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lunes, 25 de mayo de 2015

CATHERINE de Patrick Modiano.


Editorial: Blackie Books.
Fecha publicación: diciembre, 2014.
Nº Páginas: 120.
Precio: 17,00 €
Género: Infantil.
Edición: Tapa dura.
ISBN: 978-84-16290-09-3
Autor

Cuando era pequeño, Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), Premio Nobel de Literatura 2014, paseaba solo a menudo por las calles de París. Lo hacía como cualquier niño que deambula a solas por una gran ciudad, con una mezcla de miedo y de curiosidad, según ha relatado en ocasiones. En esa época, claro está vivía con sus padres, pero al parecer no se ocupaban demasiado de él. Su padre, judío, tuvo que vivir en la clandestinidad y adoptar una identidad falsa durante la ocupación nazi en Francia. Se dedicaba a negocios más bien turbios. Su madre, de origen belga, llegó a París con el propósito de triunfar como actriz, pero no lo consiguió. Lo que vio Patrick Modiano en esos paseos infantiles y el mundo inestable y oscuro en el que se movían sus padres - o más concretamente el recuerdo borroso de esas primeras impresiones- están en el corazón mismo de sus libros, una treintena de obras entre las cuales sobresalen El lugar de una estrella, La ronda nocturna, Los paseos de circunvalación, que forman la Trilogía de la Ocupación; Calle de las tiendas oscuras; Dora Bruder; Un pedigrí y En el café de la juventud perdida. 

También en Catherine, publicada en 1988, hay muchos de esos paseos por París, y un padre que trapichea y una madre bailarina un poco mediocre. Imposible no quedarse colgado con el apellido misterioso de su pequeña protagonista con gafas:  Certitude, Certeza. En el libro se atribuye a un funcionario perezoso que no supo transcribir el complicadísimo apellido del padre de Catherine, hijo de un inmigrante del Este. Pero nos gusta más pensar que se llama así porque una de las pocas cosas que podemos saber con certeza en esta vida es que los recuerdos son siempre inciertos. En este caso, además, es también verdad que Catherine es una puerta de entrada inmejorable para los más pequeños a la gran literatura: las únicas gafas infalibles para ver el pasado.

Jean-Jacques Sempé (Burdeos, 1932), o sencillamente Sempé, como firma su obra, es el ilustrador francés más importante de su generación. Con René Goscinny (creador de las historias de Astérix y Obélix), firmó las desternillantes peripecias del Pequeño Nicolás. Si Patrick Modiano es «una forma de ver las cosas», como dijo en una ocasión el escritor de sí mismo, Sempé demuestra en los dibujos de Catherine que supo ponerse muy bien sus gafas de ver borroso.

Sinopsis

Catherine vive en París con su padre y, al igual que él, lleva gafas. Su madre vive en Nueva York y, al igual que ella, Catherine quiere ser una bailarina. Obligada a quitarse las gafas para bailar, Catherine descubre de repente que puede vivir en dos mundos paralelos y diferentes: el que ve cuando lleva las gafas puestas, el mundo real. Y el otro, «un mundo de ensueño, borroso y tierno», el que ve cuando no lleva puestas las gafas. Frente a las rarezas y los misterios de los adultos, Catherine empezará a sacar provecho de ese poder que solamente poseen los niños con gafas: mirar de cara a la realidad... o no.

Catherine es la novela infantil más popular de Patrick Modiano, ganador del Premio Nobel de Literatura 2014. El autor firma esta pequeña obra maestra junto a uno delos mejores ilustradores de nuestro tiempo: Jean-Jacques Sempé.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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La semana pasada asomó por aquí un libro ilustrado, La Volátil, Mamma mía! de Agustina Guerrero, y hoy comienzo una nueva con otro más, Catherine de Patrick Modiano, que llegó a mis manos gracias al sorteo que organizó nuestra querida Marilú (sin Z final).

Lo habré dicho muchas veces, adoro los libros ilustrados, un género que me sirve de bypass cuando no tengo demasiado tiempo o se me apetece algo chispeante, aunque no todos tienen un cariz cómico. Así que, con poco tiempo, con ganas de burbujas en la nariz, y aprovechando que se paseaba todo un Premio Nobel de Literatura por casa, me lancé a jugar con Catherine, para descubrir una historia tierna y dulce, delicadamente ilustrada por la mano de Jean-Jacques Sempé, una preciosa edición como viene siendo habitual en Blackie Books.

Desconocía que Patrick Modiano hubiera transitado por el mundo infantil. He de reconocer que hasta la fecha no había leído ninguna de sus obras, y a modo de estreno, me pareció que Catherine me podría venir bien. Ha sido un primer encuentro muy agradable. 

Catherine Certitude es una mujer que reside en Nueva York donde regenta una academia de baile. Entre sus alumnas hay una niña con gafas, una bailarina que tiene que desprenderse de sus anteojos para bailar, y una escena tan simple como esa, sumerge a la Catherine adulta en una bruma que la llevará a su infancia, a sus años en París junto a su padre. Los recuerdos comienzan a emerger, sus años de colegio, la ausencia de una madre, bailarina de profesión siempre de gira, la academia de baile de Madame Dismailova, su amiga Odele, el señor Casterade, y en el centro de este torbellino de recuerdos, la propia Catherine niña y su adorado padre, Georges Certitude, del que nunca supo su auténtica profesión.

Padre e hija tienen problemas de visión, de ahí que tengan que usar gafas para andar por la vida. Lo que para muchos sería y es un engorro, para Catherine y su padre no deja de ser toda una ventaja. Llevar gafas te permite elegir entre dos maneras de ver el mundo: la nítida y la borrosa. Con gafas, la vida se muestra en todo su esplendor. Lo hermoso se desplegará ante nuestros ojos y nos colmará de belleza pero también tendremos que afrontar la parte más cruel de la existencia, lo que no queremos ver y para esas ocasiones, padre e hija, optan por desprenderse de sus gafas para no ver y también para no oír lo que no deseamos. Lo mismo, muchos podrían pensar que es una actitud cobarde pero no hay cobardía en tales actos, simplemente desean vivir la vida sin ser contaminados ni salpicados por personas y hechos nocivos. 

Será inevitable adorar a Catherine y a su padre, verlos pasear por las calles de París, conversar casi de trivialidades. La pequeña. desde su baja estatura, observa el mundo, tendrá curiosidades y soñará con convertirse en bailarina como su madre. En cuanto al padre, veremos a un hombre ufano, de gran imaginación que a todo le encuentra utilidad y que cree hacer el negocio de su vida cuando, con sorpresa, asiste a un cóctel en una gran mansión. Georges disfrutará codeándose con gente de otras esferas, pensará que es uno más de ellos, que es aceptado porque él cree en las personas, en la buena voluntad y por eso justifica comportamientos donde no hay justificación posible.



Y otro personaje más, el señor Casterade, un hombre insoportable frente al que se denota el carácter casi pusilánime de Georges Certitude, al que le une un acto del pasado y en el aire flotará un favor, una deuda, un compromiso ineludible del que nunca sabremos nada aunque algo podremos intuir. Casterade, el que comenzó el indefinido negocio de Georges y terminará siendo socio por ese hecho nebuloso del que nada concreto se dice, se crece y no lo hará solo a nivel profesional sino también a nivel personal y por eso se permite el lujo de dar clases de moralidad, de erigirse como ejemplo del buen hacer y la rectitud pero a Georges no parece molestarle sus sermones porque para ello cuenta con sus gafas de quita y pon.

No me queda claro si este tipo de cuentos son propiamente infantiles. No sé si es obcecación mía pero en Catherine, al igual que me ocurre con los cuentos de Roald Dahl, siempre encuentro un mensaje que subyace, una moraleja más dirigida a los adultos que a los niños. Catherine habla de vivir la vida, de hacerlo con entereza sin dejarse atosigar, ni amedentrar, habla de soñar y de la ausencia de una madre que, si bien es cierto asoma ligeramente al final, no deja de ser significativo que la pequeña se críe a tantos kilómetros de distancia de una madre, más volcada en una profesión de la que parece emerger con poco éxito. Y también veo una niña que no sé si es tan inocente como parece y de personas tóxicas, y de gente que mantiene las distancias con los que no son como ellos. Pero hay más, algo que me hace ir mucho más lejos pues veo un negocio incierto, un vaivén de camiones que traen y llevan mercancía a horas intempestivas y un descubrimiento, el verdadero nombre de Georges. Eso si no queremos entrar en el apellido, Certitude, o lo que es lo mismo Certeza, hábilmente transfigurado por un oficinista que no era capaz de escribir el apellido real de la familia pero, ¿por qué exactamente Certitude? ¿Ante qué certeza estamos?

Pensamientos que me surgen porque yo no veo en Catherine un simple cuento infantil y más aún si te paras a leer la biografía de Modiano y descubres que paseaba solo por las calles de París, que sus padres no se ocupaban mucho de él, que su padre tenía negocios turbios, que era judío y que tuvo que cambiar de identidad durante la ocupación nazi en Francia, una época en la que posiblemente era necesario mirar el mundo sin gafas. En fin, seguro que son paranoias mías.

Y no se pude hablar de un libro ilustrado sin hacer mención precisa a las ilustraciones que en esta ocasión son de tonos pastel, aunque algunas carecerán de todo color. Líneas no son demasiado precisas que dan la impresión de haber sido trazadas a la ligera y aún así son tan bonitas. Da gusto pararse a ver cada una de ellas y especialmente las que ocupan una página doble.

En definitiva, como decía al principio, Catherine ha supuesto un agradable acercamiento al hacer de Modiano a través de este relato infantil, una lectura bellamente ilustrada que no dura más de una hora escasa en las manos. No sé si mis apreciacibeda. Como sé que algunos de vosotros ha leído esta pequeña joya, me gustaría saber si veis solo un relato infantil o también tenéis la sensación que Modiano ha escrito entre líneas.  





[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]


Retos:

- Sumando 2015.
- 100 libros.
- Libros ilustrados


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20 comentarios:

  1. Pues no sabía que MOdiano había escrito también libros infantiles. Quiero leer algo del autor aunque no creo que sea esta.

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  2. Pues no me he estrenado aún con este autor y compré hace poco La Trilogía de la Ocupación que será con el libro que empiece. NO te pudo decir de esta obra :)

    Bs.

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  3. Ya he comentado en otras ocasiones que los libros ilustrados no son lo mío, a este autor tengo ganas de leerlo pero será con otro título
    Besos

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  4. Tampoco sabía que Modiano había escrito libros infantiles. Un besote

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  5. Leí en Navidades Un pedigree y quiero repetir con el autor, este no me importaría
    Besos

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  6. ¡Buenas! Paso por aquí para avisarte de que he abierto un nuevo SORTEO en mi blog. Espero que te guste y te apuntes. ¡Un beso!

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  7. Veo que el personal se va asomando a la obra de este autor, aunque no me veo leyendo sus novelas. Besos.

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  8. Pues no sabía que Modiano tenía libros infantiles pero ahora que nos los presentas, me parece que esta Catherine me apetece mucho para acercarme a un autor que me parece algo árido en cuanto a temática adulta se refiere. Y además, las ilustraciones de Sempé me encantan. Bss

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  9. No he leído nada del autor aún, no me importaría comenzar con éste aunque sea infantil.
    Un beso!

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  10. Me gustó mucho Modiano cuando lo descubrí en diciembre pasado y eso que me acerqué a él muy temerosa por si era muy denso, eso de tener el Nobel me daba un poquito de respeto. Besos.

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  11. No conocía esta faceta de Modiano, la verdad. Y mira, lo mismo le echo un vistazo, aunque con Modiano no consgo llevarme bien (como lectora).
    Yo creo que igual sí es un cuento para niños, pero las lecturas son diferentes, y seguro que donde nosotros sacamos una reflexión muy de adultos ellos sacan una... muy inteligente ;)

    Un abrazo

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  12. No he leído nada del autor, y los libros infantiles no me llaman mucho pero me lo apunto y le daré una oportunidad a ver que tal....
    Besos :)

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  13. Ni infantil, ni juvenil, ni tercera edad, yo con este tío no puedo, cuando le dieron el Nobel digo... pero bueno, ¿cómo puede ser? Será el Nobel al tío más pesado ... y resulta que no, que era el de Literatura... en fin. Besos.

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  14. fue el único libro de Modiano que me gustó
    es muy tierno
    un beesito

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  15. Así que fuiste tú la que me lo quitaste...hum. A mí no me tocó nada pero lo pensaba pedir. Bueno, de todas formas lo leí hace unos días y es muy entrañable. Me ha gustado mucho la forma de contar de Patrick Modiano,un escritor con el que no acababa de animarme con sus novelas porque siempre me da la sensación de que es triste.
    Besos

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  16. Yo también desconocía que hubiera escrito algo infantil. De hecho, me parecía un autor de lo más serio jijiji
    Podría ser una buena forma de estrenarme con él
    Besos

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  17. Yo soy de los que no la han leído, que aún tengo a Modiano pendiente de descubrimiento. Y bueno, aunque no me prodigo mucho yo en lo infantil, la verdad es que como primeros pasos para descubrir a un autor pueden fenomenal, aunque carezcan de esa madurez de las grandes novelas.

    Un besote!

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  18. Me has sorprendido con este libro infantil de Modiano. Le echaré un vistazo.
    Un abrazo

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  19. Lo tengo apuntado desde hace tiempo y me ha gustado mucho lo que cuentas... Además le sumamos que es ilustrado... Así que bingo! Ya me lo llevo. Un besazo!

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  20. Me encantó, me pareció muy simpático y entrañable, y la edición está muy cuidada. Muy recomendable. Un beso!

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