tomará una decisión dura, casi transgresora. 

En los relatos de Nuria Barrios hay mucha dureza, mucho desgarro. No resulta fácil enfrentarse a ellos como tampoco lo es enfrentarse en nuestra realidad a situaciones similares. Pero esto es la vida y así es a veces la literatura. Tanto en un mundo como en otro, no todo pueden ser hermosas historias de amor que acaban con finales felices. La vida a veces se trunca. La literatura, también.  

Con unos finales que quedan en el aire, algunos de los relatos que figuran en este libro tiene una segunda parte, como si la autora nos mostrara distintos episodios de la misma historia. Así, el primero (Ocho centímetros) tendrá su continuación en el tercero (¿Pero quién se va a querer ir con ella?) y en el quinto (Hansel y Gretel en la T4). Y el segundo (La palabra de Dios es extendida), continuará en el cuarto (Danny Boy). Este último te partirá en dos. 

Ocho centímetros es un libro lleno de contrastes. La ternura convive con el enojo, el bullicio con el silencio, la luz con la penumbra creando un mundo de dualidades en los que una fina línea divisoria separa la felicidad de la desdicha. Y el calor... Ese sol plomizo que cae con fuerza en los meses de verano madrileños, derritiendo las calles y actuando como detonante en un ambiente asfixiante que te agobiará aunque estés plácidamente sentado en la tranquilidad de tu hogar.

Si habéis leído hasta aquí, puedo imaginarme vuestras reacciones. Sé que la lectura que os planteo es arriesgada por lo que decía al principio, porque todos tendemos a huir de aquello que nos duele. Pero vivir en un mundo demasiado edulcorado nos hace débiles y ese es el reto que Nuria Barrios nos plantea con este libro, colocarnos delante de vidas llenas de sufrimiento con las que cuesta tragar saliva pero que no son más que un reflejo de una realidad que está ahí, que existe, y por eso veremos a familias destrozadas por la droga, a personas que viven y conviven con una enfermedad, a matrimonios que tienen que hacer frente a la muerte de un hijo, a nietas que ven morir a su abuela.  No voy a engañarte, Ocho centímetros no es una lectura de la que salgas indemne pero también encontraras ternura, cariño, amor,... Todo lo que leerás en este libro forma parte de la vida, es el otro lado, ese que nos da miedo mirar pero que no desaparecerá por mucho que lo evitemos.  

Me surgieron muchas dudas mientras leía este libro. ¿Por qué escribir algo así? ¿Cómo se aborda historias de este tipo? ¿Cómo la autora tiene tanto conocimiento sobre el mundo de los gitanos evangélicos? Por suerte, pude conocer a Nuria Barrios el pasado miércoles y le transmití todas mis sensaciones tras la lectura. Me contó cosas muy interesantes que os daré a conocer la semana próxima.

Antes de marcharme, os dejo con un párrafo precioso que desvela ese amor que también puede existir en el dolor:


«Él y yo. El punto y la i, nos gritó una puta una noche en la Castellana. No se equivocaba. Así éramos: él, alto y yo, pequeña, pero también, como el punto y la i, inseparables y separados». [Yo era un bulldozer, pág. 96]
Agradezco a la editorial el envío del ejemplar.


[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]


Retos:

- 25 españoles
- Autores de la A a la Z.
- Sumando 2015.
- 100 libros.


Puedes adquirirlo en:



22 comentarios:

  1. No soy mucho de libros de relatos pero este me llama muchísimo la atención, queda totalmente apuntado. Me encantan los libros que te encogen el corazón. Gracias por la reseña! :D

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  2. Yo en cambio, como ya he comentado en otras ocasiones, no soy nada aficionada a los relatos así que en esta ocasión lo dejo pasar
    Besos

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  3. No me van mucho los relatos así que en principio no creo que lo lea.
    Besos.

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  4. No lo conocía y me ha llamado la atención, besotes

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  5. Uf, señor, que duro me resulta lo que cuentas. Quizás en otra ocasión. Abrazos.

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  6. No me gustan este tipo de libros, todo el dolor que se pueda evitar pues fuera, que ya bastante hay que tragar. Lo de dejar las cosas en el aire en los relatos no lo entiendo porque pierden su encanto. Me pasó como con Biutiful, la peli de Bardem, tanta desgracia junta es como cuando se pasan con el almíbar.
    Besos

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  7. La verdad es que esta vez no me llama mucho el libro. No creo que sea momento para él. Besos.

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  8. Muy interesante tu propuesta de hoy, Marisa, lo buscaré porque me parece francamente interesante
    Besos

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  9. A mí es que los libros de relatos no llaman demasiado mi atención. Besos.

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  10. Pues mira que no soy de las que se amedrentan porque la cosa vaya de hacer daño pero de ahí a ir con la conciencia de sufrir, no sé, me quedo un poco en dudas. Tengo ganas de leer la entrevista por ver que cuenta la autora. El dilema que planteas me parece complicado, conozco casos (también de forma indirecta) y la verdad es que es peliagudo. Con tu primer párrafo estoy de acuerdo y con no quedarse solo en lo bonito, también.
    Besos

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  11. Historias duras las que tiene este libro. Me gustan los relatos y por lo que cuentas, creo que me gustarán estos. Aunque mi única experiencia con la autora no haya sido muy buena. Leí hace tiempo El alfabeto de los pájaros y no me convenció.
    Besotes!!

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  12. Me encantan los relatos así que me lo llevo... Eso sí... Te diré que porque te he leído sino por la portada el título hubiera pasado desapercibido pero creo que me gustará ;) Un beso!

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  13. No es mi estilo de lectura así que esta vez lo dejaré pasar.
    Un beso

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  14. No te creas, al final somos las menos las que disfrutamos de los relatos con tantas ganas. Ni que decirte que me la apunto de cabeza, y estoy deseando leer esa entrevista (supongo) en la que nos contarás muchas cosas que a mi tambien me intrigan. Besos

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  15. Una reseña preciosa que sin lugar a dudas le hace honor a un libro que pinta muy interesante

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  16. Me gusta, ya sabes que yo soy de los que no vuelven la cara y miro a lo que escuece, lo leo, lo remiro, lo reflexiono aunque no me quede, cuando quedemos para el café verás que pasada la timidez inicial soy un cachondo jajjaja. A veces creo que esa mirada a lo oscuro me da perspectiva.... Un beso :)

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  17. Me gustan los relatos, aunque luego no sé muy bien cómo comentarlos. Voy a copiar tu estilo :) Me atrae que no se oculte el dolor y no salir indemne de una lectura, así que después de leerte no me queda más que apuntarme el libro y estar atenta a la entrevista que intuyo va a ser muy jugosa.

    Un abrazo

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  18. Éste lo dejo pasar. NO suelo leer relatos y tengo un par de libros de este género pendiente.

    Bs.

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  19. Creo que ya te comenté que me gustan mucho los relatos... que tengan chicha y hagan reflexionar. Pero seré sincera, la sinopsis no me llama mucho esta vez.

    Espero que lo hayas disfrutado :) Un beso fuerte

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  20. Yo también soy de relatos, los disfruto mucho, pero no sé si puedo ahora mismo con la dureza que hay aquí. Un besote!

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  21. Este lo dejo pasar, que no soy muy de relatos =)

    Besotes

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  22. No soy muy asidua a los relatos, así que no se...
    besos

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